“Yo creo que reelección no va a haber: Petro

Gustavo Petro
Terra Magazine
Tomado de la página de Petro

“Un gran sector de colombianos piensa que la labor del presidente Uribe ya terminó”, opina el senador Petro, reconocido por propios y extraños como el mayor contradictor político de Uribe.
“Yo creo que reelección no va a haber”, dice de forma concluyente el senador Gustavo Petro, reconocido por propios y extraños en Colombia como el mayor contradictor del presidente Alvaro Uribe, antes de enumerar los factores que, a su juicio, hacen inviable la tercera candidatura del actual mandatario.

“Un gran sector de colombianos piensa que la labor del presidente Uribe ya terminó”, opina Petro en entrevista con Terra Magazine, a pesar de la sostenida opinión favorable de entre 70 y 80 por ciento que, según los sondeos, ha tenido Uribe durante casi todo su mandato.

“Hay una serie de vientos en contra”, diagnostica Petro: la elección de Obama en Estados Unidos, la crisis económica internacional, pirámides financieras que colapsan en el país, ciudadanos del común asesinados y presentados como guerrilleros, protestas sociales y desempleo, entre otros.

Todo eso, además de las dificultades que está teniendo un proyecto de referendo popular para buscar la tercera candidatura de Uribe, cuyo trámite sigue un tortuoso camino en el congreso y que, aun de ser aprobado, obligaría al gobierno, según el análisis de Petro, a llevar a 7′400.000 electores a las urnas, aproximadamente la misma cantidad que lo reeligió como presidente en 2006.

Petro -de 48 años, ex guerrillero del M19 y miembro de la comisión primera del senado-, se reconoce como candidato presidencial y expone la estrategia electoral que se está construyendo desde el Polo Democrático Alternativo, al cual pertenece, para unificar las fuerzas de oposición y buscar el poder en 2010.

Terra Magazine- Senador Petro ¿en que va el proceso legislativo hacia una eventual tercera candidatura del presidente Alvaro Uribe?
Gustavo Petro- Yo creo que reelección no va a haber. Primero está el hundimiento de la reforma política, que venía avanzando con la posibilidad de reelección en el 2014. Ahora está el proyecto de convocatoria de un referendo popular, que es un mecanismo alternativo y que avanza muy lentamente, aunque parezca tener las mayorías en el congreso.

Eso se debe a un ambiente que ya existe; un gran sector de colombianos piensa que la labor del presidente Uribe ya terminó. Hay una serie de vientos en contra, aún sin la posibilidad de una reelección: el cambio político en Estados Unidos, donde fue derrotada la opción que apoyaba al presidente Uribe; la crisis económica nacional, que puede cambiar sustancialmente las maneras de pensar de muchos colombianos que empiezan a verse empobrecidos, y que ya se expresa alrededor del colapso de las llamadas pirámides; la protesta social de centenares de miles de familias; el aumento del desempleo; las caídas de los índices de la producción, entre otros factores.

Por otra parte, el eje central del gobierno, que era la seguridad está pasando por un difícil momento, cuando se ha evidenciado que una parte nada despreciable del significativo índice de bajas en la guerrilla lo constituían ciudadanos inocentes recogidos por organizaciones paramilitares o por militares mismos, asesinados y presentados como guerrilleros.

Esos hechos han provocado una situación donde se ve muy poco probable que el presidente Uribe lance su nombre por tercera vez en el escenario electoral.

¿Cómo va el trámite del proyecto de referendo en el congreso, cuando esta semana se vota en la comisión primera de la cámara de representantes?
Vamos a ver. El tema está más difícil esta en la comisión primera del senado en donde el gobierno no tiene mayorías holgadas sino muy débiles y donde varios senadores de la bancada de los partidos del gobierno han expresado que no apoyan el referendo.

Allí ya se han hundido allí varios proyectos del gobierno como el de la reforma a la justicia, el más famoso de ellos, que buscaba quitarle competencias a la Corte Suprema de Justicia para juzgar a los congresistas vinculados a la llamada “parapolítica”. Ese se hundió a pesar de que el gobierno creía que tenía las mayorías. Es una comisión muy difícil para el gobierno.

¿Que escenario prevé usted el en caso de que el proyecto de referendo popular sea finalmente aprobado por el congreso?
Aún si pasara la ley de convocatoria del referendo, el gobierno tendría que allegar a las urnas a un 25 por ciento del censo electoral. En Colombia votan en general en elecciones entre 40 y el 50 por ciento de los votos. Así, el gobierno tendría que llegar 7′400.000 electores a las urnas y ganar dentro de ellos la opción del sí. En realidad sería difícil para el gobierno conseguir la votación mínima. La oposición toda le pediría al pueblo que no saliera a votar. Son problemas fundamentales. El gobierno debería estar buscando más bien un sucesor para el presidente Uribe en 2010.

¿Cuál es la estrategia del Polo para derrotar a un presidente con tan alta favorabilidad?
Si el Polo en su congreso de febrero próximo es capaz determinar en su estrategia electoral la construcción de una convergencia democrática con otras fuerzas políticas y sociales alrededor de un consulta ciudadana, en el 2010 podría producirse un cambio en el gobierno nacional: en marzo de ese año la convergencia democrática podría ganar la mayoría de parlamentarios y en junio entrar en la competencia de la segunda vuelta presidencial. Yo creo que podríamos ganar la presidencia.
Pero, aparte del antiuribismo ¿cuál sería el factor que podría aglutinar a fuerzas políticas tan distintas?
Yo creo que no debe ser el antiuribismo. En perspectiva creo que el liberalismo, que sigue siendo muy importante en el país, sectores disidentes del uribismo, fuerzas independientes como las de Antanas Mockus y Sergio Fajardo (ex alcaldes de Bogotá y Medellín) y el Polo podrían construir una fuerza tal que pudiera ser la mayoría electoral en Colombia.

Esa convergencia ciudadana debería aglutinarse alrededor de unos mínimos programáticos fundamentales, los indispensables para producir en Colombia una salida a la guerra. Eso implica reformas democráticas, ligadas al tema de la tierra y del estado. Pero esta fuerza podría construirse de tal manera que la candidatura ganadora sería la de la paz, no la de la guerra.

¿Es ese contexto, cómo va su aspiración presidencial?
Yo estoy en el Polo Democrático y soy candidato presidencial. Y si -bajo las reglas del juego para escoger un candidato único de la convergencia en una consulta ciudadana y abierta- yo gano entonces seré el candidato de la convergencia democrática. Si gana otro u otra, entonces lo apoyaré.

Terrra Magazine LATAM

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