PETRO Y JUANES

FERNANDO DORADO
San Agustín (Huila), septiembre 13 de 2009

Con esta corta reflexión explico por qué apoyo a Gustavo Petro en la consulta del PDA que se realizará el próximo 27 de septiembre. Sólo es una ayuda moral porque tampoco es que tenga mucho que aportar. Espero sirva de algo, que la votación del Polo sea importante, y gane nuestro candidato. Es muy importante que así ocurra.

Tengo un amigo “revolucionario” que desde que sabe que apoyo a Petro no me volvió a escribir. Mis compañeros de la “izquierda tradicional”, a quienes respeto y admiro, me preguntan y cuestionan diciéndome que Petro es de derecha, que apoya a Uribe en su ofensiva contra las FARC, que admite que dialoga con los embajadores de los EE.UU., que le ha dado respaldo a unas fuerzas militares que son responsables de miles de desapariciones forzadas y asesinatos infames (falsos positivos), que es personalista y engreído, y un largo etcétera de razones.

Mi respuesta - hasta hace pocos días - era que mi apoyo no estaba centrado en la persona del candidato sino en la estrategia que diferencia a las dos campañas. Que no estaba de acuerdo con “cerrarnos” e ir con un candidato del Polo hasta las elecciones de mayo/2010 (así fuera Petro) sino que debíamos desde ya conformar un gran frente, no sólo nacional sino en cada departamento, en donde la propuesta de “unir la gente decente” era la correcta.[1]

Reforzaba ese planteamiento diciendo que si el Polo jugaba un papel determinante en ese proceso de juntar a las “fuerzas sanas de la Nación”, así no tuviéramos candidato del Polo a la presidencia, e incluso, en algunos departamentos tampoco tuviéramos candidatos a la Cámara, ese sólo trabajo de “unir a los demócratas”, en un momento de tanta gravedad para este país, nos potenciaría como una fuerza moral y ética de grandes alcances hacia el futuro. Vale anotar que el esfuerzo que hoy hacen los “tres tenores” (Lucho, Mockus y Peñalosa) va en ese sentido, y lo han ido clarificando cada vez más y mejor.

La otra razón

Después de dar esas explicaciones quedaba insatisfecho. Presentía que algo faltaba: quedaba en deuda con Petro. Frente a los ataques – casi personales que se le hacen a nuestro candidato – me quedaba corto, y sabía que tenía que clarificar mucho más mi posición.

La respuesta la tenía “enmochilada” en mi interior. Convencerse de algo es producirlo uno mismo; significa no repetir lo que otros dicen. Así esté dicho hace 2.000 años (“amaos los unos a los otros”), si no se interioriza, no sirve de nada. Es parte de lo que significa derrotar el “doctrinarismo”, esencia filosófica del sectarismo, la hipocresía y la doble moral. Si de verdad queremos construir democracia, debemos estimular entre todas las personas el logro de la verdadera convicción y no el seguidismo inconsciente.

¿Cómo logré dilucidar el asunto? La solución la encontré reflexionando sobre lo que está pasando con Juanes con ocasión del concierto programado para el 20.09.09 en La Habana.

Sucede que en enero de este año (2009) les hice la propuesta a los amigos de La Minga[2] de tomar en nuestras manos la bandera de la reconciliación. Entre algunas ideas que se proponían - si se aprobaba lanzar una campaña nacional e internacional liderada por el movimiento indígena y todas las víctimas de la violencia -, era que organizáramos un gran concierto en el que por primera vez estuvieran juntos Juanes y Shakira. Que los reconciliáramos, ya que hay como una distancia entre ellos. Decíamos que ello tendría un fuerte e impactante mensaje simbólico (y todavía se puede hacer).

Las respuestas fueron negativas. ¿Qué cómo? Que Juanes era un “uribista” y que Shakira era un símbolo musical del capitalismo consumista. ¡Ah, bueno!, respondí, casi avergonzado… sólo era una idea.

Más adelante Juanes ha dado muestras de que, por más paisa que sea, es un tipo inteligente. Se distanció de Uribe a raíz del concierto en la frontera con Venezuela, y después ha venido dando pasos – no hacia la izquierda, ojalá no se le ocurra – sino hacia una posición independiente (sana, decente). En Villa del Mar lanzó un mensaje de solidaridad con los indígenas de América Latina, y eso que allá en Chile los grandes terratenientes y las transnacionales acusan a los Mapuches de estar recibiendo entrenamiento militar de las FARC. Después se sumó como convocante oficial a la Marcha Mundial por la Paz que se realizará el mes entrante (octubre).

A pesar de todas estas señales de Juanes – y esto lo resalto para hacer ver nuestra propia intolerancia -, en una de las últimas ediciones del periódico del Polo se sacó con todo despliegue (a todo cartel en la última página), la foto del cantante con uniforme de un “chafarote” e imagen guerrerista. Fue una equivocación de nuestro querido amigo Antonio Morales, de quien me extrañó que se le hubiera pasado ese detalle. Pero bueno, es sólo un pormenor periodístico.

En fin, continúo con mi reflexión “petrista”. Observando la posición de los “anticastristas” cubanos de Miami con ocasión del concierto de Juanes en La Habana, veo que la actitud de gran parte de nuestra “izquierda tradicional”, en la que también se ha dejado encasillar el maestro Carlos Gaviria, si no es igual, es muy similar. “Si no estás conmigo, estás contra mí”, es el lema de odio y rencor que se impone entre una buena parte de cubanos de Miami.

Con pesar y tristeza he sentido en carne propia esa actitud sectaria entre muchos de mis amigos/as y compañeros/as. Más que “anti-democrática” no dudo en afirmar que es una posición decididamente troglodita y reaccionaria, fanática e irracional. Perdón por ellos.

Petro se sale de ese molde “pre-moderno”. Quiere construir democracia y nos llama a hacer un acuerdo hacia el futuro. Así sólo fuera por esto…voy a esa. ¡Palabra que sí!

Nota: A nivel latinoamericano los gringos también quieren llevarnos a ese terreno de la confrontación y polarización. Es la “política de contención”. Hay quienes le hacen el juego porque les conviene; el principal: Uribe. Pero otros “amigos” también le ayudan.

1 Comentario »

  1. 17 September, 2009 — Mauricio Vargas — Escribió

    Excelente artículo, me parece que la política de Petro es la tolerancia y el acuerdo con el que piensa diferente. Nos distanciamos diametralmente de los infantilistas de izquierda que hacen de sus frustraciones personales un sentimiento visceral que lo trasladan a la política y terminan con un discurso sectario y dogmático, un radicalismo de pacotilla que en nada difiere de los fanáticos religiosos y los enfermos de extrema derecha.

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