ÉPOCA DE LOS JUECES, TIEMPO DE LAS VÍCTIMAS.

AGUSTIN ANGARITA LEZAMA *

Agustin Angarita de Derecho se concibió para evitar las arbitrariedades del gobernante, para que todos los ciudadanos estuvieran cobijados bajo el imperio de la ley. Para que el poder no estuviera concentrado en una sola persona. El Estado de Derecho se pensó en la urgencia de la separación de poderes, en palabras sencillas, en lugar del poder en unas manos, el poder en muchas manos. También se pensó que el Estado no debía entrometerse en los asuntos de sus asociados, salvo para proteger sus vidas, honras y bienes. La libertad era su bandera. Como este Estado debía tener el monopolio de la fuerza y la violencia, los derechos humanos se erigieron como instrumentos en cabeza de cada ciudadano para defenderse de los posibles abusos del Estado. La ley debía expresar la voluntad del pueblo soberano, entonces, era la época del legislativo.

El Estado de Derecho era el Estado de la burguesía. Bajo su dirección creció la industria, el comercio, la riqueza. También la pobreza, la miseria y la exclusión social. El descontento popular crecía pidiendo igualdades, garantías sociales, oportunidades. El fantasma del socialismo, del que hablara Marx, ya era un verdadero monstruo que asustaba al capitalismo. Nació el Estado Social de Derecho para responder a la creciente inconformidad social, para atender las necesidades de los pobres, para cerrarle el camino al socialismo y conjurar la crisis del capitalismo. Se necesitaba un Estado activo. Ahora inauguró la época del ejecutivo, del presidencialismo.

El socialismo representaba el punto de equilibrio. Era como el freno a los excesos del capitalismo. La guerra fría estaba en apogeo. La caída del muro de Berlín como de la URSS, representan el derrumbe del socialismo, el desplome del contrapeso al capitalismo. La burguesía, que se había visto obligada a concederle reivindicaciones a los trabajadores, campesinos, movimientos sociales y pobres en general, busca recuperar el tiempo y el capital perdidos. Nace el neoliberalismo, versión actualizada del viejo Estado de Derecho, que lo primero que debería hacer es borrar los avances sociales ganados en el Estado Social de Derecho. Se ofrecen garantías para explotar sin reparos los recursos naturales; favorecen la inversión extranjera; desmontan subsidios y beneficios sociales; impulsan la privatización a todos los niveles; desarticulan la legislación laboral que entregaba garantías a los trabajadores (estabilidad laboral, pagos de dominicales y festivos, horas extras, sindicalización, seguridad social, etc.); criminalizan la protesta social y protegen el mercado; entregan todas las ventajas para el capitalismo financiero y especulador. Es de nuevo la época del ejecutivo, pero con poderes omnímodos…

El neoliberalismo acrecentó por millones el número de pobres, miserables, desempleados, desplazados, marginados, informales, así como las ganancias de los bancos e instituciones financieras, de los traficantes de armas, contrabando y drogas. La delincuencia, el terrorismo, la corrupción, la politiquería, la violencia, el consumo, el egoísmo y las vanidades son pan de cada día. El Estado neoliberal o comunitario está al servicio del gran capital, que a la vez que suma ceros a la derecha de sus cuentas bancarias, multiplica la cantidad de víctimas. Esta es también la época de las víctimas.

Si este es el tiempo de las víctimas, es el tiempo de los jueces, es el tiempo de la justicia. Es la oportunidad para recuperar la legitimidad de las instituciones que el ejecutivo avasallador quiere desaparecer. Los jueces están llamados a materializar que la justicia sea de verdad un derecho y no un privilegio para los que la puedan pagar. El ejecutivo entiende bien que la rama judicial le puede impedir su proceso de concentración del poder y de generalización de la injusticia y la inequidad. Por eso la ataca, quiere cooptarla, comprarla, adocenarla. El gran capital, que actúa a través de su mensajero (el presidente) conoce el poder corruptor de su dinero y le pone precio a los fallos y decisiones judiciales, sabe que en el mercado todo se compra y casi todo se vende. Surge una pregunta ¿en la época de los jueces, están concientes y preparados nuestros jueces y magistrados para tamaña responsabilidad social?

* Director Observatorio de paz y derechos humanos Universidad del Tolima.

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