A mentir se dijo
Por: Marcela Lleras
Tomado de EL ESPECTADOR.COM
¿CÓMO ES ESO DE MENTIR POR principio y, cuando se descubre el engaño, pedir perdón? La mentira circula por Colombia descaradamente. La echa a correr el que quiera, ya sea para defenderse o para involucrar a otro. La verdad se amaña, se manipula, se degenera, de acuerdo con el fin que se persiga.
Ejemplos hay muchos: Alias Tasmania, paramilitar, le metió el chisme al presidente Uribe diciéndole que un magistrado de la Corte Suprema le había propuesto declarar en contra de él y de Mario Uribe, primo del presidente, involucrándolos en la parapolítica, a cambio de rebajas. El Presidente le creyó a un criminal y, como además le gusta armar trifulcas, se fue lanza en ristre contra la Corte para defenderse. Después, Tasmania dijo que todo había sido un montaje. ¿Ahora quién le cree? Al menos se hacen los que le creen quienes salieron bien librados de las retractaciones de este delincuente.
También Mancuso, que recientemente en una carta a sus víctimas, con ese clamor religioso que está tan de moda en Colombia, les pidió perdón a centenares de personas que desplazó de sus tierras. ¿Y qué pasa con sus otros crímenes atroces? ¿Por qué hay que creerle que está arrepentido? Tampoco se le creería al Mono Jojoy o a Romaña si estuvieran haciendo lo mismo.
Doña Yidis negó varias veces que había llamado al celular de Tomás Uribe. Claro que llamó. Entonces, ¿cómo creer lo que ella dijo de los ministros Sabas y Palacio? Mintió y la cogieron. Convenientemente, eso les sirvió a los incriminados para decir que todo lo que ella había afirmado eran mentiras.
En el operativo donde se rescató sin sangre a quince personas, el Ejército usó el emblema de la Cruz Roja Internacional, violando las normas que rigen para esta organización. El hecho fue negado varias veces por los generales y el Ministro de Defensa, hasta que salió en un noticiero. Ya no les quedó más remedio que decir una verdad curiosa: un oficial asustado llevaba un peto en el bolsillo con el emblema de la Cruz Roja para ponérselo si los guerrilleros atacaban. Me pregunto: ¿No escogieron para esa misión a los soldados más valerosos y más avezados en la guerra? Y después de que se descubrió todo, el Presidente, con voz profunda y conmovida, le pidió perdón a la Cruz Roja. Para completar, el Ministro de Defensa les contó a los gringos como gran chiste que también tenían chalecos con el logo de Telesur. Estos son los secretos de Estado que poco a poco están saliendo a relucir.
Otro ejemplo es el del Ejército cuando violó la soberanía de Ecuador para matar a Raúl Reyes. Sí, logró su objetivo. Todo estaba absolutamente planificado, inclusive la incursión en territorio ajeno sin previa consulta. Cuando cuestionaron al Gobierno por violación de la soberanía de un país vecino, insistió que había sido justificado por perseguir a un terrorista. Y el Presidente pidió perdón.
Qué conclusión tan lamentable: usted puede mentir descaradamente y llevarse por delante a personas, al Derecho Internacional Humanitario, a la soberanía de un país. También puede avalar una mentira de otra persona, así sea la más deleznable. Y si por cualquier razón queda en evidencia, puede decir una verdad a medias, evocar a Dios y pedir perdón.
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Marcela Lleras









