Lo bueno y lo malo en consulta del Polo

Leon Valencia León Valencia
Tomado de EL COLOMBIANO.COM

Podría haber sido peor. El Polo Democrático Alternativo había cometido tantos errores en estos dos años después de las elecciones presidenciales en las que se ubicó como la segunda fuerza política del país y se ganó el derecho a encabezar la oposición al presidente Uribe, que algunos analistas pensábamos que le iba a ir muy mal en la consulta interna. No le fue tan mal.

Obtuvo un número similar de votantes al conquistado dos años atrás y se consolidó como la principal fuerza política en la capital del país. Conjuró por el momento los amagos de división que se presentaron en el debate interno en estos dos años y registró un avance importante de las posiciones socialdemócratas y un decrecimiento de las fuerzas de la izquierda radical.

Pero cometerían un grave error los dirigentes de este partido de izquierda si se conforman con lo ocurrido y no asumen una posición decididamente crítica en los meses que quedan de preparación de su congreso.

Mantener una votación parecida en un momento de grandes dificultades del gobierno de Uribe, cuando se empieza a sentir con mucha fuerza la crisis económica, la agitación social crece, los cambios en Estados Unidos son inminentes, la agenda de democracia, derechos humanos y equidad social empieza a tomar fuerza en el mundo, es una verdadera lástima.

Más preocupante aún si tenemos en cuenta que fue un salto especial de la votación en Bogotá lo que vino a salvar la consulta interna. El crecimiento de cerca de sesenta mil miembros en la capital sirvió para compensar el decrecimiento de la votación en otras regiones del país. Especialmente en Medellín, en Cali, en Barranquilla.

Otro gallo hubiera cantado si el Polo hubiese cumplido con lo que prometió Carlos Gaviria Díaz en los días siguientes a las elecciones del 2006. Si hubiese conformado un “gabinete en la sombra”, o en otros términos, un grupo de expertos que alimentaran una verdadera agenda de oposición en temas cruciales como la profunda lesión que le ha causado a la democracia el fenómeno de la parapolítica, la errática política internacional de Uribe, el descontrol de las Fuerzas Armadas en derechos humanos y derecho humanitario, los imperdonables errores en la negociación con los paramilitares, la injusta apropiación de todos los réditos del crecimiento económico por los grandes grupos económicos y los mínimos beneficios que esto trajo para las capas medias y los sectores populares.

Si algunos de sus líderes principales no hubieran cometido el error de vacilar o enviar mensajes ambiguos cuando se presentó la necesidad y la urgencia de tomar una distancia definitiva de las acciones de las Farc.

Si los directivos del Polo no se hubiesen enfrascado en una agria disputa por el control del aparato partidario en la cual siempre resultaban victoriosos los grupos más radicales. Lo cual llevó a que el Partido se encerrara en sí mismo y no se decidiera a poner en práctica una flexible estrategia de alianzas en las elecciones locales. Equivocándose en materia grave en Medellín y en Cali donde no apoyaron a candidatos a la Alcaldía independientes y progresistas que sin duda le habrían dado un gran juego a la izquierda en el gobierno y en la vida de la ciudad.

En el congreso del Polo estarán sobre el tapete los mismos temas y las mismas angustias y habrá un ambiente aún más favorable para gestar un gran partido de izquierdas con opción de gobierno. La coalición uribista empieza a resquebrajarse y Uribe a perder puntos importantes en las encuestas y otra vez el Polo se tendrá que decidir si camina hacia una gran alianza para aprovechar las dificultades del gobierno o vuelve a cifrar sus esperanzas en su propia fuerza. Si elige una dirección claramente inclinada al centro izquierda o vuelve a darle las riendas a la izquierda radical.

Si liquida esa pelea menuda por el aparato y se concentra en los grandes debates nacionales atrayendo a un gran número de intelectuales y estudiosos de la realidad nacional que conocen el país profundo y anhelan cambios decisivos. Ahí están los retos.

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