Negros nubarrones a la izquierda

Patricia Lara Salive
Tomado de EL PAIS.COM

Sin posar de Casandra, no creo que la designación como presidente del Polo del enemigo número uno de los candidatos Gustavo Petro y Lucho Garzón, el senador Jaime Dussan, a quien personalmente aprecio, augure una izquierda unida. Su elección, como dijo el ex concejal Carlos Romero, miembro del comité ejecutivo de ese partido, al explicar su decisión de no votar y de retirarse de la sesión, “fue estatutaria, pero no unitaria”.

Y ello es así porque, a pesar de que a Dussán lo apoyaba la mayoría de ese comité, mientras el resto estaba a favor del senador Parmenio Cuellar, quien tenía el beneplácito de Petro, el acuerdo al que llegaron los sectores de Petro y de Carlos Gaviria, precandidato y presidente del Polo hasta el jueves, estableció que “quien ejerza las funciones de presidente del PDA (…) garantizará su imparcialidad en el proceso de consulta y se constituye en garantía eficiente y suficiente para todos los precandidatos”. Es decir, que se acordó elegir por consenso a ese presidente, cuya principal función será liderar una consulta interna imparcial, donde se elija al candidato del Polo.

Ya el senador Petro declaró que con la elección de Dussán se siente burlado. Y tiene razón. Pero lo que es más grave es que la que quedó minada fue la confianza: ¿con qué garantías pueden firmarse nuevos pactos si el que se celebró el 29 de mayo se rompió tan olímpicamente?

Sin embargo, Petro está decidido a jugársela en la consulta interna abierta del Polo, confiando en que conquiste el voto de opinión.

Y Dussán, que es un habilísimo político, si no quiere arrastrar el inri de entregar una izquierda dividida por tres y no por dos, como quedó luego del retiro del Polo de Lucho Garzón, no tiene alternativa diferente a la de ser supremamente cuidadoso para demostrar que él sí cumple los acuerdos que establecen, entre otras cosas, que “todos los precandidatos (…) gozarán de los mismos derechos y garantías”; que “el proceso será dirigido por un comité organizador de la consulta, conformado paritariamente por delegados de las campañas de los precandidatos”; que estos “accederán, en condiciones de igualdad, a los recursos (…) a los medios de comunicación y a los espacios de que disponga el PDA” y que “tendrán igual acceso a la base de datos de afiliados y (…) a todos los bienes e instalaciones propiedad del partido”.

De verdad que a Dussán no le queda más remedio que apostarle a la imparcialidad, a la conciliación de las discrepancias con su antiguo enemigo y a la adopción, con él, de decisiones de consenso.

Y al ex magistrado Carlos Gaviria le queda no sólo desplegar en esta campaña su gran brillantez y solidez intelectual, sino también su sentido del equilibrio y de la justicia, de modo que si ve que el aparato y la maquinaria de ese partido, en el que él ejerce tanta influencia, se inclinan a su favor, sea el primero en protestar y en evitarlo.

Y estoy segura de que así será.

***

¡Qué alegría que ese gran escritor que es William Ospina reciba el Premio Rómulo Gallegos por su magistral novela ‘El país de la canela’! Siento el galardón como si fuera mío: aún lo recuerdo venciendo su temor a escribir bajo presión, cuando, como directora de la revista Cambia 16, le propuse que, por primera vez en su vida, fuera columnista. ¡En hora buena, mi querido William!



1 Comentario »

  1. 23 June, 2009 — Descargar — Escribió

    Curioso articulo sobre la izquierda de la politica, a la cual, no le pintan muy bien las cosas.

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