Petro es el candidato
Opinión de Mario Quadros para Un Pasquín
En los años de la dictadura militar en Brasil, durante una sesión de tortura, el torturador agarró a un militante de la izquierda que estaba siendo torturado por las orejas y le dijo:
—Hijo de puta, ustedes son la trigésima organización que nosotros desbaratamos, ¿creen que nos van a derrotar divididos así?
Me acordé de eso leyendo el artículo del profesor Ricardo Sánchez en una de las últimas ediciones de Un Pasquín, “Una objeción de conciencia”, referente a la victoria de Petro en la consulta interna del Polo Democrático, donde mi compañero de páginas, a quien admiro y aprecio, informa que no apoyará ni votará por Petro. Conocemos la coherencia y la honestidad del Profesor Sánchez, pero creo que en eso se equivoca.
Empecemos por recordarle al profesor que el Dr. Gaviria, a pesar de ser una figura admirable, en mi opinión y en la de muchos, deja mucho que desear en cuando a su capacidad de hacer política. Segundo, recordemos que en la política no se juzga al hombre. Se juzgan las fuerzas que lo apoyan y las fuerzas que apoyan al Dr. Gaviria conforman la corriente más a la derecha del partido. ¿Qué tal que eso fuera un motivo para rebelarnos contra el ex presidente del Polo?
En un artículo sobre Lucho Garzón que escribí también en este periódico quise llamar su atención, invitándolo a que diera la lucha dentro del Polo. Mi intención era encender las alarmas por el rompimiento que se veía venir. Sea de derecha o de izquierda, uno no puede hacer política apartándose de sus bases y la base de Lucho era el Polo.
Aunque las condiciones políticas sean distintas, el ejemplo de Lula en Brasil es interesante y puede servir de ejemplo para el proceso político en Colombia. Desde la fundación del Partido de los Trabajadores, Lula, junto a José Dirceu –que luego fue su Ministro del Interior – y otros fundadores, creó un grupo dentro del partido llamado ‘Articulación’ el cual mantuvo el control y evitó que las varias corrientes radicales generaran confrontaciones innecesarias y asustaran a la derecha. Eso fue fundamental para el buen suceso en las elecciones presidenciales. Durante su gobierno estos grupos continuaron buscando la radicalización de las posiciones. Lo que le interesaba a Lula era avanzar en la lucha contra la pobreza y para eso necesitaba demostrar competencia y obtener el apoyo de parte de la derecha.
“Para gobernar a Brasil uno tiene que aliarse hasta con el diablo”, dijo Lula recientemente. Uno de sus mayores aliados en el Congreso ha sido el Senador José Sarney, Presidente del Senado, que fue el presidente del partido de la dictadura militar. Sarney ha sido fundamental en la aprobación de la agenda del gobierno. Considero el radicalismo como una forma de esconder la incompetencia política. Las minorías radicales del PT terminaron por dejar el partido y fundaron uno nuevo llamado PSOL, con mínimas posibilidades de llegar al poder, para no decir ninguna. Este es el típico reflejo de la vieja política divisionista.
Para no hablar de la vanidad, que es otro mal de la izquierda. Sobre Chávez, por ejemplo –mencionado también por el Profesor en su columna, - no hay duda de que Lula apoya muchas de sus políticas, pero estoy seguro de que no comparte su forma –incompetente, diría yo— de tratar los temas, además de expresar posiciones políticamente primarias. Lula ha procurado hacer un gobierno de unidad nacional. Ha evitado de todas las formas la confrontación y no se ha negado a negociar con la derecha.
Eso es lo que necesitamos en Colombia, un hombre competente políticamente y Petro ha demostrado tener esta competencia. Errores pueden cometerse, pero lo importante es corregirlos y continuar avanzando. Colada caliente se come por la orilla. Así será como avanzaremos en América Latina. La retrógrada clase dirigente sigue muy fuerte y desconocer eso es un error. Necesitamos que el Profesor Ricardo analice su posición. Personas con su capacidad son muy importantes para la campaña que se acerca. Porque
la derecha –en contra de lo que podría pasar con nosotros – llegará unida.


