LA LEALTAD NO ES CIUDADANÍA
AGUSTIN ANGARITA LEZAMA *
En una entrevista a través de la televisión el concejal del Polo Democrático Alternativo, doctor Carlos Vicente de Roux, entre otras cosas, expresó su molestia ante la versión según la cual, el secretario de planeación del distrito había renunciado, para evitar las presiones que le hacía el presidente de su partido, Jaime Dussan, referente a modificaciones al POT de Bogotá para favorecer intereses particulares. Al otro día de la renuncia, se aprobó una modificación a un plan parcial que facilitaría la construcción de hoteles y edificios de alta rentabilidad en el centro de esa ciudad, modificación en la que, al parecer, estaría interesado el señor Dussan. El doctor de Roux, con valor civil, reconoció que no estaba bien que un directivo de su partido presionara funcionarios para obtener beneficios ajenos al interés general, y anunció una investigación de control político, según su función como concejal.
El entrevistador, Yamid Amat, le preguntó al concejal si esa actitud no era una deslealtad con su partido y con el alcalde Samuel Moreno, que también pertenece al Polo. De Roux de nuevo fue contundente. Dijo que él estaba interesado que al alcalde le fuera bien, que la ciudad estuviera bien gobernada y que Bogotá saliera adelante. Pero que para lograr esos objetivos, no iba a cometer la tontería de tapar las equivocaciones del gobierno, de acolitar corrupciones, de mantener un repertorio de alabanzas mientras los problemas crecían y que había sido elegido para ejercer control político y no para alcahuetear actos corruptos, como hacen a diario muchos concejales en el país. Además dijo, que la adscripción a un proyecto político, no implicaba perder la capacidad crítica, para asumir, a cambio, la lambonería, la sumisión y la connivencia con las mafias que se han apoderado del Estado. Y que la lealtad tiene que ver con la obediencia sin mediar razón, con mover la cola al chasquido de los dedos, con no pensar sino hacer caso, es decir, que la lealtad es un viejo concepto feudal que nada tiene que ver con ejercer la ciudadanía.
Ante la demostración de sensatez, decoro y responsabilidad de Carlos Vicente, asombra la respuesta del senador Dussan, flamante presidente del Polo: que denunciará al cabildante ante el comité de ética del partido, porque la ropa sucia se lava en casa; que hacer gestión para ayudar a amigos no estaba proscrito en los estatutos del partido, y que ese tipo de declaraciones deterioraban la imagen del PDA. Ahora resulta que los pájaros le tiran a las escopetas. Se colige que desenmascarar la corrupción sería delito y que ser delincuente y corrupto es lo que está bien hacer. Lo importante sería mantener las apariencias, resguardar la imagen de honradez y transparencia sin importar si se es tramposo o delincuente de cuello blanco.
No obstante la salida en falso del senador, mayor perplejidad causó lo dicho por el precandidato presidencial doctor Carlos Gaviria Díaz, quien fue abordado por la prensa para opinar sobre el impasse comentado, y él, de manera condescendiente, expresó que se debía entender que en el Polo aún persistían los viejos vicios del clientelismo y la politiquería, pero que poco a poco se irían subsanando, y que el problema radicaba en que los dos alcaldes de Bogotá que fueron elegidos con el aval del Polo, Lucho Garzón y Samuel Moreno, no interactuaban directamente con su partido. ¿Sería para repartir contratos, puestos burocráticos y prebendas? El alcalde Moreno, le exigió a directivos del Polo y a su precandidato, que lo dejaran gobernar y que mas bien se dedicaran a preparar la consulta interna, a recuperar la militancia desanimada y a levantar las banderas sociales abandonadas por sólo saber hacer oposición, y remató pidiéndoles que se pusieran tapabocas. No explicó si era para que no olieran los hedores de la corrupción, para que se callaran y no siguieran diciendo pendejadas o para que no contaminaran con su aliento lo que tocaran.
Un buen dirigente sabe escuchar a sus dirigidos y acoger las críticas que le hagan. Un mal dirigente, como infortunadamente tenemos a granel, sólo quiere que lo aplaudan, que le alimenten el ego y persigue a los que lo critican sin escuchar las razones que los animan. Con gobernantes de este estilo el futuro será cada vez más oscuro y la corrupción más rutilante.
*Médico cirujano, director del Observatorio de paz y derechos humanos de la Universidad del Tolima


