Iguales

Carlos Andres EcheverryCarlos Andrés Echeverri Restrepo
Tomado de LA TARDE.COM

Duerme, igual que el ex ministro Sardi. Se persigna, de la misma manera que Benedicto XVI. Prepara comida, tan sabrosa como la del Chef Harry Sasson. Tiene relaciones sexuales, igual que usted o yo. Se inquieta, tanto más que la oposición. Caza peleas, igual que el presidente. Llora, como cualquier protagonista de novela. Canta, al mejor estilo de Shakira. Lee Nuestro Diario, igual que el taxista.

Miente, mejor que Bush. Es una diva, a la altura de Amparo Grisales. Toma, como cualquier bebedor social o alcohólico. Es vanidosa, igual que tu hija, mi madre, o nuestras amigas. Cobra por todo servicio, igual que el empresario. Debe platas, un poco menos que yo. Se rebusca la vida, igual que todo el mundo. Algunas situaciones le causan extrañeza y ansiedad, igual que a Juliana.

Es graciosa, le debió aprender a mi amigo Alejandro. Tiene varias amigas y amantes, como aquella o aquél que también tiene varias amigas y amantes. Es uribista, igual que el 84% del 100% que le gusta Uribe. Votó por Israel, ¡ahh!, pero no como yo. Es tan igual a nosotros, hasta en sus diferencias. Es travesti, como pocos, o pocas. Y muere, aunque no como esperamos o imaginamos morir.

El otro, o la otra, es casi igual a la anterior. En la forma de morir. Porque en el resto es lo mismo. Es decir, duerme, se persigna, come, pelea, llora, bebe, fuma, se droga, se rebusca, tiene sexo, miente, canta, camina, igual que usted, Sardi, Bush, Sasson, Uribe, Shakira, Amparo, July, Alejandro, el empresario, Israel o yo. Pero en la forma de morir él, el indigente, es igual al travesti y diferente de otros. Son ajusticiados, como ajusticia la mano negra por el sólo hecho de ser iguales a nosotros, o a ellos, los asesinos.

Y el silencio de las autoridades es el mismo de antes. Los victimarios de ayer son similares a los verdugos de hoy. La justificación de los crímenes en el pasado y en el presente sigue siendo vil e inhumana.

Y sin embargo ellos, el travesti y el indigente, siguen siendo iguales a nosotros, hasta en sus diferencias, menos en la forma de morir.

Comments »

No comments yet.

Escribe tu comentario