¡Las Farc ahí y Uribe ahí!

Leon Valencia
LA OTRA ORILLA
León Valencia. Columnista de EL TIEMPO.

Como el cuento de Monterroso: ‘Y las Farc ahí, y Uribe ahí’

El cuento más corto del mundo es de Augusto Monterroso y dice: “Cuando despertó el dinosaurio aún estaba ahí”. Sugiere quizás una pesadilla o un letargo inmensurable.

Ocurre con las Farc. Mueren ‘Reyes’, ‘Ríos’, ‘Marulanda’, están asediados militarmente, acosados por un enorme desprestigio, atravesados por dificultades internas y deserciones. El Presidente y el Ministro de Defensa, la prensa y el país ven que este grupo está a punto de derrumbarse.

Pero la dirigencia de esta guerrilla acuerda rápidamente los relevos de los dirigentes muertos, elige por unanimidad a ‘Alfonso Cano’ como comandante general y sale con un discurso afirmativo e incendiario. Los nuevos integrantes del secretariado son, además, profesionales graduados en la Unión Soviética en los años en que ir allí era, para la izquierda, como ir a Harvard para la élite nacional.

Se dan el lujo de tener a varios gobiernos vecinos como amigos políticos o en una actitud neutral frente a nuestro conflicto, mantienen en sus manos a decenas de personas secuestradas con las cuales presionan al país y al mundo para un intercambio humanitario y realizan persistentemente acciones militares en muchos lugares de Colombia.

Ocurre con Uribe. Sesenta y ocho parlamentarios, la mayoría de la coalición del Gobierno, están presos o vinculados a las investigaciones sobre la ‘parapolítica’. La ex parlamentaria Yidis Medina declara que la ley que autorizó la reelección fue conseguida acudiendo al delito de cohecho. El proceso de paz con los paramilitares fracasa. Varios ministerios parecen no tener un titular a su mando, en especial el tan importante de Relaciones Exteriores.

La oposición señala entonces que hay una grave crisis y piensa que lo más seguro es que en las próximas encuestas la favorabilidad del Presidente empiece a bajar y el Gobierno comience a morder el polvo de su declive definitivo.

Pero pasan los días y las encuestas continúan registrando una cifra cercana al ochenta por ciento de apoyo al Mandatario y este se ve firme y lanza ataques a un lado y a otro.

Es porque no hay nadie que represente mejor al país que ellos. Las Farc, al pequeño país, al país marginal, de los campesinos cocaleros, de la gente desarraigada y humillada, lanzada a la ilegalidad, en el campo y en la ciudad.

Uribe, al gran país de empresarios de buena estirpe condescendientes con los otros empresarios, con los de la clase emergente, venidos de negocios ilegales. A los políticos modernos que se preocupan por la opinión, pero que no se atreven a romper con los otros, con los que recurren a la violencia y al clientelismo, con los que fueron capaces de contribuir a la masacre de miles de personas. A la clase media, a la cómoda y decente, y a la arribista y ambiciosa.

Es así de triste, es así de doloroso. En el 2010 nos despertaremos y las Farc estarán ahí y Uribe estará ahí. El dinosaurio estará ahí. La guerra estará ahí. Lo demás es una ilusión bella, pero vana. Ilusión la de la izquierda, que, enredada en sus contradicciones, atrapada en sus mezquindades, espera a que las Farc desaparezcan y la clase media decente se agite y se decida por un voto progresista, sin hacer nada para lograrlo.

Ilusión la de la derecha civilista y moderna, que espera pasivamente, sin arriesgar nada, sin decir nada, a que las cortes hagan la tarea con los ‘parapolíticos’ y, por fin, el voto de opinión prevalezca.

* * * *

Nada de eso ocurrirá. A no ser que se produzca un milagro político y la izquierda civilista deje atrás sus mezquindades y la derecha civilista, su pasividad cómplice y todos despierten del largo letargo y acometan contra el dinosaurio con las únicas armas válidas: con la ética en una mano y la civilidad en la otra.

lvalencia@nuevoarcoiris.org.co

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