¡Defender la Universidad Pública, maestro!

CARLOS ANDRES ECHEVERRY
Tomado de LA TARDE.COM

Carlos Andres Echeverry¡Defender la democracia, maestro! Fueron las palabras del coronel (r) Alfonso Plazas Vega para justificar la controvertida intervención del ejército en el Palacio de Justicia, en la toma realizada a dicha institución por parte del M-19. El enfrentamiento entre ambas fuerzas terminó con un histórico saldo en rojo, esto es, con la violación de los derechos fundamentales de los ciudadanos que, infortunadamente, estaban en medio de la confrontación armada.

Esta semana la consigna cambia de destinatario pero sigue produciendo iguales resquemores, ahora no es la democracia sino la Universidad Pública representada en la Universidad Tecnológica de Pereira, la institución que se erige como el objeto del uso de la fuerza por parte de dos bandos, el primero ya conocido: la fuerza pública que a través del ESMAD aterrorizó el pasado miércoles a propios y a extraños en el campus de la UTP, en un operativo desmedido en el cual se vulneró la autonomía universitaria, se puso en riesgo la integridad de docentes, administrativos y estudiantes que no hacían parte del paro nacional universitario, y se atentó contra el derecho de movilización y de protesta pacífica de cientos de estudiantes y profesores que luchan por defender la naturaleza pública de la educación superior. En el otro grupo están los históricos manipulados, seguidores de formas de lucha caducas quienes aún piensan que con el uso de explosivos se logra el apoyo del pueblo o el cambio inmediato en la estructura económica, social y jurídica del país. El resultado no podía ser otro: personas en estado de shock, daños en bienes de uso público, incertidumbre por el futuro del actual semestre lectivo, detención de estudiantes, lesiones en la integridad física de personal docente y administrativo, irrespeto a los derechos humanos, y la ausencia del Ministerio Público en este tipo de actuaciones policivas, entre otros.
Lo anterior es la consecuencia esperada del estado de polarización que vive el país desde sus inicios como República. El “orden” y la tradición frente al disenso por la manera como se maneja el destino del país, el sostenimiento institucional de los privilegios de las clases dominantes versus el anhelo de justicia social por parte de los oprimidos y explotados, la defensa de un modelo económico neoliberal que en abrigo del individuo lo arrasa a él junto a su colectividad contra quienes propugnan por un Estado más fuerte y democrático, son algunas de las razones que llevan, en ciertas ocasiones, al desenfreno en el uso de la fuerza y a generalizar el miedo en una población que urge por ideas, información, conocimiento y autonomía para liberarse del yugo de ideologías radicales.
El respeto por la Universidad Pública debe ser observado por toda la sociedad. Es justo luchar por un mayor financiamiento del Estado a la educación superior, por las garantías y derechos laborales de quienes de una u otra forma trabajamos en los centros universitarios, por la autonomía universitaria y por la libertad de cátedra, es justo reivindicar el papel del movimiento estudiantil en la defensa de la educación pública pero libre de odios y violencia, y también es justo reprochar los excesos del ESMAD y de las autoridades que los conducen e incitan a intimidar la protesta social. ¡Defender la Universidad Pública, maestro! no puede ser la justificación de la barbarie

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