A buen entendedor…


Por: Daniel García-Peña
Tomado de EL ESPECTADOR.COM

EL DISCURSO DE POSESIÓN DE BArack Obama fue una pieza maestra, que merece ser leído y releído una y otra vez.

Recogiendo rasgos esenciales de los legados de Washington, Lincoln, Roosevelt y Kennedy, sin mencionar sus nombres, ubicó la grave crisis de hoy en un contexto histórico y trazó los lineamientos gruesos del derrotero para la “nueva era de responsabilidad”.

Los elogios, acerca de la profundidad de sus ideas, la precisión y contundencia del lenguaje a la vez poético, la dicha de encontrarse por fin con un líder que reflexiona y piensa, se escucharon por todos lados. Pero no todos están felices.

A quien menos le tuvo que haber gustado fue a Bush. Luego de recibir un cordial agradecimiento por parte de Obama, al ya ex presidente le tocó sentarse a pocos metros detrás del nuevo mandatario, aguantando frío y varillazo tras varillazo: “elegimos la esperanza sobre el miedo”, “una nación no puede ser próspera cuando sólo favorece a los más ricos”, “rechazamos por falso el dilema entre nuestra seguridad y nuestros ideales”, “nuestro poder por sí solo no puede protegernos, ni nos da el derecho de hacer lo que se nos da la gana”, “nuestra seguridad emana de la justeza de nuestra causa, de la fuerza de nuestro ejemplo y de las cualidades de la humildad y la moderación”.

No fue un ataque personal contra Bush, sino una descalificación a fondo a la concepción de la política y del mundo que él y sus “amigos” representan.

Así las cosas, a quien tampoco le pudo haber caído bien el discurso es a Uribe, ya que, en últimas, su concepción es la misma de la de Bush: el guerrerismo, el neoliberalismo, la utilización del miedo y la polarización como herramientas políticas y el desprecio por el estado de derecho, el derecho internacional y los derechos humanos. Uribe fue el único presidente de Suramérica que apoyó la guerra ilegal de Bush en Irak e incluso llegó a plantear en Davos que una vez triunfaran en Irak, las tropas gringas se vinieran a Colombia. Le aceptó sin mayor pataleo todas las imposiciones de la señora Vargo en las negociaciones del TLC. Su negación a reconocer la existencia de un conflicto armado interno en Colombia y la insistencia de que se trata de una amenaza terrorista está calcada del libreto Bush-Chenney. La medalla que Uribe recibió de su correligionario fue muy merecida.

El mensaje es contundente: Uribe ya no tiene el aliado incondicional que tuvo en Washington desde el inicio de su largo mandato, sino que hoy habita alguien comprometido a luchar en contra de los fundamentos sobre los cuales Uribe ha montado su gobierno.

Es obvio que Obama no pensaba en Uribe cuando escribía su discurso. Pero cuando afirmó: “quienes se aferran al poder a través de la corrupción, el engaño y silenciando a la disidencia, sepan que están en el lado equivocado de la historia, pero que le extenderemos una mano a quienes estén dispuestos a abrir sus puños”, ¿será que quien alteró la Constitución para permitir su primera reelección (¿aferrarse al poder?) ofreciéndole prebendas a Yidis (¿corrupción?), busca una segunda reelección sin haber dicho con claridad si sí o si no (¿engaño?) y ataca a periodistas, líderes de la oposición, defensores de derechos humanos y hasta a Vivanco y a la Corte Suprema (¿silenciar la disidencia?), no se sintió aludido? ¿Será capaz Uribe de abrir el puño?

danielgarciapena@hotmail.com

2 Comentarios »

  1. 23 January, 2009 — Mario Acevedo Marín — Escribió

    Excelente artículo. Veremos si tanta alegría con el tiempo se convierte en una realidad y que por lo menos Obama nos ayude a salir de esta encrucijada que parece de nunca acabar.

    El Polo debe definir de una vez por todas su posición frente a la guerra civil de baja intensidd que vivimos los colombianos pues ni el silencio absoluto sobre los desafuerios de la guerrilla ni el ataque a ésta como los causantes de la barbarie en Colombia de la derecha sirven de mucho. Tenemos un conflicto armado, el movimiento guerrillero es un movimiento insurgente y beligerante que comete atropellos contra la sociedad civil entre los que se encuentra el secuestro y el asalta a pueblos inermes y que dicho atropellos no corresponden al derecho Internacional Humanitario y es lo que hay que condenarle sin reticencias y eufemismos, eso con el fin no sólo de evitar más derramameinto de sangre innecesario y tener como opositores y detractores del brazo armado de la Derecha la utoridad moral para cuestionar sus crímens de Lesa Humanidad.

    Mario

    Mario

  2. 25 January, 2009 — Mauricio Vargas — Escribió

    De acuerdo con usted compañero. El POLO solo será una herramienta de cambio en la sociedad colombiana, en la medida que logre enviar un mensaje claro de su total compromiso con la lucha civilizada y de su talante exclusivamente pacifista. Pues un movimiento que aboga por la Constitución de 1991 y el Estado Social de Derecho, debe y tiene que tener claridad en sus convicciones. Los colombianos quieren paz, y solo si ven al POLO, sin ambigüedades, le apostarán al cambio democrático.
    Esperemos que Obama por lo menos, no sirva de cómplice, para promocionar y auspiciar los grupos armados ilegales en Colombia, que representan la amenaza número uno para la democracia y para el bienestar de los compatriotas.

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