Violencia y alianzas, temas fundamentales para II Congreso Nacional del POLO.

Mauricio Vargas 2008 NUEVA Que curioso que los autodenominados radicales del POLO sean los más ambiguos y lánguidos en los puntos decisivos sobre los cuales la opinión pública exige una respuesta rotunda y precisa.

“No hay causa noble o vil que justifique el secuestro”, frase pronunciada por Francisco Mosquera y adoptada hoy por muchos. Consigna de absoluta vigencia, ya que bajo ninguna ideología o propósito, por más mesiánico, “popular” o lo que sea, justifica las aberrantes y degradadas prácticas en las que han caído los grupos armados de toda índole en el país. El pueblo, los compatriotas de a pié, los que no salen en televisión y los que no tienen más remedio que soportar el azote de los violentos con estoicismo, son los más sensibles a este punto. Pese a la pobreza y la desazón creciente, la gente sigue apostando a la Seguridad Democrática, que a su juicio mantiene a raya a los insurrectos.

Cabe mencionar que ninguna doctrina que abogue por la liberación del pueblo y su bienestar incluye tácticas propias de la delincuencia común en sus postulados, ni han sido usadas en las grandes transformaciones sociales enarboladas por las masas laboriosas. Sin embargo, en Colombia, para desgracia del avance democrático, estas prácticas y cualquier tesis que las sustenten se convierten en un auténtico obstáculo y muralla para que el esquilmado y maltratado pueblo colombiano fije su confianza y apoyo en ideas de cambios estructurales, ya que gran parte de los compatriotas establecieron “–equivocada pero no menos efectivamente- de la izquierda, el comunismo y el marxismo, como sinónimos de terrorismo y violencia, de secuestros, fusilamientos, masacres, atropello y opresión,”1.

Este punto debe ser resuelto en el II Congreso Nacional del PDA, superando la vacilación y ambigüedad con que Carlos Gaviria y algunos dirigentes del partido han tratado los hechos nacionales, dejando incertidumbre sobre la naturaleza pacifista del Ideario de Unidad y los Estatutos, cuyos propósitos son la defensa de la constitución del 1991 y el Estado Social de Derecho. Desviar o atenuar este aspecto significa caricaturizar al POLO de la manera más burda.

Es un hecho que si el POLO no confluye con otros sectores democráticos, y opuestos al proyecto fascistoide del Presidente, Alvaro Uribe Vélez, éste será reelecto por tercera vez al no encontrar una fuerza superior que lo derrote. Quienes entorpezcan o se opongan a esa amplia coalición multipartido, concientes o no de ello, le ayudan al mandatario.

Hasta uribistas son susceptibles de hacer parte de una gran coalición, pues muchos de ellos discrepan del modelo autoritario apoyado en la violencia paramilitar que se busca afianzar y profundizar después del 2010. Amenazando desde las clases populares, la clase media hasta las clases altas, pues el arrasamiento de la democracia, no solo implica la agudización de las desigualdades, conlleva a que las reglas de juego configuradas por la tradición republicana desaparezcan dando paso a una posible dictadura de una clase emergente, la de los señores de la guerra.

Está chiflado quien exija como requisito para aliarse con otras colectividades, que estas deban entrañar su misma naturaleza, pues entonces no sería necesario hacer ningún análisis político, sobre la correlación de fuerzas, la conveniencia para el pueblo, las condiciones concretas, sino que bastaría de un péndulo mágico para deducir esotéricamente que corrientes están más a la izquierda y cuales más a la derecha, para hacer unidad de acción.

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La astucia de ambientar que el PDI no existe, que todos nos disolvimos en PDA, la táctica de negar al contradictor, de ser unitarios en el discurso pero en la práctica hacer entrismo, confundir y dividir, ya no funcionará más, pues con la noticia del 5 de Enero sobre el acercamiento entre la Lista Nacional 19 liderada por Petro, Lucho, Maria Emma, Guevara y Marcelo Torres, con la lista 36 de los Moreno, muestra que el denominado Sector Democrático –PDI- del PDA va rumbo a la reestructuración y organización como tendencia nacional. Sin duda, será la fuerza mayoritaria en el congreso de Febrero.

1) Marcelo Torres (Verdades olvidadas pero vigentes) Noviembre de 2008 en Bagatela N°36 Separata, Bogotá, p. 4.

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