Uribe, Chávez y Correa en juego de perdedores

Leon Valencia León Valencia
Tomado de EL COLOMBIANO

Me cuesta mucho entender la enemistad absoluta en la que se han metido Chávez y Correa con Uribe. Los países que gobiernan pierden enormemente con este enfrentamiento. Es un juego atroz. Cada carta que se destapa lesiona profundamente la vida del vecino.

Cuando Chávez se enfurece con alguna medida o declaración colombiana y a renglón seguido retira su embajador, cierra fronteras, restringe el comercio con Colombia y apela a la solidaridad de los mandatarios del Sur de América; los empresarios colombianos acusan grandes pérdidas, la población de las fronteras sufre, los habitantes de Venezuela ven escasear productos vitales en su dieta y la mayoría de los gobiernos de la región comienzan a presionar a nuestro país.

Cuando el presidente Uribe saca del computador de Reyes alguna prueba de colaboración de Chávez con la guerrilla, o exhibe armas que en algún momento pasaron de las Fuerzas Armadas de Venezuela a la guerrilla colombiana, o se hace eco de alguna acusación de colaboración de Venezuela con el tráfico de drogas ilícitas, o estrecha su alianza con Estados Unidos; la oposición venezolana se crece, Venezuela pierde credibilidad en Estados Unidos y Europa, el gobierno americano aprieta los tornillos de la relación con Chávez, la región entera se crispa.

Así mismo cuando Ecuador echa mano de un lenguaje ofensivo contra el gobierno colombiano, o rompe relaciones diplomáticas, o toma medidas comerciales contra Colombia, o acude a organismos internacionales para denunciar el país; nuestros compatriotas en el Ecuador sufren el repudio de los ecuatorianos, la economía de los dos países se golpea, la ilegalidad y la violencia y el narcotráfico en la frontera se crecen; el número de refugiados colombianos en Ecuador aumenta.

A la inversa, cuando Colombia aporta pruebas de la colaboración del gobierno ecuatoriano con la guerrilla, o le da por saltar la frontera para atacar a subversivos colombianos en el territorio vecino o para fumigar cultivos de coca, o acude también a organismos internacionales para presentar sus reclamos; en Ecuador se desatan tormentas políticas y las instituciones del vecino país entran en crisis, la fuerza pública ecuatoriana se vuelca sobre la frontera y los costos de la seguridad aumentan, el hostigamiento en los pasos fronterizos crece.

Es un toma y dame permanente que tiene su base y fundamento en realidades inocultables como las diferencias ideológicas entre el presidente colombiano y los otros dos mandatarios y el gran impacto que tiene nuestro conflicto armado y nuestras grandes redes de narcotráfico en las fronteras vecinas, pero se alimenta de un juego irracional y macabro que han puesto en marcha los tres presidentes.

¿Por qué hacen esto? Solo tengo a la mano dos explicaciones: 1. En la tramitación de los problemas reales entre los tres países los actuales mandatarios se han hecho tantas ofensas personales que han terminado por acumular odios y venganzas que los hacen saltar por encima de los intereses nacionales y del respeto que les deben a sus compatriotas; 2. De esta rivalidad los tres líderes políticos derivan avances en las encuestas y fidelidad de sus electores.

Me van a perdonar los partidarios de Chávez y Correa, lo mismo que los opositores de Uribe en Colombia, por no defender a capa y espada su causa ideológica y sus reclamos, algunos de ellos justos, contra la presencia de Estados Unidos en Colombia. Me deben perdonar también los partidarios de Uribe por no alentar el patriotismo y sumarme a la cruzada contra Chávez y Correa.

No soy capaz de ver una genuina y justa causa en ninguno de los rivales. Veo con tristeza que predominan más las pasiones y los intereses mezquinos en esta confrontación. No soy capaz de afiliarme a ningún bando aunque sé que es una posición bastante desolada e incómoda.

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