¿HACIA ADONDE VA EL POLO?

Por: Samuel Camargo Hidalgo

No bien se pronunció Petro acerca de su propuesta de acometer la tarea de conformar una alianza interpartidista que pueda desmontar la república uribista proyectada en tiempo indefinido, y ya la burocracia del Polo reaccionó airada al percibir que se movía el suelo bajo sus pies.

Un directivo del Polo (El Tiempo, viernes 20) denuncia a Petro por cuanto persigue “…la conformación de una gran coalición… que incluya a amplias franjas de los partidos tradicionales y hasta los grupos de uribistas desencantados, para oponerse a la candidatura de Uribe”. Petro se declara culpable: En suma, añade Daniel Libreros, un frente Nacional “aumentado con una izquierda domesticada”. Quítale el adjetivo a la palabra “izquierda”, Daniel, y encontrarás una buena aproximación a nuestra política.

En particular, pienso que una coalición de partidos que presentara una candidatura que acaso no sería del Polo pero sí producto de consulta popular, se convertiría en una fuerza capaz de disputar la presidencia del país. Por el contrario, una atomización de fuerzas, cada una con su candidato, conduciría a una victoria fácil del reeleccionismo que, de pasada, podría esfumar el sueño de la segunda vuelta. Pero, ¿y el poder para el Polo? No hay pacto que lo asegure, Daniel. Depende del manejo en tiempo y espacio de la ecuación de fuerzas políticas. Paciencia

¿Pero, en qué consiste la propuesta del movimiento de Petro que tanto escozor produce a la burocracia del Polo?: Primero, definir el alcance y perspectivas del Polo en torno de la Constitución de 1991. ¿Otro pecado?, sí: En referencia a la Constitución , Jorge Gómez, directivo del Moir, afirma que “Tener en el papel un listado de derechos “fundamentales”, cuya materialización choca con las disposiciones… que garantizan el enriquecimiento de un puñado de monopolios… no pasa de ser un gran engaño para la población.”.(edición virtual de Polo). Vaya. Medito y concluyo que para evitar el engaño habría que abolir la propiedad privada pero no creo que el Moir del senador Robledo resuelva intentarlo.

Preservar para el estado el monopolio del las armas es el segundo punto de nuestra propuesta. Conduce a que El Polo desarrollará una política de paz que presione a la guerrilla a la aceptación de una solución política o a soportar su derrota militar. Y la denuncia. No basta con ser honrado, hay que parecerlo, decía Cesar a Calpurnia, y lo cierto es que el silencio del Polo ante el asesinato de los diputados pareció confirmar a los ciudadanos los afrentosos señalamientos del Presidente al Polo, que nos ubicaban como frente civil de la guerrilla.

Tercero, la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, dice la Constitución y esa frase, referida al conflicto, convierte a la población civil en protagonista de un proceso de paz. A través de sus organizaciones diseñará un programa de reformas al estado, señala esta propuesta. Alcanzar una “masa crítica” de reformas, proponía Chucho Bejarano, (en analogía química) que provocaría la reacción de generar un proceso de dejación de armas. Y cuarto, en otra dirección, el Polo contribuirá a la construcción un proceso de convergencia democrática multipartidista, que conduzca a la ejecución de un programa básico: Separar el estado de la criminalidad, recuperar las tierras fértiles de manos de las mafias y separar la política social de las exigencias del mercado.

La militancia del Polo debe entender que es en torno de los temas descritos – o en otros, el debate está abierto – en los que girará la política de nuestro partido, no en la discusión de si lanzamos o no candidato propio. Un tercer mandato mostraría al Presidente Uribe ya sin contrapesos, con mayorías en el Congreso, en el Banco, en las Cortes… No será un dictador, claro, pero se le parecerá mucho.

Comentarios »

Sea el primero en comentar este artículo

Por favor dejenos sus comentarios