Quedan 46 Meses

Corporación Risaralda Ética
Tomado de LA TARDE.COM

El 30 de agosto de 2013 Pereira celebrará 150 años desde su fundación. Cuando cumplió 100 años, tenía unas condiciones bien diferentes a las actuales: Era la 5ª ciudad del país, el desempleo era bajo, proporcionaba más trabajo a las mujeres, su gestión de servicios públicos era referente para el resto de ciudades del país, incluyendo las mayores; la violencia no era un azote de Pereira; los jóvenes de la ciudad se educaban en otras partes y regresaban a trabajar aquí; Pereira ascendía en el cuadro de producción cafetera nacional, en el país se estimaba que esta ciudad, siguiendo los pasos de Medellín, se desarrollaría como centro industrial.

50 años después descendió a ser la 7ª o la 8ª ciudad de Colombia; es la que tiene mayor desempleo y las mujeres tienen mucho menos empleo que los hombres. Está entre las ciudades más caras del país, ha perdido varias de sus empresas de servicios públicos, es una ciudad insegura; aunque ahora vienen a educarse muchachos de otras partes, luego se van y los nuestros, que se van estudiar, no regresan; la caficultura y la industria de las confecciones han perdido su lugar de liderazgo en el concierto nacional.
Aunque es cierto que se han logrado desarrollos importantes en áreas como el comercio, las vías de comunicación y la oferta educativa, poco se ha hecho para evitar el deterioro de las condiciones que hace 50 años permitían augurar riqueza colectiva.
El sesquicentenario debe ser la oportunidad de corregir el rumbo y devolverle a la ciudad las expectativas perdidas. Aunque sólo nos separan 46 meses de la celebración, deben ser suficientes para invertir la tendencia, comenzado, entre otras estrategias, por un cambio de actitud individual de los ciudadanos frente a su ciudad, porque actualmente el orgullo de la “Pereiranidad” sólo despierta cuando el equipo de futbol gana.
Los ciudadanos tienen que ser consientes de lo que le deben a la ciudad por albergarlos, y por el bienestar colectivo tienen el deber de aportar a su crecimiento en proporción a su capacidad, en lugar de sentarse a es esperar que los dirigentes de turno les mejoren el entorno.
La recuperación de los ríos locales, como primera tarea de la celebración, además de su contenido urbanístico, será un acto de fe en el futuro de Pereira, porque nos permitirá asegurar el tesoro que ahora disfrutamos, para uso de quienes nos sucedan aquí.
Por su parte, los dirigentes políticos, sociales, económicos de Pereira, deben dejar de actuar como si la preparación de la ciudad para el sesquicentenario fuera sólo una responsabilidad del ex alcalde Gustavo Orozco. A pesar de su empeño místico, de su entusiasmo contagioso y de la aceptación que despierta, si le niegan su concurso, no llegará a ningún Pereira.

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