¿QUIÉN CONSPIRA CONTRA QUIEN?

JAIME VARGAS RAMIREZ
30-08-08
A propósito de un artículo que salió en la pagina Web del Partido Comunista que titula: “Senadores rechazan conspiración de Luís E. Garzón contra Gaviria”; en la recta final de la conformación de listas para las elecciones de delegados al segundo Congreso de PDA, las diferentes corrientes de pensamiento integrantes del Polo tratan de organizarse lo mejor posible para hacerse a una mayoría que les de el control del Partido. Legítima aspiración de todos los sectores que buscan, a través del voto, afianzar un punto de vista organizativo, político e ideológico, tal como mandan los cánones de los partidos modernos y democráticos. Seguramente el Partido Comunista confeccionará su lista al igual que el Moir, dos partidos de vieja data, integrantes del PDA por lo que nadie puede entonces concluir que están conspirando contra alguien.
En el antiguo PDI las cosas serán a otro precio puesto que existe más diversidad de pensamiento en este sector que, como van las cosas, es de suponer habrá más de una lista. Además miles de afiliados tendrán la oportunidad de votar por la lista que más le guste, cerrada, con voto preferente, por la lista nacional, por la lista regional o por ambas. Los jóvenes mayores de 14 años podrán empezar a participar en política con el Polo. Hasta aquí, todo bien: lo que está mal es que ahora se critique al PDI por que se quiera organizar en una lista y entonces salen, los que ya conformaron listas, a decir que se le quiere dar “codo al Doctor Carlos Gaviria”, que Lucho “conspira” contra Gaviria, que “se van a tomar la dirección del Polo”. ¡Quién dijo pues que las actuales directivas del polo son vitalicias!
Lucho Garzón salió a contar, con todo el derecho, en una entrevista de radio, las razones de la conformación de una gran lista de dirigentes del viejo PDI y le llovieron rayos y centellas, pero tiene razón: el próximo Congreso es para dirimir muchos asuntos partidarios, entre otros, una nueva dirección nacional, un nuevo presidente etc. Los Congresos son para eso, para renovar cuadros de dirección, para renovar planes de trabajo, para airear las ideas, para recomponer la correlación de fuerzas a su interior, para ajustar el partido a la realidad, a la cambiante realidad. Creer lo contrario sería más bien ignorancia en el asunto o miedo a que el desarticulado PDI vuelva a organizarse como tendencia. Así lo ha entendido el Doctor Carlos Bula quien se pronunció al respecto: “He sido informado, porque esta es mi obligación como Secretario General del Polo, que los dirigentes del antiguo Polo Democrático Independiente (PDI) se encuentran en el propósito legítimo de conformar una lista nacional para las próximas elecciones en relación y de cara al Congreso Nacional de febrero de 2009.
Considero que eso es un hecho positivo y que es importante agrupar sectores dentro del Polo para que no haya muchas diversidades en cuanto a las listas. Algunas personas han pretendido interpretar esta decisión que allí se está tomando como una lista tendiente a enfrentar al Presidente del Polo, maestro Carlos Gaviria”.
Lo que desafortunadamente ha pasado con el PDI después de la fusión con AD, es que los sectores organizados (partido comunista-Moir) empezaron una campaña sistemática para desarticular al PDI con la cantinela de que “el PDI se acabó, ahora somos PDA”, la cual surtió efecto, pues más de uno se la creyó y mientras el PDI se desdibujaba, P.C y Moir se fortalecían. Para nadie es un secreto que estos dos partidos mantienen su proyecto político propio y el PDA sólo lo ven como algo coyuntural que hay que a aprovechar para beneficio propio, de acuerdo su “mandato histórico” de hacer la revolución en Colombia, razón por la cual jamás se disolverán. Y están en todo su derecho, el lío es que la práctica está demostrando que esta fusión no ha funcionado.
Precisamente lo organizativo es un asunto que el Congreso debe resolver; somos un partido de afiliados según los estatutos, pero a la vez otros partidos pueden integrar el PDA. Es una contradicción que debe resolverse puesto que esta derivará, temprano que tarde, a una división.
Acertadamente para el pasado Congreso no se permitió que actuaran las centrales obreras como tales dentro del partido, dado que su grado de organización les daría ventajas frente a los afiliados individuales. La experiencia organizativa del Polo no tiene antecedentes en la historia, pero hasta ahora vamos mal, el experimento no cuaja. Históricamente la izquierda se ha unido alrededor de movimientos o frentes (en Colombia y otros países latinoamericanos) lo que permite conservar la identidad y estructura organizativa de cada facción, permitiendo que la acción fluya sin tanto contratiempo y tanta pugnacidad interna como está sucediendo en el Polo. Es más, las experiencias exitosas en los últimos tiempos en Latinoamérica nos dice que son frentes políticos los que han conquistado gobiernos: Venezuela, Uruguay, Brasil, y últimamente Paraguay con una coalición de más de un veintena de corrientes que incluye a liberales, a la Democracia Cristiana y al Partido Comunista Paraguayo.
Organizados en un Frente o Movimiento, la pugnacidad mermaría y todas las energías se dirigirían a convertirnos en una verdadera oposición y una cierta alternativa de poder. Si el híbrido organizativo no se corrige, tarde que temprano emergerán dos Polos producto de la reyerta; sería mejor que desde ahora el asunto se tramite sin tanto traumatismo, para ahorrar energías y heridas. No es divisionismo, se trata de como nos organizamos mejor para funcionar. No olvidemos que venimos de una izquierda que tradicionalmente ha zanjado sus contradicciones a punta de descalificaciones y expulsiones y cuando hablan de conspiraciones, en el fondo desnudan las ganas de echar a uno de los fundadores del Polo, su ex camarada Lucho.
No nos digamos mentiras, dentro del Polo persisten dos miradas: en lo organizativo, en lo político y en lo ideológico, ¿hasta cuando coexistirán? Es preferible una izquierda unida en un Frente, pero actuante en pos de unos propósitos comunes, que una izquierda unida orgánicamente, pero devorándose por dentro, por el control del aparato y sin ninguna posibilidad histórica importante.









