¿También a sus espaldas?
Viéndolo bien.
Por: Patricia Lara Salive.
¡Ahora resulta que la orden impartida por el DAS, el servicio de inteligencia adscrito la Presidencia de la Repúlica, de hacerles seguimientos al senador Gustavo Petro y demás dirigentes del Polo Democrático, también fue dada a espaldas del Presidente!
Yo no sé si él dio o no la orden directa de seguirlos. Ni siquiera sé si sabía que esa orden se había impartido. Lo que sí es evidente es que el Presidente no ha hecho más que propiciar con su lenguaje incendiario y con sus señalamientos permanentes a los líderes de la oposición, que esas cosas sucedan. Para la muestra, hace menos de una semana señaló públicamente al líder indígena Daniel Piñacué, con quien por fortuna aceptó reunirse hoy en Cali, de ser instigador del delito y agregó que por eso debían investigarlo las autoridades.
Examinemos el instructivo del DAS que ordenaba investigar a Petro: tenía carácter reservado, lo firmaba el Coordinador de Asuntos de Inteligencia Política, Jaime Fernando Ovalle, iba dirigido nada menos que a los directores seccionales, estaba fechado el 29 de Agosto de 2008, día en que el Jefe de Estado acusó al Senador de manipular testigos de la ‘parapolítica’, y decía: “Solicito su colaboración en el sentido de enviar información disponible, relacionada con las actividades de Gustavo Francisco Petro Urrego, senador del Polo Democrático Alternativo, teniendo en cuenta: información privilegiada de vínculos o nexos con organizaciones al margen de la ley. Contactos con personas que se presenten como testigos para declarar contra el Gobierno”. Y en otra comunicación, el 16 de septiembre, el DAS solicitaba información sobre alianzas de líderes del Polo con movimientos políticos nacionales e internacionales.
¡Esos son los instructivos conocidos! ¡Quién sabe cuántos más haya! Uno similar seguro se produjo para que se hubiera filmado al senador del Polo, Alexánder López, reuniéndose con los corteros de caña y ejerciendo, así, su derecho a trabajar en política. Y otro parecido debió producirse para investigar a los magistrados de la Corte Suprema a cargo del lío de la parapolítica, tema sobre el cual la Corte le solicitó explicaciones públicas al DAS.
De todo esto surgen reflexiones preocupantes: 1). Que el Gobierno parece no resignarse a no haber podido armar su tan anunciado escándalo de la Farc-política, en el que apenas se está investigando a unos pocos, mientras que es evidente que casi la tercera parte de los parlamentarios de la coalición de gobierno están sumergidos hasta el cogote en el lodazal de la parapolítica. 2). Que nada se saca con aceptarle la renuncia a la Directora del DAS, una funcionaria al parecer inocente y recta, si el Presidente, sus asesores y algunos de sus ministros no dejan de estigmatizar a la oposición, a sus líderes y a varios periodistas que se le han enfrentado a Uribe. 3). Que de nada sirven las investigaciones exhaustivas si el Presidente, con el liderazgo que ejerce sobre los colombianos, no transmite el mensaje de que el ejercicio de la oposición y el respeto a sus miembros es inherente a la democracia y que no hay democracia sin oposición. 4). Que tampoco sirve que lo anterior suceda si él no se convence de ello. Y 5). Que si eso no ocurre, significaría que, cada vez más, estaríamos adentrándonos en un régimen de dictadura disfrazada que duraría hasta el 2010, y luego hasta el 2014, y después hasta el 2018, por ahora…


