El viraje del Polo y la bancarrota de una tesis

Jaime Vargas RJAIME VARGAS RAMIREZ
24-05-09

Los ‘únicos autorizados’ para hacer política en el Polo se sentaron a manteles con el ex presidente Cesar Gaviria para hablar de la posibilidad de armar un frente contra la reelección. Ciertamente se trata un viraje de los ‘únicos autorizados’ puesto que siempre defendieron la tesis de que acercarse a otros sectores constituía una acción autodestructiva por que significaba girar a la derecha. Cuando Petro y Lucho hicieron contacto con el mismo ex presidente, fueron calificados de uribistas y de no estar autorizados para sostener diálogos con otros sectores políticos.

Según los noticieros, se trata de continuar mirando el panorama político y por el momento solo se buscaría una alianza contra la reelección porque el Polo y el Partido Liberal irán con candidato propio hasta la primera vuelta. Sorpresivamente vuelve Carlos Gaviria a retomar sus palabras escritas, y hasta hace poco olvidadas, dirigidas al PDI en los prolegómenos de la unidad con AD: “Un acuerdo entre el PDI y AD tendría que ser, además, un punto de partida para convocar a otros sectores políticos y de opinión, con propósitos afines a los nuestros, a que converjan a la tarea inaplazable que nos proponemos, en beneficio del país”.

Dos cosas quedan claras ante el hecho político en mención: que sólo algunos están autorizados en el Polo para hacer contactos políticos y que el viraje en cuestión representa una rectificación, a ojos vista, del sector mayoritario ante la bancarrota de sus tesis.

Sobre lo primero, definitivamente se impuso en el Polo, contrariamente a sus estatutos, un ambiente de “centralismo democrático” al estilo de la vieja izquierda donde sólo algunos predestinados de la cúpula pueden opinar, desconociendo de esa manera derechos establecidos en los Estatutos del Polo, como por ejemplo “disentir y ejercer la sana crítica, la libre expresión de las ideas y presentar iniciativas y proyectos”.

Se evidencia así una clara violación de los estatutos a nombre de la tan cacareada unidad y de la caracterización del Polo como partido de izquierda. Debe recordarse que los estatutos del polo no son los mismos de los partidos marxistas leninistas. Tratar de coartar la libertad a connotados dirigentes nacionales del Polo, para hacer contactos políticos –mas no acuerdos como maliciosamente dicen, pero no prueban, los ‘únicos autorizados’- constituye un absurdo político, o quizás un acto deliberado de los ‘únicos autorizados’ para favorecer la candidatura del presidente- candidato del Polo.

¿En qué quedamos entonces? ¿Se puede o no se puede conversar con los contrarios? Parece que sí, como quedó perfectamente claro con la reunión que sostuvieron los ‘únicos autorizados’ con Cesar Gaviria. Otra rectificación.

Sobre lo segundo, es evidente la rectificación, sin que medie una mínima autocrítica, de una equivocada postura que el sector mayoritario venía sosteniendo hace rato en el sentido que el Polo, sin alianzas, podría derrotar con éxito la coalición uribista. Obnubilados con los 2 millones setecientos mil votos que obtuvimos, producto de una situación particular de la lucha política de años atrás y que no va a repetirse de nuevo. Más pronto de lo esperado se empezaron a bajar de la nube.

En distintas declaraciones y entrevistas el senador del Moir, el que tira la línea del sector oficialista, descalificaba al partido liberal porque: (…) Cesar Gaviria coincide con políticas uribistas, como el TLC; porque el partido liberal dejó de ser la primera fuerza política del país; porque Gaviria resaltó como positivos la “seguridad democrática” y la “confianza inversionista”; porque una alianza con el partido liberal es una idea autodestructiva para el Polo, por razones de principios y de índole práctica. Si el Polo renuncia a sus ideas para asumir las de César Gaviria, pues renuncia a su razón de existir, que consiste en ganar pero para modificar profundamente a Colombia, según los postulados de la izquierda democrática. (…) En estos días he oído a otros a los que les entra la desesperación, “porque hay que hacer algo ya”, y quieren alianzas con personas como Cesar Gaviria, con quienes creo que en las presentes condiciones la izquierda democrática no debe aliarse, porque se desnaturaliza y pierde su razón de ser. Otros también se desesperan y se desaniman y terminan al lado del uribismo.

Y no sobra la simpática respuesta del mismo Senador en una entrevista a ‘Rebelión’, sobre la discusión en el Polo, que cada que la leo me causa más risa: (…) No es sorprendente, pues, que se hagan discusiones que tienen que ver con cómo avanzar mejor. Hay integrantes, particularmente, el ex alcalde de Bogotá, el doctor Luis Eduardo Garzón, que han intentado llevar el Polo hacia el centro, que dice él, y que yo llamo más bien hacia la derecha. Incluso, dado que en la geometría el centro está a la derecha de la izquierda.

Es poco serio, por decir lo menos que quien expresó toda esa retahíla de frases y afirmaciones contra Cesar Gaviria aparezca sentado a su lado hablando de alianzas; pero en aras de la discusión digamos que quien que se equivoca tiene derecho a corregir y este sería el caso. Pero no obsta exigirle al senador de marras…coherencia, coherencia.

Es claro pues que la tesis del sector mayoritario del Polo consistente en que el Polo sin alianzas con otros sectores puede derrotar al uribismo, entró en bancarrota. Y la tesis del sector minoritario encabezado por Petro, Lucho y otros importantes dirigentes del polo, que se fundamenta en la necesidad de conformar un gran frente contra la reelección incluida una consulta interpartidaria para unificar fuerzas con un sólo candidato a la presidencia ha triunfado y se impone en la agenda de quienes quieran defender la democracia en Colombia. La política desde hace rato entró al escenario de las coaliciones, pues no se vislumbra que un solo partido o movimiento, por si solo, sea capaz de enfrentar la coalición uribista. El mismo Uribe se ha mantenido gracias a su coalición de gobierno.

Enfrentar la reelección es un paso en la vía correcta, pero si no se complementa con la tarea de construir un frente con un candidato único a la presidencia de la República, la tarea quedará cojitranca y podría ser que el uribismo siga al mando sin Uribe. Por lo pronto aplaudamos la rectificación a medias del oficialismo polista y hagamos votos por que entiendan lo que sigue y toca hacer, aunque que el daño ya está hecho y difícilmente el Polo se recuperará de tal impasse.

Queda por averiguar por qué el Moir, ahora incrustado en el Polo y después de la muerte de su fundador, persiste en boicotear la táctica unitaria por la que tanto luchó Mosquera



2 Comentarios »

  1. 25 May, 2009 — emma flood — Escribió

    Creo que han habido errores de lado y lado. El acierto de Petro al proponer un acuerdo sobre lo fundamental con un candidato que saliera de los candidatos de cada partido de la alianza, se vió opacado por su separación del Polo. Pienso que el sector petrista se debía haber quedado a pelear las cosas desde dentro del partido así fuera difícil. Porque del Polo son tan dueños los petristas como los gaviristas. La diferencia está en que los gaviristas dominan el aparato del PDA. Pienso que la alianza entre partidos no debe tener como proyecto principal ir contra la reelección. El proyecto principal debe ser el proyecto político claramente expresado que mostrará una alternativa política al régimen uribista. La no reelección de Uribe o continuación del régimen uribista con otro candidato debe ser la consecuencia de ese plan político muy concreto. La no reelección debe ser la consecuencia de un programa político donde el ciudadano pueda reconocer una mejor alternativa.

    La aprobación del referendo y el cambio de la letra de la constitución es algo que debe ser denunciado por todos pero no puede constituirse en un proyecto en sí o en el proyecto principal de una coalición de partidos porque:
    1- Pone como centro a Uribe y de esa manera lo publicita. En el “todos contra Uribe” el centro del debate sigue siendo Uribe y no creo que haya nadie que quiera regalarle propaganda política adicional.
    2- Si el uribismo consigue hacer cambiar la constitución a su favor ya no queda nada que una los partidos de la alianza.
    3- La único que puede unir a los partidos más allá del referendo es el desarrollo de los acuerdos fundamentales entre partidos hacia un proyecto político nuevo.

    Espero haberme hecho entender.

  2. 29 May, 2009 — Mario Acevedo Marín — Escribió

    Personalmente he tratado de entender que la política que representan a los sectores populares y democráticos debe ser completamente diferente a la de los partidos de la oligarquía, en cuanto a programa y método de hacer la política. Valoro a Petro como un hombre democrático en tanto que aboga por un país con justicia y equidad económica y sin la influencia de la corrupción y la dictadura. Además, por su valentía al denunciar a todos esos políticos infames de la coalición de gobierno. Lo mismo pienso de Garzón y de tantos otros y otras que dentro y por fuera del Polo Luchan por un mejor país. Afortunadamente el PDA no es la unica fuerza con este ideario progrisista. Sin embargo creo que en vez de dividirnos lo que debemos es luchar por una unidad realmente democrática, flexible y abierta al debate y al disenso, para consolidar una UNIDAD efectiva, dialéctica pero desafortunadamente nuestro queridos dirigentes carecen aún de esa madurez política que tanto requiere el partido para avanzar hacia el poder, hay demasiados interes personales y grupistas que vienen de las viejas militancias de izquierda e instrumentalizaciones sindicales, A uno le toca seguir defenidendo unos ideales y como dice el compañero del comentario se hace necesario que todos los que pertenecemos al PDA ayudemos a construir una propuesta de país que supere esos discurso contestatarios que paralizan y le quitan iniciatica a la acción política. Uribe no puede ser el epicentro de nuestro hacer político por las razones que aduce el articulista. Lo he dicho en variadas ocasiones, ni nuestras disputas internas por posicionamientos burocraticos como agenda organiacional que nos conduzcan a una indiscutible derrota política y posiblemente electoral.

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