UNA MIRADA A LO INTERNO:

Gustavo PetroPor Gustavo Petro

En el torbellino de acontecimientos que nos atropellan, es preciso hacer algún tipo
de consideraciones sobre el papel que desde la izquierda debemos y podemos
cumplir.

Sin alarmismos, estamos enfrentados dos proyectos claramente definidos: uno, al
cual nosotros le apostamos, que quiere ver a Colombia como nación democrática,
próspera y moderna; y otro, el proyecto dibujado desde el narcotráfico, con todas
sus secuelas de paras, barbarie, pobreza y destrucción, legitimado por respaldo
popular, el cual se alimenta por el generoso aporte del accionar de las FARC,
profundamente antidemocrático y funcional a este segundo proyecto reaccionario.
Dos anacronismos, el neoliberalismo también encarnado por Uribe y las FARC,
han terminado por juntarse para descabezar la democracia en Colombia.
Existen valiosos matices y opciones políticas que, sin provenir de o ser de
izquierdas, se resisten, como nosotros, a ser avasallados por el pensamiento único.

Antiguos uribistas, “uribistas urbanos”, liberales, conservadores, ciudadanos sin
partido, empresarios, entre otros, al ritmo de los ímpetus de la pretendida
dictadura constitucional populista, y sin existir ningún tipo de acuerdo previo, han
decidido acompañarnos en la construcción de este proyecto democrático.
En la precariedad de la izquierda colombiana (léase Polo) - precariedad inducida
por el extermino físico a que ha sido sometida pero también por propios, gruesos y
caros errores recientes tales como el negarse a deslindar tajantemente con la lucha
armada, la no condena del asesinato de los diputados del valle del Cauca por parte
de las FARC y el balbuceo en participar de la marcha del 4 de febrero -, pensar hoy
en ganar elecciones, con candidato propio, no es realista. De allí la necesidad de
coaligarnos y converger con otros sectores, en la estructuración de un proyecto de
país más allá de Uribe.

Dentro del Polo no se ha entendido la obligada necesidad de juntarnos con otros
distintos. Todavía andan en el espejismo de los 2600000 votos obtenidos por Carlos
Gaviria y se niegan a sacar la cabeza de la arena. No han leído las encuestas del
último año en las cuales Uribe barre.

Adelanto una propuesta de Acuerdo Nacional con otros sectores políticos distintos
a la izquierda. Con el Acuerdo Nacional simplemente buscamos que, desde la
minoría que hoy somos, logremos que quien sea Presidente de la República después
de Uribe se comprometa a resolver, entre otros, el problema de la tenencia y uso de
la tierra, el cual consideramos punto central y mayoritario en el desarrollo y
acentuación del conflicto colombiano. Una reforma agraria en Colombia sería toda
una revolución y con esa ganamos. Dentro del Acuerdo también nos
comprometemos a que la política se adelante sin apelar a las armas, en la izquierda
pero también en la derecha, aspecto que beneficiaría enormemente a la izquierda,
principal afectada por la “guerra sucia” desatada especialmente desde la extrema
derecha.

Pero como la izquierda tradicional reclama el todo o nada, empeñada en
desarrollar su larga lista de reformas sin tener aún la fuerza suficiente para ello,
seguirá condenada a ser eterna oposición, a gritar abajos contra el imperialismo y a
decirle NO a todo. Por el contrario, soy de los que creo como el filósofo, que
estamos en la política para trasformar la realidad, no para explicarla. Eso sí, el
Acuerdo Nacional no implica mi paso al Partido Liberal. Nunca lo he
contemplado y jamás lo haré. Me levanté en armas contra el bipartidismo del
Frente Nacional y seré, siempre, un hombre de izquierda.

Hace carrera cada vez con más fuerza la idea del Polo como Convergencia de
sectores de izquierda antes que como Partido. La negativa del MOIR y PC de
disolverse ha impedido, entre otros, una dinámica mas ajustada a la realidad
política del país, que responda menos a las maquinarias de origen sindical que hoy
dominan el Polo producto del atropellado proceso de unidad entre el PDI y
Alternativa Democrática, el cual sobrerepresentó a estos sectores históricamente
minoritarios y por el contrario, se acerque al país nacional, en la búsqueda de
otros sectores sociales y políticos, necesarios para la pervivencia del proyecto
amplio, convocante y flexible con el cual creamos el Polo.

Esa “unidad paralizante” que adelanta el Polo de hoy nos está llevando a la debacle
y a la muerte política, actitud que no estoy dispuesto a asumir. El sectarismo
mostrado por esos sectores tradicionales en las elecciones regionales y locales de
Octubre de 2007, especialmente en negar el respaldo a los hoy alcaldes de Cali,
Cartagena y Medellín y a los gobernadores de Boyacá, Cesar y Atlántico, nos hizo
obtener magros resultados en el país. Claro que ese tema es un tabú dentro del
Polo, pues los responsables de esa debacle son quienes hoy llevan las riendas del
partido.

No estuve ni estaré de acuerdo con Lucho Garzón en algunas de sus posiciones
dentro y fuera de la Alcaldía pero creo que es un hombre del sector democrático, se
ha dado una pela importante contra el proyecto que encarna Uribe, tiene muy
buena aceptación en la opinión y no es nuestro enemigo. Como lo dije arriba,
nuestro enemigo fundamental es el proyecto narcoparamilitar.

LLEGAN LAS ELECCIONES DEL POLO

De aceptar que la izquierda tradicional esta hoy sobrerepresentada en los órganos
de dirección del Polo y queremos darle un nuevo derrotero, la tarea inmediata y
más importante es participar y ganar las elecciones internas del Polo a realizarse el
próximo 26 de octubre, en las cuales se escogerán los delegados al II Congreso
Nacional de Febrero de 2009. Se escogió la idea de conformar listas nacionales y
listas regionales, estilo elecciones al Congreso de la República. Serán 1500
delegados, la mitad de los cuales serán mujeres y habrá así mismo, listas para
LGBT, afrocolombianos e indígenas. No habrá delegados por derecho propio,
afortunadamente.

Desde ya debemos activar toda nuestra capacidad política en las regiones. Hay que
consolidar los llamados “comités de base”, la estructura básica del partido
contemplada en los estatutos, el cual debe funcionar de manera autónoma y
propositiva en todos los municipios, barrios, veredas, escuelas, colegios y fábricas
del país. Es la garantía de que el Polo crezca en cantidad y calidad al nutrirse de
ciudadanos anónimos hoy al márgen de cualquier decisión e iniciativa política
dentro y fuera del partido, los cuales aportarán seguramente nuevas ideas y
desarrollos, incontaminados de las prácticas clientelistas que hoy también hacen
carrera dentro del Polo.

En lugar de estarnos desgastando en las peleas intestinas de las famosas
coordinadoras, disputas que no llevan a ninguna parte, debemos concentrarnos en
la creación y consolidación de esta serie de instancias organizativas, dialogando
con otros actores políticos y creciendo en las regiones y localidades.

SABERNOS SINTONIZAR

He adelantado visitas semanales a muchas regiones del país, especialmente el norte.
Faltan otras zonas por visitar, a las cuales espero ir después del 20 de Julio.
Entiendo que hay cierta desazón en algunas zonas en las cuales se reclama mi
presencia. He viajado en la medida de mis posibilidades físicas pero deberá
entenderse que no puedo estar orientando desde Bogotá las dinámicas propias de
un país de regiones como lo es Colombia. De ahí la necesidad de conformar
combos dispuestos a echar a andar iniciativas propias de cada región.
Por ejemplo, creo que no hemos hecho suficiente esfuerzo por las víctimas de la
violencia. En las zonas de donde la izquierda fue desterrada a sangre y fuego se
requieren desarrollar trabajos de verdad, justicia y reparación. Hay que reconstruir
la memoria colectiva. Hay que saberse conectar y llegar a esas comunidades. Es la
garantía de no repetición de esos crímenes, de desterrar para siempre a los
parapolíticos y de desarrollar un trabajo político que responda a las necesidades de
la nación, sometida a un verdadero genocidio en los últimos 20 años.
Creo que tendremos bastante trabajo en el tema de la minería, la nueva fase de
desarrollo del capital en el país, sobre todo por sus nefastas consecuencias
económicas y ambientales (recuerden el caso de La Jagua de Ibirico); tenemos que
ligarnos a las necesidades de los pequeños y medianos empresarios, luchando
contra la ausencia de crédito oportuno y barato; la defensa de la Alcaldía de
Maríamulata en Cartagena es fundamental así como ligarnos a las luchas de los
indígenas en el Cauca; el auge de los monocultivos para biocombustible nos
acercará a las luchas de los trabajadores de esas plantaciones y a las luchas por la
producción de alimentos dentro de una política de seguridad alimentaria,
reivindicación de la izquierda mundial, entre otros.
Además de los ya conocidos (salud y educación especialmente), de a poco tenemos
que introducirnos en la discusión y construcción de temas hoy desconocidos por la
izquierda tradicional: emprendedores, nuevas tecnologías y software, seguridad y
defensa, medio ambiente, desarrollo local, seguridad alimentaria, finanzas,
impuestos locales y territoriales, entre otros.
Colombia es una nación por construirse. Para quienes soñamos con un Polo
amplio, flexible, actuante, diverso, sintonizado con ella, dispuesto a ser oído pero
también a escuchar, a aceptar críticas, dispuesto a construir, esta será nuestra
última oportunidad dentro del Polo. Por eso los dirigentes, amigos y simpatizantes
que me acompañan deben ser como el país mismo: multicolores, diversos,
surrealistas, audaces, ambiciosos, fiesteros, creativos y rebuscadores.

UNA MIRADA A LA COYUNTURA

En la percepción publica reflejada en las encuestas, la liberación de Ingrid (en un
operativo militar de aplaudir) le dio un aire adicional a Uribe pero también disparó
a la misma Ingrid en la intención de voto. Pese a que aun estamos lejos del 2010 y a
que el largo plazo en este país es de días, y solo si ella lo quisiera, Ingrid aparece
con muy buenas posibilidades dentro de las presidenciables, ampliando y
fortaleciendo el abanico del centro izquierda. Eso el tiempo lo decidirá.
Lo que también dicen las encuestas es que hay otras alternativas diferentes a Uribe
pero sin el suficiente peso para enfrentarlo por separado. De no encontrar un
candidato adecuado y lo suficientemente fuerte para enfrentar a Uribe, no hay
ningún chance de derrotarlo en el 2010. Por eso algunos hablan de no lanzar a
ningún candidato presidencial de la oposición a las elecciones de 2010.
Por ahora, el país pasará de la euforia post rescate y se adentrará nuevamente en los
temas de la reelección presidencial, la parapolítica y la yidispolitica, la economía
(factor que considero clave para confrontar a Uribe y lo que él representa), la guerra
y la paz. Será en esos escenarios en donde nos pongamos a prueba y en los cuales,
de saber movernos, creceremos para convertirnos mas temprano que tarde en una
opción de poder seria y responsable para el país.
Saludos a todas y todos

GUSTAVO PETRO
Bogotá, Julio 9 de 2008
Preparó: Milton Rengifo H

2 Comments »

  1. Completamente de acuerdo amigo Gustavo PETRO, la izquierda tradicional debe disolver sus estructuras partidarias y no pensar en el control de aparatos.

    Comment by Alvaro C — July 21, 2008

  2. En el congreso de Fundacion del PDA, se acordo contruir un partido y no una coalicion, tipo frente amplio del uruguay, las sectas al intyerior del pda, moir, pcc, modep entre otras, deben disolverse, pues ellas juegan a la doble militancia, estan haciendoi entrismo en el pda y buscandoi control.ar el aparato, si esto pase el pda quedara como un proyecto marginal, men general comparto su apreciacion amigo petro

    Comment by Alvaro — July 26, 2008

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