Castillo de naipes

Carlos Andres Echeverry
Carlos Andrés Echeverri Restrepo
Tomado de LA TARDE

La Asociación de Egresados de la Universidad Tecnológica de Pereira (ASEUTP) realizó el anterior fin de semana su tradicional convención. Allí se presentaron una serie de conferencias, actividades de integración y se produjo, además, la elección del representante de los egresados al Consejo Superior de la UTP, puesto importantísimo para entrar a definir, más adelante, a la persona que ocupará el cargo de rector. Empero, los hechos presenciados en las instalaciones de la Universidad el día de votación, permiten vislumbrar el intento de asalto de la más peligrosa politiquería de la ciudad al alma mater más emblemático de la región.

Días antes de la convención de marras, se comentaba entre pasillos la aspiración del “sencillo, modesto” y reconocido prestamista de la localidad César Castillo, a ocupar el puesto de rector de la UTP. La información suscitó posiciones encontradas entre el personal docente, administrativo, estudiantil y los egresados, por un lado estaban aquéllos que abogaban por la renovación de la dirección universitaria y por el otro los que advertían, con sobrada razón, del peligro que significa la llegada de un personaje como el prestamista Castillo a la Universidad Pública.

Días antes de la convención suscitó extrañeza por parte de algunos integrantes de ASEUTP el que una sola persona consignara 24 millones de pesos para inscribir a egresados a la Asociación, pues para votar por el representante de éstos al Consejo Superior es obligatorio estar afiliado a esa organización. Cada afiliación cuesta $ 55.000 y con los 24 millones se pudieron inscribir cerca de 436 egresados para participar en la votación. Lo cuestionable no es la afiliación de nuevas personas a ASEUTP, lo discutible es el hecho de que una sola persona haya invertido tal cantidad de dinero para poder comprometer la votación hacia un candidato. Vale resaltar que nunca se había visto en una convención de egresados de la UTP tan mañosa práctica propia de la peligrosa politiquería pereirana y al mejor estilo de la entrega de tejas y mercados en elecciones de alcaldes, gobernadores y corporaciones como el concejo y la asamblea, aunque esta vez se comprara el voto a través de afiliaciones o de imposiciones para seguir entregando contratos o garantizar la permanencia en ciertos puestos de las dependencias públicas a los afectos al candidato castillista.

Lo infortunado de este evento es que se hizo nugatoria la posibilidad, a la comunidad de egresados, de escoger otras opciones para darle un tinte más democrático a la elección; las posturas se radicalizaron entre quienes querían darle entrada a la politiquería castillista y aquéllos que abogaban por un respeto a la independencia y a la autonomía universitaria, aún cuando su candidata no satisficiera plenamente sus expectativas.

Ahora bien, el riesgo continúa aun latente, solamente se alcanzó a caer una carta del castillo de naipes y todavía falta tiempo para que la politiquería nuevamente intente acomodarlas, pretendiendo así acabar de tajo con uno de los últimos bastiones del pensamiento libre y democrático en Risaralda.

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Vale la pena advertir que la Contraloría municipal, la Procuraduría Provincial y la Fiscalía deberían entrar a investigar al altruista millonario que inscribió a tantos egresados en ASEUTP, no resultaría nada extraño si se confirma que los dineros provinieron de recursos públicos.

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