MOVILIZACIÓN SOCIAL POR LA DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

AGUSTIN ANGARITA LEZAMA *

Agustin AngaritaEn las democracias la educación es un factor clave en la movilidad social, y la educación superior con mayores veras. La reducción de la brecha social se puede lograr si, sobre todo, las clases pobres se forman y educan. La universidad tiene la tarea, delegada por la sociedad, de cualificar al más alto nivel a sus miembros. Pero la universidad se puede convertir en un privilegio si a ella sólo pueden asistir quienes tengan capacidad de pago. De esa manera se ampliarían las diferencias sociales. Por eso es que la universidad pública es un derecho, principalmente para los desfavorecidos, para las clases pobres, para los excluidos sociales.

Garantizar la suficiente y permanente financiación estatal de la universidad pública es una responsabilidad de todos los demócratas. Es una responsabilidad a la que no se le pueden hacer esguinces, so pena de actuar de espaldas a los intereses y conveniencias de la sociedad en su conjunto.

La Universidad del Tolima se está ahogando por la estrechez presupuestal. Es hora que el señor gobernador, doctor Oscar Barreto, inflamando su corazón de grandeza, lidere, junto al rector, doctor Ramón Rivera, una cruzada en defensa de la universidad pública. Considero que entre los dos y acompañados del Consejo Superior y los estamentos universitarios, deben convocar a los parlamentarios tolimenses y a los que rebuscan en sus ancestros algún resquicio tolimense, para cerrar filas ante el gobierno nacional para que la Universidad del Tolima reciba los justos aportes que amerita. Es hora del liderazgo regional.

Tanto Barreto como Rivera han demostrado, cada uno desde sus propios espacios y posibilidades, capacidad de convocatoria y de propuesta. Entonces, que convoquen y movilicen a la región a defender la educación superior pública. Los diputados tienen que entender, que si bien tienen que hacer control político y deben indagar si existen algunas anomalías en el funcionamiento del Alma Máter, esto no los exime de defenderla y exigir el apoyo financiero y administrativo para la educación superior estatal. Igual ocurre con el alcalde de la ciudad. La universidad del Tolima forma en la actualidad a más de 9.000 estudiantes de la capital musical de Colombia. Si es por cobertura la universidad de Ibagué es la Universidad del Tolima, sin embargo, el aporte municipal a la UT, si existe, es exiguo.

Se necesita una verdadera movilización social para apoyar la Universidad del Tolima. No es posible real desarrollo integral departamental si este no pasa por la investigación regional, por la reflexión y creación de conocimiento, por la calificación del talento humano a cargo de la universidad pública. Construir democracia y justicia social, pasa por una universidad pública robusta donde se ofrezca educación pertinente regionalmente y de calidad. Una universidad que interprete lo local vinculado a lo global requiere una dirección trabajando en equipo, haciendo unidad en las diferencias, explotando las diversidades, rescatando la pluralidad.

Los estamentos de la UT (profesores de planta y catedráticos; los trabajadores de planta y supernumerarios; y los estudiantes presenciales y a distancia) requieren de unas directivas universitarias y regionales comprometidas y presentes, no distantes y divorciadas. Los problemas del departamento, la miseria, la pobreza, el atraso tecnológico, el desempleo, entre otros, urgen nuevos liderazgos. El momento histórico no da espera. Es ahora.

Señor gobernador, señor rector, señores alcaldes, senadores, representantes, diputados, concejales, gremios económicos, sociales y culturales, la comunidad tolimense, especialmente los más pobres no les perdonaran su indiferencia y su apatía. ¡Ustedes tienen la palabra, de ustedes depende el futuro de la región!

*Médico, profesor y director del Observatorio de paz y derechos humanos de la Universidad del Tolima



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