EL FRACASO DE UNA TÁCTICA

Eduardo Clavijo C.

“No hay causa noble o vil que
Justifique el secuestro.”

Francisco Mosquera

La frase pronunciada hace cerca de dos décadas por el mas prominente ideólogo de la izquierda colombiana durante la segunda mitad del siglo XX ha cobrado vigencia en los últimos diez años debido al repudio generalizado de gran parte de la población colombiana ante los desmanes de los grupos ilegales, principalmente las FARC, cuyo accionar dista mucho de encarnar una política revolucionaria al servicio de la sociedad.

Mosquera cuyo legado político hace parte del acervo ideológico del Partido del Trabajo de Colombia PTC, cuestionó siempre este tipo de prácticas para el desarrollo del proceso democrático en nuestro país, las cuales son ajenos a la voluntad popular y posibilitan argumentos al establecimiento para imponer medidas arbitrarias y fascistoides tipo Estatuto de seguridad y Seguridad Democrática, además violan el Derecho Internacional Humanitario y alejan a las masas populares del accionar político de los grupos de izquierda que propenden por verdaderos cambios económicos y sociales. Al secuestro se le suman las voladuras de oleoductos, el narcotráfico, los atentados personales, la siembra de minas antipersonales, el bombardeo de pueblos indefensos, el reclutamiento de menores, amén de otros crímenes de lesa humanidad, cuyo único resultado ha sido retrasar el proceso revolucionario Colombia y favorecer proyectos fascistas como el de Álvaro Uribe Vélez.

Debido a lo anterior, fue un acierto del PDA, convocar a la marcha del 20 de julio, independientemente del afán mediático del presidente Uribe y sus áulicos. Todos sabemos que los grandes medios de comunicación asumiendo una actitud sesgada distan de cuestionar el terrorismo de Estado y la violación del DIH por parte de sus agentes -como el reciente crimen del sindicalista de la contraloría Guillermo Rivera entre otros- pero constituía un imperativo moral y político participar en dicho evento cuya convocatoria nacional e internacional no tiene precedentes. Para seguir avanzando hacia la consolidación de un proyecto democrático en el país, se precisa hacer claridad ante la opinión pública que el PDA no comparte y además condena la combinación de todas las formas de lucha y los métodos terroristas que atentan contra el bienestar del pueblo colombiano causando ingentes pérdidas materiales y humanas; no basta hacer dicha condena solamente a través del discurso, sino de acciones que ante la sociedad expresen una actitud diáfana, sin ambigüedades en lo relacionado con el accionar del terrorismo venga de donde venga.

Sin embargo, no faltan las voces disonantes que consideran que participar en las marchas era hacerle el juego al afán reeleccionista de Uribe Vélez; su actitud dogmática y sectaria les ha impedido comprender que la táctica del terrorismo no tiene vigencia histórica, que para emprender un verdadero proceso democrático es preciso deslindar campos con quienes han desolado el país a nombre de la revolución, a ellos cuya postura ideológica solo permite que el régimen siga macartizando al PDA les regalo esta frase de Octavio Amórtegui, “Cuan bello es estar convencido de algo, pero cuan embrutecedor”.

Eduardo Clavijo C.

Bogotá, julio 21 de 2008

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