Dilemas
Lucho sin rodeos
Por: Luis Eduardo Garzón
Tomado de EL ESPECTADOR.COM
GRACIAS AL DIOS QUE ILUMINA AL Procurador electo pudimos constatar que la unidad de la izquierda parece estar pegada con babas.
Los derechos a la personalidad, una agenda inherente a cualquiera que se reconozca como demócrata, quedaron reducidos por muchos a un aviso clasificado en la sección de permuta y compraventas. Lo bueno de todo esto es que se sale de ese letargo de patria boba en el que nada se dice, todo es consenso paralizante y los adjetivos son el común denominador para descalificar a quienes motivamos el debate.
Por ejemplo, en el campo internacional qué bueno sería saber qué se piensa de la reelección de Chávez. ¿Por qué no se mide con el mismo rasero que la de Uribe? ¿Acaso no es lo mismo? ¿Por qué nada se dice con relación al injusto reclamo que hace el presidente Ortega sobre San Andrés y Providencia? ¿Qué tipo de Tratado de Libre Comercio se está dispuesto a negociar con Obama? ¿Se quiere tratado, o no? ¿Aceptamos los tiempos de los gobiernos de Bolivia y Ecuador, o nos vamos solos con Perú para acordar reglas de juego comercial con Europa?
Por otro lado, en aspectos económicos está abierta la discusión. Ante la olla vacía que va a dejar este Gobierno, ¿cuál debe ser la política fiscal? ¿Dejar de pagar las deudas, como lo está haciendo el presidente Correa porque las considera ilegítimas? Al que no paga, no le prestan, y así las cosas, un damnificado directo sería el metro de Bogotá. En relación con los pobres —cuya población aumenta por invierno, pirámides y el desbordamiento de Wall Street—, ¿cuál es la propuesta? Reducir el énfasis en lo militar, sí. Pero, ¿dónde y cómo? ¿Acaso se acaba la confrontación contra actores ilegales? ¿Excluimos del campo el tema de promoción de etanol sin importar que muchas áreas agrarias no sirvan para producción alimentaria? ¿Acaso ello no ayudaría en proyectos de reincorporación de ex combatientes? En la misma línea, ¿cuál será la prioridad; reforma agraria o, como algunos senadores del Polo plantean, la protección a los empresarios del campo para garantizar su producción?
En cuanto a rescatar del sórdido mundo de la mafia a la política, ¿cuál debe ser la formulación? ¿Mantenemos las mismas reglas de juego para elegir parlamentarios? ¿Seguimos con la lógica y el rito de buscar clientelas, tal como lo hacen los partidos tradicionales en los que hay un torrente de candidatos pensando más en su elección que en mejorar la calidad del legislativo? Campañas costosas que hacen que el político termine siendo rehén de la transacción.
Y en relación con un proceso de negociación con la guerrilla, ¿se va a insistir en la devaluada tesis de las zonas de despeje? ¿Qué agenda de negociación se está en condiciones de concertar con la guerrilla? ¿Los mismos diez inamovibles puntos que hasta ahora han dicho las Farc? ¿Se condicionan, o no, los procesos de conversaciones a la renuncia por parte de ellos a la práctica del secuestro?
Este y muchos otros debates son los que se han postergado a nombre de jurar amor eterno a la fidelidad y a la unidad. Con la misma lógica muchos le rendimos culto al Kremlin y ello incluía verdades absolutas que después fueron nuestros falsos positivos en la izquierda. Estos son, entre otros, los argumentos que van a demostrar si se es alternativa de gobierno o simplemente se seguirá asistiendo al histórico ejercicio de la oposición.
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Luis Eduardo Garzón


