SEÑOR GOBERNADOR LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA TAMBIÉN ES SU RESPONSABILIDAD
AGUSTIN ANGARITA LEZAMA *
La educación, como en el juego de niños, es el trompo de poner de todos los políticos en campaña. Para ganar adeptos, en los discursos, la educación es el eje del desarrollo, es el motor de la sociedad y uno de los factores a los que se les dará mayor importancia. Pero una vez elegidos, la educación pasa a un segundo plano. Este es el caso de la Universidad del Tolima.
El doctor Oscar Barreto, Gobernador del Tolima ha tratado con displicencia a la única Universidad pública del departamento. Siendo él, en las universidades regionales, quien preside el Consejo Superior, máximo órgano de dirección universitaria, ha brillado por su ausencia a este ente directivo. Por mandato de la ley 30 en su artículo 64, el gobernador no puede delegar esta función. Sin embargo, no asiste y no siempre encarga a funcionarios de primera jerarquía para dicha tarea. Un entuerto derivado de este desplante con el Alma Máter, tiene que ver con el trámite del presupuesto de funcionamiento de la Universidad donde se aprobó una partida de 8.500 millones de pesos del gobierno departamental para la UT. Luego resultó que cuando el doctor Barreto se enteró de lo aprobado en su ausencia, se echó para atrás causando un descalabro para las finanzas de la universidad de más de un 12%. Después de un largo debate reconoció 2.000 millones de pesos, que entre otras cosas aún no se han girado cuando avanza el décimo mes del año.
Los costos de la estampilla con la que se apoya a la UT, los recauda la Gobernación y pese a que la ordenanza de la Asamblea ordena que dentro de los primeros diez días de cada mes se deban trasladar esos recursos a la universidad, se incumple con este mandato.
El presupuesto que entrega la nación a la UT está congelado desde 1993. Es decir, a precios reales, desde esa época se recibe el mismo presupuesto, sin embargo, la universidad pasó de tener cerca de 10.000 estudiantes a algo más de 30.000. Es atender el triple de estudiantado con la misma plata. Esto se ha sorteado a expensas de maromas financieras y en detrimento de la calidad en la enseñanza.
Señor Gobernador, el liderazgo político administrativo que lo ha distinguido en su gobierno, debe ponerlo también al servicio de la UT. En el mundo actual, cualquier proceso serio de desarrollo está vertebrado desde el conocimiento, desde el saber. Si usted quiere contribuir al desarrollo del departamento tiene que hacerlo desde los espacios académicos donde se puede producir saber pertinente. Articular políticamente universidad pública, investigación y región es pensar en serio el desarrollo. Sacarle el fuste a esta responsabilidad, es engañar a sus miles de electores y condenar al atraso al departamento.
En el Congreso de la República se discute un proyecto de ley que tiene que ver con los pasivos pensionales de las universidades públicas nacionales. El ponente en la Cámara es nuestro paisano y copartidario suyo, doctor Javier Ramiro Devia, quien decidió cargarle un mico a dicho trámite, al poner en el artículo 5 que las universidades deben concurrir en el fondo de pensiones. El decreto 3734 de 2008 ya había resuelto este asunto al establecer claramente que las universidades territoriales que estuvieran cumpliendo con las disposiciones legales no estaban obligadas a concurrir financieramente. Usted, como presidente del Consejo Superior, debe liderar la lucha para evitar este desangre de la universidad. A futuro el Alma Máter, si los aportes y la deuda de la gobernación no se saldan y no se libra una dinámica ante los entes nacionales para que el presupuesto para la educación superior sea justo y suficiente, el colapso de la UT será inevitable, y usted tendrá una buena parte de esa responsabilidad.
* Director del observatorio de paz y derechos humanos de la Universidad del Tolima


