Votos en vez de vetos

Por Parmenio Cuéllar
Senador del Polo Democrático
Tomado de EL NUEVO SIGLO

GRAN DEBATE, como siempre en la izquierda tradicional, ha suscitado la elección del ex magistrado Alejandro Ordóñez como procurador General de la Nación, con el voto de liberales y miembros del Polo Democrático Alternativo, entre los cuales se cuenta el mío.

En verdad no me sorprende que así sea, pues el temor a coincidir con otros –así sea parcialmente–, en especial con el Gobierno de turno fue, y sigue siendo, una tara política por resolver entre muchos de mis copartidarios.

Al Procurador electo se le llegó a calificar como colaborador del paramilitarismo sin evidencia alguna, por el contrario, en su paso por la magistratura no le tembló la mano para condenar al Estado por la omisión o complacencia de sus funcionarios con dicho fenómeno delincuencial. Se le sindica de católico a ultranza por parte de precursores de la libertad de cultos, lo cual es una contradicción en los términos. También se dice que hizo una campaña voto a voto en la Plenaria del Senado, cuando sostuvieron que no es posible que cargos de semejante envergadura sean de partido. Por último, señalan que, se hizo elegir bajo la promesa de no investigar disciplinariamente a los Congresistas.

Sobre este último aspecto, debo señalar que no pretende la impunidad, como se le ha querido mostrar, sino todo lo contrario, que ésta termine pues nadie investiga seriamente a quien le debe el puesto, o preguntémonos ¿cuántos congresistas que han hecho mérito para ser sancionados, lo han sido efectivamente? El problema no es solo de voluntad, hay dificultades en el diseño institucional del control.

El doctor Ordóñez no necesitaba para su elección los votos del Polo Democrático ni del Partido Liberal, con la coalición mayoritaria le bastaba. No obstante, él nos planteó que no quería ser el Procurador General de una coalición sino del país, o sea, verdaderamente general, es decir de todos los colombianos. El habernos marginado, como querían unos pocos, era hacerle un favor al Gobierno, toda vez que le hubiésemos entregado en bandeja de plata tan importante investidura. Por el contrario, el haberlo apoyado desde la oposición lo rodea de la legitimidad necesaria para ejercer el control que demandamos los colombianos sobre los servidores del Estado. De igual forma, nos da credenciales para exigirle la defensa de los Derechos Humanos, del interés público y la lucha contra la corrupción que tanto necesita el país.

En una organización democrática como la nuestra, sin obviar el debate interno, deberían aceptarse las decisiones de las mayorías en vez de salir a sugerir, sin prueba alguna, presuntos actos de corrupción por parte de quienes decidimos elegir al procurador Ordóñez. De algo estoy seguro: no haría parte ni presidiría una organización política de la cual pienso que sus miembros anteponen intereses particulares a los generales. Estos debates implican posturas políticas que ciertamente marcan diferencias; diferencias que, existen en todos las organizaciones políticas y que se resuelven a través de votos y no de vetos.

1 Comentario »

  1. 23 December, 2008 — emma flood — Escribió

    Las personas que elige la ciudadanía para ejercer el poder, mientras son candidatos se deben a su propio partido, una vez elegidos se deben a todo el país. Tanto congresistas, como quienes ostentan cargos en el poder ejecutivo deben interpretar las necesidades de todos los colombianos. Parmenio Cuéllar no necesita que yo haga esta aclaracion, pero parece que hay un sector del Polo que sí la necesita. No es suficiente la formación académica para ser buen político ya que hacer política desde la oposición no se trata de obstaculizar el trabajo en el congreso en nombre de una ideología sino aportar ideas y sobre todo :SOLUCIONES. Para eso es importante lograr acuerdos.

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