¡Vivan los estudiantes!

Rafael F. Henao Cárdenas
Tomado de LA TARDE.COM

Cada vez que presenciamos alguna marcha de protesta, se nota lánguida, solitaria, y su registro por los medios de información, es breve. Los transeúntes pasan sin preguntar por las razones de inconformidad de los otros.

No tenemos en el país sociedad civil y tampoco solidaridad. La lucha por sobrevivir y el individualismo, impiden que los intereses diversos se cohesionen. Los reproches de los trabajadores, por ejemplo, se extinguen en medio de excusas gubernamentales, de presión y represión. Las grandes marchas se han producido en los últimos años, principalmente por su manejo político y mediático. La actual situación, aberrante, de desvío del poder, seguramente ameritaría una caminata nacional del basta ya.
Si los campesinos colombianos y los pequeños agricultores, reclamaran por las calles, pequeñas porciones de agro ingreso seguro, los dejaríamos solos, mientras los tratan de terroristas o los engatusan con promesas o migajas desprendidas del presupuesto para la guerra. Demás que les ofrecerían créditos impagables hasta perder sus parcelas. Y hoy, la universidad pública clama partidas que le garanticen su supervivencia. Está a punto de poner ponchera, para que de pronto, reciba respuesta en un consejo comunitario. Allí, es posible que con “esfuercito” se incremente la “platica”.
Dicen que los $160 mil millones, anunciados por el gobierno central, para contrarrestar la crisis financiera de la universidad pública, tendrán la intermediación de Colciencias e Icetex. La tesis de la eficiencia en el direccionamiento de dineros públicos, por parte de entes territoriales u organismos “descentralizados”, se convirtió en un control odioso que genera actitudes mendicantes. El economicismo se exige a la periferia y ya sabemos cómo opera a nivel central. Es claro que el desarrollo se alcanza, entre otros factores, con educación e investigación.
La Universidad Tecnológica de Pereira, ha alcanzado los máximos estándares de calidad. Cerca de 13 mil estudiantes conviven en sus aulas. Cada año incorpora 1.500 estudiantes, a través de programas de cobertura. Son notables sus logros en materia de investigación. No obstante, presenta dificultades financieras. Desconozco si su Rector, el Dr. Luis Enrique Arango Jiménez, también hace lobby en Bogotá o le pone tapete rojo al Presidente, a pesar de su magnífica gestión.
El martes anterior, casualmente observé la marcha de los estudiantes de la Tecnológica, en la cual según se afirma, participaron aproximadamente 3.000 alumnos. Fue numerosa y organizada, lúdica y civilizada. No hubo disturbios ni excesos. Tal vez les sobran algunas consignas escatológicas.
En cualquier país los estudiantes son importantes y se les garantiza el derecho a la expresión pacífica. A pesar de la multitudinaria marcha, es lamentable que sus líderes no proporcionen sus nombres en los medios o que deban recurrir a esconder su rostro. En una sociedad democrática y respetuosa del derecho de opinión, esto no sucedería. Sin embargo, resulta muy positivo, que estudiantes en masa defiendan su universidad, el alma mater que los abriga y los prepara para la dura competencia de la vida. Que vivan los estudiantes unidos, críticos, respetuosos del entorno y pacíficos.

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