El triunfo de los moderados
Editorial
Tomado de PORTAFOLIO.COM
A pesar de la baja votación de menos de un millón y medio de sufragios válidos, las consultas internas de los partidos Liberal y Polo Democrático cumplieron con su principal propósito: utilizar los mecanismos de la democracia para elegir los candidatos presidenciales de las dos colectividades, así como numerosos cargos directivos nacionales y locales, en especial en el liberalismo. Es indudable que abrir las puertas al voto popular para decisiones que antes eran tomadas a puerta cerrada o, en el mejor de los casos, en congresos o convenciones por lo general amarrados, es un avance político que, a la larga, fortalece a los partidos y a la democracia.
No por esperado, el triunfo de Rafael Pardo en la consulta liberal deja de ser significativo. Aunque su postura opositora frente al gobierno de Álvaro Uribe es innegable, no hay duda de que sus propuestas y su discurso están lejos de la inclinación izquierdista que había atrapado al liberalismo en los años recientes y que, si a sus votos se le suman los de otro moderado, el ex gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria, quien ocupó el segundo lugar, hay que concluir que en el liberalismo les ha ganado el centro a las corrientes de izquierda, representadas por otros aspirantes.
Lo anterior debe tener un impacto en el programa liberal, con miras a las elecciones de 2010. Primero que todo, en los temas de seguridad que Álvaro Uribe ha impuesto y que estarán en la agenda por muchos años, y que, para fortuna del liberalismo, no le son para nada ajenos al ganador de la consulta liberal, ex Consejero de Paz que consiguió el único gran éxito en este campo cuando pactó la desmovilización del M-19 en 1990, y ex Ministro de Defensa, bajo cuyo mando fue desbaratado el Cartel de Medellín y dado de baja Pablo Escobar.
Sería conveniente que, con el amplio mandato que recibió en las urnas este domingo, Pardo proceda a afinar y promover un programa económico y social del liberalismo, que rompa con las tentaciones populistas y hasta estatistas que el ala izquierdista del partido introdujo en estos años. Un programa moderado de centro, que atraiga a la inversión privada nacional y extranjera mientras avanza en la estructuración de un gasto social menos asistencialista y más eficiente y en la generación de empleo y condiciones estables para derrotar la pobreza, es lo más deseable ahora que Pardo ha ganado la nominación liberal.
Al igual que Pardo, el ganador en el Polo, Gustavo Petro, gran ‘palo’ de la jornada, ha planteado una amplia coalición de las fuerzas antireeleccionistas. Con esa propuesta, Petro derrotó la línea más ortodoxa de Carlos Gaviria, quien defendía que el Polo llevara, fuera como fuera, un candidato propio a las presidenciales. Pero Petro fue más lejos en su ruptura con el ala más izquierdista del Polo, a la que criticó por intransigente, por no enviar señales claras a la hora de condenar los actos terroristas de las Farc, lo mismo que en lo referente a rechazar la agresiva intromisión de Hugo Chávez en Colombia. No hay duda de que las afirmaciones de Petro en el sentido de que los ataques de Chávez a Uribe eran “ataques a Colombia”, calaron en un sector del electorado que, si bien se siente de izquierda, no quiere decir que ser de izquierda implique ser blando con Chávez.
En ese loable afán de Petro de apartar el discurso del Polo de las posturas más recalcitrantes de la izquierda, sería conveniente que él y sus asesores trabajaran en la construcción de un discurso económico y social que se inspire no en los viejos postulados socialistas y comunistas, sino en los programas de la izquierda europea, que a la vez que mantienen el énfasis en la inversión social, valoran las fortalezas de la economía de mercado.
Pardo y Petro han ganado en franca lid, y gracias a contar con el favor de los electores, pueden ahora exigir que sus respectivas colectividades caminen en la dirección que ellos han señalado. Y eso, en el campo económico, implica que el primero de ellos, el liberal, construya un programa actualizado de centro, y que el segundo elabore uno igualmente moderno y realizable, de izquierda. Las semanas venideras indicarán si los dos elegidos están a la altura de esa responsabilidad.


