‘Agredir al presidente Álvaro Uribe es agredir a Colombia’: Gustavo Petro
Entrevista a Gustavo Petro
Tomado de EL TIEMPO.COM
Petro, quien el próximo 27 de septiembre se enfrentará a Carlos Gaviria en una consulta popular por la supremacía en el Polo, habló con EL TIEMPO sobre su estratégica propuesta de política exterior.
EL TIEMPO: ¿Es incontenible la escalada armamentista en la región?
Gustavo Petro: Se debe detener y se debe hacer a través de un pacto latinoamericano de destrucción de armamento de carácter ofensivo. Si E.U. y la Unión Soviética lo hicieron en su peor momento, ¿por qué no lo podemos hacer los latinoamericanos?
Lograr un pacto de este estilo hacia una región libre de armas ofensivas equivale a un cambio de política internacional en muchos aspectos, incluida la política internacional de Colombia. Pero no solo de Colombia, sino de todo el continente americano.
¿Cómo se lograría, según la estrategia que usted propone?
En primer lugar, la agresión verbal que viene sufriendo el Gobierno de Colombia por parte del gobierno venezolano, debe entenderse por parte de la izquierda colombiana como una agresión al conjunto de la sociedad colombiana. Así debe entenderlo también el Presidente de la República venezolana. No es a Uribe al que están atacando, es a la sociedad colombiana toda, porque las armas que se compran, las palabras que se pronuncian, el contexto en donde se están calentando las fronteras en este momento, agraden no solo al presidente Uribe sino también el conjunto de la sociedad colombiana.
A pesar de todas las diferencias que sabe el país que tengo con el presidente Uribe, tenemos que ser claros. El Presidente de Colombia, es el presidente legítimo de los colombianos y las agresiones hacia el Presidente de Colombia como tal son agresiones hacia Colombia como tal.
La izquierda colombiana debe rechazar profundamente cualquier tipo de agresión verbal, o peor aún, física contra el actual Gobierno de Colombia proveniente de gobiernos extranjeros.
Sobre esta base, Colombia debe reflexionar sobre el cambio de su política internacional que la ha conducido a la soledad y a una enorme vulnerabilidad.
¿Qué se debería cambiar en la política exterior colombiana?
Debe modificarse en tres ejes. El primero es lograr un nuevo diálogo multilateral entre América Latina y los Estados Unidos. Tenemos una oportunidad de oro para ella. Colombia necesita de una nueva política bilateral con E.U., que transforme la política antidrogas y el tratado de libre comercio (TLC). El presidente Obama necesita construir una nueva política hacia América Latina diferente a la que construyó el presidente Bush. Y América Latina necesita de un nuevo diálogo con los Estados Unidos para cambiar la historia tradicional de unas relaciones conflictivas al interior del continente. Plantearnos un diálogo constructivo multilateral entre América Latina y E.U. me parece que es el contexto en el que se pueden distensionar las relaciones con los países de América Latina.
El segundo principio es recuperar el liderazgo del Pacto Andino. Estamos obsesionados con el TLC, que no le conviene sobre todo a la agricultura colombiana. Colombia perdió la perspectiva de liderar el Pacto Andino dentro de la integración latinoamericana. Ecuador y Bolivia hoy son atraíbles a una política de reconstrucción del Pacto Andino; Venezuela tiene una lógica petrolera que los distancia del Pacto Andino, pero Colombia es un neto ganador dentro de una lógica andina por ser el principal mercado industrial y porque también el Caribe podría ser su principal mercado agro-alimentario.
Si Colombia reconstruye su agenda internacional priorizando la reconstrucción del Pacto Andino, puede perfectamente reconstruir las relaciones con América Latina y distensionar las fronteras.
Y tercero: después de lograr un diálogo multilateral constructivo con E.U. y América Latina, luego de colocarse en el liderazgo con el Pacto Andino, debe propiciar un pacto de destrucción de armamento ofensivo en el continente, o por lo menos en la región latinoamericana. A ese objetivo hay que llegar para terminar con la carrera armamentista.
Plantea usted la estrategia con muchas variables. ¿Por dónde comenzar?
Hay que comenzar quitándole virulencia al lenguaje, y aquí es la izquierda colombiana la que tiene la palabra. Ya Navarro está en una actividad que yo creo fructífera en la reconstrucción de las relaciones con Ecuador, delegado por el mismo presidente Uribe. Me parece que la izquierda debe expresar su voz de manera unánime para exigirle a Chávez que deje de agredir verbalmente a Uribe y por ese medio a Colombia.
Sobre ese escenario podemos entrar al segundo elemento que me parece sustancial, el planteamiento desde el Gobierno colombiano, que es el que más vale en este sentido, de construir un nuevo diálogo entre E.U. y América Latina de manera multilateral. Es decir, que Colombia debe pasar a reconstruir lo que se llamaba el multilateralismo como prioridad sobre el bilateralismo que nos ha conducido a una sin salida. Ese escenario multilateral es esencial entre América Latina y E.U., pero es Colombia y no Brasil el que debe tener la iniciativa, porque es el que puede producir el puente que necesita Obama y América Latina y Colombia.
Luego del fracaso de Quito, ¿tiene Colombia, según usted, la fuerza necesaria para asumir ese liderazgo que mucha gente cree que debería tener Brasil?
Sí, si recupera su principio de soberanía. Y el principio de soberanía es que las decisiones de Colombia deben ser tomadas por los colombianos y no desde Caracas, ni desde Quito, ni desde Washington. Si asumimos el principio de soberanía, perfectamente podemos lograr los dos objetivos que me parecen prioritarios: diálogo multilateral de E.U. - América Latina. Brasil sería un excelente aliado. Y reconstruir el Pacto Andino que también depende de nosotros y no de Brasil.
¿Por qué cree que su propuesta puede ser viable, sobre todo viniendo de un hombre de izquierda como usted?
Por donde vamos hoy hay una carrera armamentista y tres alianzas diferentes en juego: Caracas-Moscú; Brasilia-París; y Bogotá-Washington. Tres ejes que solo van a tener una consecuencia: la pérdida de la soberanía latinoamericana sobre sus recursos naturales más importantes en el siglo XXI: oxígeno, agua y diversidad amazónica. Ese camino lo están siguiendo líderes como Lula, Chávez y Uribe, ese camino nos destruye, ese camino tiene una enorme peligrosidad que es un conflicto armado.
¿Usted ve realmente el riesgo de un conflicto armado?
Hay muchos locos detrás de eso, incluido Washington, incluidos sectores que quieren destruir a Obama dentro de los Estados Unidos, y en esa medida, ese camino que es el que hoy está en Unasur, no es el que le conviene a ningún americano. Por eso la construcción de una nueva agenda con un liderazgo colombiano, sea de este gobierno o del próximo, es imprescindible. Y para ello hay que recuperar el principio de soberanía, tener una estrategia propia.
Para partir de donde usted piensa, la izquierda colombiana debería tener mucha madurez política. ¿La tiene?
Yo soy candidato presidencial de la izquierda, y espero serlo de la nueva izquierda a partir del 27 de septiembre, así que a título de ese estatus es que hablo.
¿Cómo echar a rodar algo así, cuando Jaime Dussán, presidente del Polo, de su partido, ha ido a presentarle excusas al Presidente ecuatoriano por el episodio en el que murió Raúl Reyes?
Jaime Dussán ha cometido tres grandes brochadas: la primera, pedirle los puestos a Samuel Moreno, una vez fue elegido Presidente; la segunda, ser Presidente del Polo; la tercera, siendo presidente del Polo, adherirse a Carlos Gaviria rompiendo la neutralidad propia que debe tener el presidente de un partido.
Y sobre esas tres brochadas constituyó la peor de todas: irse a hablar con Chávez en el peor momento, no porque hablar sea un pecado porque hablando se entiende la gente, sino porque en ese momento colocó a la sociedad colombiana bajo la posibilidad de una agresión verbal de Chávez, toda ella unificando a la sociedad con su Presidente legítimo. Nosotros no necesitábamos eso, nosotros necesitábamos proponer una política que condujera a distensionar las relaciones entre los países latinoamericanos sobre una nueva perspectiva, que es de lo que yo estoy hablando.
Así que, si yo gano el 27 de septiembre, las cuatro brochadas desaparecen porque Dussán dejará de ser el Presidente del Polo.
¿Entonces no será esa izquierda del Polo que hoy tiene esa personería legal la que haga ese viraje?
Seremos nosotros, y nuestra candidatura presidencial colocada en función de un gran acuerdo democrático para detener la dictadura en Colombia. Vamos a trabajar para que todas las fuerzas sociales y políticas defensoras del estado social de derecho se comprometan en estos propósitos, incluso incentivar al actual gobierno en adoptar una agenda propia de Colombia dentro del contexto internacional con los criterios que vengo delineando.
¿Está planteando una propuesta que tendría vigencia en un hipotético gobierno suyo o está dirigida al gobierno de hoy?
Es para ya. Cuando digo que la izquierda debe manifestarse en función de que a Chávez le quede claro que la agresión verbal arremete al conjunto de la sociedad, eso es para ya.
Cuando digo que debemos recuperar el principio de soberanía y tener agenda propia internacional y pasar a reconstruir el pacto andino, y el diálogo multilateral con Estados Unidos, y posiblemente un pacto de destrucción de armamento en América Latina, es para ya.
Así que es una propuesta a Uribe. Las condiciones objetivas para eso están dadas.
¿Por qué dice con tanta certeza que están dadas?
Primero, el TLC no va, ni en Canadá, ni en E.U., ni en Europa, que fue la gran obsesión de la elite económica en Colombia. ¿Qué hacemos en cambio? El Pacto Andino es la solución que ya teníamos, pero que lo perdimos.
Obama no tiene política hacia Latinoamérica y sigue implementando la de Bush. Luego, el Partido Demócrata está en la construcción y en la posibilidad de adoptar una nueva política de Estados Unidos hacia América Latina que nosotros podemos llevar a que se dé ese diálogo constructivo multilateral, están dadas las condiciones para ello.
Y la carrera armamentista a todas las sociedades latinoamericanas les suena que es un gasto innecesario, cuando lo que hay que solucionar son los problemas de pobreza y sociales profundos en todas nuestras sociedades.
Luego, la legitimidad de un pacto de destrucción y de detenimiento de la carrera armamentista, también están dadas. Las tres condiciones están dadas en América Latina, solo se necesita liderazgo, y ese liderazgo puede provenir precisamente de quien se considera el gobierno más derechista dentro de América Latina, el actual gobierno de Colombia.
¿Se puede frenar la carrera armamentista en estos momentos en que los países están comprando armas?
Si no lo hace Uribe, lo hago yo. Pero la excusa para la carrera armamentista de unos y de otros no es más que la enemistad creciente entre E.U. y algunos países de América Latina y la enemistad creciente entre varios países de América Latina. Esa es la excusa para la carrera armamentista. Si quitamos las dos enemistades a través del diálogo multilateral y la construcción del pacto andino, las cosas se acaban.
No faltará gente que diga que Petro se está derechizando.
Pues sí, la extrema izquierda. Pero, plantear la reconstrucción del Pacto Andino, plantear una política de desarme progresivo en lo más ofensivo que haya en armamentos, y plantear un diálogo multilateral nuevo, eso tiene que ver con una nueva izquierda muy progresista en América Latina.
Pero no deja de ser curioso que Petro aparezca ahora desde la izquierda más distante de Chávez y más cerca de Uribe.
Lo que pasa es que la voz que vale en contra de las Farc y en contra de agresiones verbales de gobiernos extranjeros contra Colombia, es la voz de la izquierda.
¿Por qué es la que más vale?
Porque es la que tiene autoridad para hacerlo sentir. Las Farc cuando los critica la derecha, saben que es la derecha, y eso está dentro de su lógica. Chávez cuando lo critica la derecha, sabe que es la derecha y eso está dentro de su lógica. Lo que no está dentro de la lógica de los dos es que la crítica salga de la izquierda, por eso es más valerosa.
¿Y no se sale de la lógica de la izquierda?
No, porque estamos proponiendo la izquierda nueva de Colombia, la que es capaz de asumir estos retos con madurez y con capacidad y eficiencia.
¿A qué país de la región debería buscar Colombia para consolidar esta propuesta?
A Ecuador y Bolivia.
¿Cree que estarían dadas las condiciones para eso?
Ecuador y Bolivia necesitan el Pacto Andino.
¿Se podrán soltar fácil de Chávez?
No necesitan soltarse, no es antagónico. Pero, tanto Ecuador como Bolivia necesitan prioritariamente el Pacto Andino.
¿Y qué papel le asigna a Brasil?
Brasil tiene otro juego internacional muy inteligente, cada vez más importante en el escenario global, que es la construcción de un mundo multipolar. Los brasileños saben que E.U. vienen por su Amazonas y que esa es la riqueza de la humanidad en el siglo XXI, es estratégica. Por eso los brasileños han tratado de construir un eje diferente al de E.U. pero en la escala global con Chile, la India y Sudáfrica. Ese es un camino que los ha convertido en una de las potencias hoy con capacidad de decisión en el mundo, lo han hecho sin mucha gritería, lo han hecho inteligentemente y sobre la base de un modelo de producción agro-alimentaria que les ha elevado su papel en la economía mundial.
Sin embargo, esa lógica no puede ser la de Colombia. Colombia no tiene esas mismas condiciones, las condiciones dentro de la sociedad colombiana deben ser las andinas y las caribeñas. Desde ahí es donde la voz de Colombia, nosotros podemos lograr mucho más eficiente que Brasil la construcción de un nuevo diálogo multilateral entre América Latina y E.U..
¿Washington puede tener interés en escuchar a Colombia sobre esa línea?
Si Uribe transformara su línea política internacional y dejara su lealtad con Bush, lo más retrógrado de la sociedad norteamericana, sí. Básicamente hay una ausencia de una nueva política norteamericana hacia América Latina, y la gente en el Departamento de Estado, y en el Gobierno, y en el Partido Demócrata, necesitan de esa nueva política. Uribe tiene una oportunidad allí que la está desaprovechando.
¿En la parte interna quién sería un buen aliado para configurar esa propuesta?
Si yo fuese Presidente, a todo el mundo industrial y agrario de Colombia, porque los grandes ganadores del Pacto Andino son los industriales colombianos y los grandes ganadores de una integración con el Caribe son los grandes productores de alimentos de Colombia. Así que ahí están las fuerzas sociales indispensables para la propuesta que yo estoy adelantando.
¿Usted está haciendo algo para tratar de tocar a esos sectores?
En primer lugar, construir una línea internacional distinta dentro del Polo a la que ha tenido, que no lo lleve a cometer errores como los que ha cometido, y que le coloque una agenda internacional propia de acuerdo a los intereses de lo sociedad colombiana. Pero la política internacional no es de los partidos políticos, eso es del Gobierno finalmente.
Estamos frente a una disyuntiva, o el gobierno de Uribe es capaz de cambiar su política internacional, que hasta ahora nos ha llevado peligrosamente al aislamiento, o nos toca a nosotros. Pero, la política internacional nuestra se haría sobre esas bases de soberanía, de diálogo multilateral, reconstrucción del Pacto Andino y un pacto de seguridad en función de destrucción de armamento.
Esta es una nueva política internacional que me parece apropiada para el continente americano. Uribe tiene la palabra mientras sea Presidente de la República.
Si yo gano el 27 de septiembre el primer acto es la convocatoria a un gran acuerdo democrático en Colombia con las fuerzas políticas y sociales que quieran defender la Constitución del 91. Esa propuesta, entre varias.
Esta, que es especifica de política internacional, se la entregaremos como base programática para un acuerdo democrático al conjunto de las fuerzas sociales y políticas que la quieran defender. Pero, en temas internacionales el Gobierno es el que tiene la palabra, Uribe tiene la palabra.
¿Entonces los colombianos que quieran contribuir a detener esa carrera armamentista deben votar por Petro el 27 de septiembre?
Yo diría que detener la carrera armamentista debería ser un propósito nacional.
¿Pero según su discurso, podría comenzar a definirse ese día?
Sí, pero preferiría que antes del 27 de septiembre el Gobierno tomara iniciativa en materia internacional.
¿Qué tan dispuesto está a interesar al Gobierno para que considere su propuesta? ¿O lo cree difícil?
Pues, el diálogo gobierno-oposición está roto desde hace mucho tiempo por iniciativa del gobierno, pero ya hay un puente concreto de colaboración táctica entre el gobierno y la oposición que es Antonio Navarro Wolf, que está reconstruyendo las relaciones entre Colombia y Ecuador.
¿Ha previsto ir a Quito o a Caracas?
No. Depende mucho del presidente Uribe. En esa medida él es el que tiene la iniciativa mientras sea el Presidente.



20 September, 2009 — humberto gutierrez — Escribió
Buena esa ya uribe tiene un nuevo defensor el señor PETRO, EL CANDIDATO QUE LE SIRVE A LA DERECHA DE LA IZQUIERDA, ES QUE EL TIEMPO ES EL MEJOR AMIGO, LO QUE HAY QUE RECONOCERLE A URIBE ES QUE FUE CAPAZ DE LOGRAR LO QUE NO LOGRO EL POLO TENER DE LADO A UN DIZQUE SOCIALISTA DEL SIGLO XXI, QUE PENA VOTAR POR PETRO
21 September, 2009 — Polo Blog — Escribió
Lo peor que la puede pasar a una persona es perder la memoria y peor aun cuando funge de político. Humberto, que es o fue del Moir, se olvida que esa agrupación apoyó a Ernesto Samper cuando éste sufrió el ataque inclemente por parte del gobierno gringo. ¿Que pensaba el moir en aquella época?
“(…) Mientras tanto, en Colombia, el malhadado embajador de Estados Unidos, Myles Frechette, operaba como un virrey, dictando a diestra y siniestra cómo debían ser las leyes y cómo su aplicación. No se entrometía menos el director de la DEA en la política interna, al acusar a Samper de haber recibido dinero del narcotráfico y al tachar a Colombia como una “narcodemocracia”, con lo cual el Departamento de Estado preparaba el terreno para sacar a Ernesto Samper, no con una orden de extradición, sino secuestrado, como ya lo habían hecho con el presidente Noriega, de Panamá.
La actuación de Frechette y del director de la DEA fue una violación, un atentado, un golpe a la soberanía de Colombia y una injerencia sin límites en nuestros asuntos internos. En las relaciones internacionales, cada nación, ante las actuaciones de sus ciudadanos que merezcan sanción o castigo, cometidos fuera o dentro de su territorio, tiene el derecho de juzgarlos según sus propias leyes, por sus propios funcionarios judiciales y dentro de su propio territorio”.
Y la dirección del Moir terminó en palacio ofreciendo su respaldo al presidente Samper ante la intromisión gringa. Lo raro no es que Gustavo Petro salga en defensa del presidente de Colombia ante la intromisión del gobierno venezolano, lo raro es que el Moir no actúe de la misma manera ahora. Lo coherente es rechazar la intromisión de cualquier país en nuestros asuntos, lo otro es oportunismo y maniqueísmo.
21 September, 2009 — Francisco Eduardo Mejía Lema — Escribió
La posición de Gustavo Petro es seria e inteligente. Se sale del marco diádico del cual usan algunos para el análisis político indoamericanao y deja entrever instrumentos más abiertos y sistémicos. El pensamiento salvífico del Chavismo no deja ver los avances de su propia intervención en Venezuela y antes por el contrario, demarcan un liderazgo Operativo-emocional típicamente populista, altamente riesgoso para la región. La reflexión de Petro está ubicada en el tiempo real, en el espacio relacional e identifica los agentes que interactúan en el juego de poder con claridad y avanza no solo en el juego continental, sino, en el mundial, por ende el procedimiento es el correcto. Inclusive avanza mas que el Presidente Álvaro Uribe de liderazgo operativo-emocional, típicamente calculador, cuando cae con armas salvíficas y utiliza el mismo método diádico del Chavismo para el análisis de la sociedad colombiana e indoamericana. El espontaneismo con bajos argumentos, descifran la confusión en que se encuentran sectores del Polo y del Uribismo - a falta de un método propio - andan valorando las acciones con un método prestado. Así, prefieren la organización de una guerra directa y no el “triálogo” político cultural que nos corresponde conducir entre los pueblos, propios de una inteligencia sensible, analítica y práctica y no emocional, intelectualoide y espontaneista. Abandonar el exhibicionismo y el populismo cuesta trabajo cuando un dogma se ha quebrado y esta en banca rota. Vivimos en una sociedad desproporcional indudablemente, pero eso debemos construir una sociedad más proporcional y no los igualitarismos salvíficos. Francisco Eduardo Mejía Lema