“Casa de Nari” o Caja de Pandora
León Valencia
Tomado de EL COLOMBIANO
Le está tocando a la prensa, en las últimas semanas, un papel bastante triste frente a la Casa de Nariño: destapar escándalos y obligar a que a las escalas del Palacio salgan los funcionarios a dar explicaciones siempre recortadas, siempre agresivas, sobre el sartal de malas noticias.
La Casa de Nariño parece una Caja de Pandora, aunque alguno de los protagonistas de las desgracias dio en llamarla “Casa de Nari”. Una noche salió el Ministro de Protección Social ha tratar de desvirtuar lo que había dicho Yidis Medina sobre el trámite de la ley que autorizó la reelección. Luego apareció el propio Presidente anunciando que la Corte Suprema era aliada de los terroristas y a renglón seguido Luis Carlos Restrepo anunció demandas contra magistrados del alto Tribunal.
A los pocos días, desde las mismas escalas, el ministro Fabio Valencia intenta explicar cómo afrontará el juicio a su hermano menor acusado de mantener relaciones y hacer negocios con el narcotraficante y paramilitar más notorio de los últimos meses.
Luego serían el Vocero de Palacio y el Secretario Jurídico quienes comparecerían ante los medios para dar cuenta de la visita de un reconocido delincuente que en compañía del abogado de alias Don Berna a la casa del Jefe de Estado para urdir un complot contra la Corte Suprema de Justicia y de paso planear la protección del embajador Juan José Chaux implicado en los expedientes de la parapolítica.
Quizás en los próximos días alguno de los funcionarios se vea obligado a explicar las pruebas que se están acumulando sobre la participación de Teodolindo Avendaño en el cohecho por el que ha sido condenada Yidis Medina y también algún otro deberá decir algo sobre la suerte de Rito Alejo del Río.
No recuerdo un periodo de tiempo donde se hayan producido tantas noticias negativas desde el Palacio de Nariño. Acusaciones de fraude en el trámite de una ley decisiva de la política colombiana, señales de un complot contra un alto tribunal, implicación de funcionarios en hechos oscuros e indignantes, anuncio de reformas para salvar a amigos del Gobierno de los tribunales de justicia.
Y un agravante más: las noticias no salen a la luz pública por iniciativa del propio Palacio de Nariño. Se producen primero en algún medio de prensa. Después viene la explicación gubernamental a cuentagotas según vayan apareciendo nuevas evidencias. El último caso, el de la visita a Palacio de alias Job, fue un burdo ejercicio de ocultamiento.
A la reunión también había sido invitado Juan José Chaux quien ya tenía tratos con Job para buscar que un jefe paramilitar retirara las acusaciones que le estaban haciendo de recibir ayuda para las elecciones de gobernación en el Cauca. Tanto el Vocero de Palacio como el Secretario Jurídico sólo vinieron a reconocer la presencia de Chaux cuando en un segundo momento del escándalo la prensa logró averiguarlo.
Seguramente ocurrirá algo parecido ahora que empieza a agitarse lo de Teodolindo Avendaño. No me imagino cómo solventarán este caso. Porque a Yidis, quien se autoincriminó, le armaron varias acusaciones por delitos diversos, entre ellos, secuestro, y desataron una campaña para presentarla como una desquiciada o como una vendida a sectores de oposición que le habrían ofrecido altas sumas de dinero para que atestiguara contra el presidente Uribe.
Pero Teodolindo ha defendido a capa y espada su inocencia y ha sido leal con el Gobierno. Sólo que las pruebas parecen muy contundentes: entrega de una notaría que vendió a precio de oro a personas que luego le giraron dineros a sus cuentas, pagaré firmado por el notario Juan Camilo O´meara y Jorge Luis Escalante dando cuenta del hecho, apuntes de conversaciones con funcionarios con horas y días precisos.
Tampoco sabemos si la frase de Rito Alejo del Río: “Si a mí me detienen no va a quedar títere con cabeza” tiene que ver algo con personas ubicadas en la “Casa de Nari” y si veremos entonces en las próximas semanas otras malas noticias y explicaciones desde las escaleras del Palacio.


