Cero y van dos

Olimpo radical.
Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Tomado de EL PAIS.COM

A los rabiosos gobiernistas que se empeñaron en sostener sin razón alguna que la Corte Suprema tenía que elegir Fiscal de la terna inviable conformada por Uribe, se les derrumbó el castillo de su imborrable lambonería.

Los hechos demostraron que la Corte no hace oposición política al Gobierno y, además, que siempre ha tenido la razón en esta agria polémica por cuenta de la cual Uribe y Valencia Cossio insultaron al rector de la justicia ordinaria, el sereno y pulcro profesor Augusto Ibáñez.

En efecto, la Corte dijo desde el principio que la terna a Fiscal era inviable, no porque no incluyese un penalista, cosa que jamás han dicho sus magistrados, sino porque ninguno de los tres candidatos satisfacen la exigencia de demostrar su buen crédito. La ligereza del Gobierno y de sus columnistas de cabecera, al atribuirle a la Corte haber exigido que el Fiscal sea penalista, demuestra que buena parte del periodismo criollo aplaude y miente en vez de informar. Por eso, el fin de semana se dieron a la tarea de enfermar de estrés al vicefiscal Pareja, sin ser ello cierto, para, de paso, debilitar la Fiscalía.

El concepto de buen crédito no equivale a que los candidatos a Fiscal no estén condenados penalmente, sino a convencer a los magistrados de que el recorrido de diez años en la profesión y en la academia es lo suficiente sólido como para garantizar la independencia de quien resulte nombrado. Eso, lamentablemente, fue lo que no ocurrió con el trío de obsecuentes amigos de Uribe. Al final, Virginia Uribe mostró su calaña, dio un portazo a la Corte, como lo hicieron Uribe y Valencia Cossio; se fue sin siquiera pedir excusas por su desastrosa presentación, con la que no hubiera podido llegar ni a inspector de Policía.

La primera seña de que los tres nombres inicialmente vinculados a la terna no eran los llamados a ejercer la tarea como Fiscal la dieron ellos mismos. El director de derecho público del Externado de Colombia, doctor Néstor Osuna, sostuvo en un programa de televisión que para un jurista digno bastaría que la Corte de su país considerase que su nombre no debe hacer parte de una terna para declinar la postulación. Pero no, en esta ocasión se les olvidó obrar con dignidad, que es lo que jamás puede perderse de vista en la vida y mucho menos en la actividad pública.

¿Por qué se quedaron estorbando tanto tiempo dos de los miembros de la terna, en vez de renunciar tan pronto como la Corte les puso semáforo en rojo? ¿Y por qué insiste en quedarse Camilo Ospina, si ya se sabe que la Corte le dijo a Uribe que no lo considera viable, entre otras razones, porque con su firma como ministro de Defensa de este Gobierno se expidió la directiva ministerial No. 029, que a la postre desencadenó los ‘falsos positivos’?

Si esa terquedad es consecuencia de una orden presidencial, como todo así lo indica, ello confirma que ninguno de los tres candidatos a Fiscal que fueron llamados a la terna inviable tiene condiciones de autonomía para asumir esa función.

Por el bien del resquebrajado Estado de Derecho, la Corte ha demostrado que merece seguir siendo Suprema, a pesar de las calumnias oficiales.

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