¿Cuál Polo?
Por: Daniel García-Peña
Tomado de EL ESPECTADOR
EL PRÓXIMO FIN DE SEMANA, SI LA situación laboral en la Registraduría lo permite, habrá elecciones en Colombia. Sin embargo, hoy por hoy, la inmensa mayoría de la gente no está enterada.
Quizá por tratarse de elecciones internas de tres partidos —Partido Conservador, Partido de la U y el Polo Democrático Alternativo— la información al respecto ha sido escasa. Pero lo cierto es que el 26 de octubre habrá mesas de votación en todo el territorio nacional y cualquier ciudadano con su cédula podrá participar en el mismo lugar donde votó la última vez. Los jóvenes entre 14 y 18 años podrán votar en la consulta del Polo con sus tarjetas de identidad.
En el caso del Polo, los desafíos son inmensos. Desde hace rato los medios están anunciando su división o disolución. Sin duda hay fuertes discusiones en su seno y profundas diferencias entre sus diversas tendencias y sus dirigentes más connotados. Pero lo cierto que mientras las garroteras internas siempre las vuelven titulares, los consensos y acuerdos, que también son muchos, pasan desapercibidos. La dinámica actual indicaría que aunque muchos amenazan con irse, la gran mayoría está peleando por mejorar su situación en la correlación de fuerzas internas.
Por ello, lo que está en juego no es nada más ni nada menos que el futuro del Polo. Y sin duda, uno de los temas centrales será el carácter del partido: un Polo cerrado y dogmático o un Polo abierto y pluralista.
De hecho, los estatutos actuales, aprobados por unanimidad al calor del acuerdo de unidad unos años atrás, establecen que para poder realizar alianzas con otros partidos o movimientos, se requiere la aprobación del 80% de la instancia correspondiente. Esto no sólo constituye un récord mundial en cuanto a votos calificados, sino que en efecto le entrega a una minoría del 21% el poder del veto. Es así que en las elecciones regionales hace un año, pese a tener amplias mayorías a favor de apoyar candidatos progresistas —hoy alcaldes progresistas— en Cali, Medellín y Cartagena, el sectarismo de la ínfima minoría bloqueó cualquier posibilidad.
Con miras al 2010, con o sin Uribe, es fundamental que se propicie una coalición de fuerzas democráticas para ofrecerle al país una alternativa viable al continuismo del proyecto uribista. Por ello, las decisiones que se tomen al interior del Polo no sólo afectarán su propio porvenir.
El principal riesgo que hoy se corre es que las elecciones sean clandestinas, en las que sólo participen las células de siempre y no los miles de ciudadanos y ciudadanas que se identifican con los planeamientos del Polo y que votaron por Lucho en 2003, Carlos Gaviria en el 2006 y Samuel y Navarro en el 2007.
El Polo es demasiado importante para la democracia colombiana como para dejar su futuro en manos de los más sectarios. Las listas que encabezan Gustavo Petro a nivel nacional e Iván Cepeda en Bogotá están comprometidas con luchar por un Polo que se comunique con el país y sea capaz de ofrecer, en estos momentos de profunda crisis mundial del capitalismo salvaje, salidas viables y realistas que estén inspiradas, no en la ideología ciega ni las constancias históricas, sino en las experiencias concretas de gobiernos como los de Bogotá y los países vecinos.
danielgarciapena@hotmail.com









