POLO JOVEN de Antioquia por la movilización pacífica
Elijamos el civilismo, la movilización pacifica y la organización gremial.
En estos momentos en que el “¿qué hacer?” ronda en los espacios de encuentro y debate de los estudiantes. Hacemos un llamado a que las asambleas, en especial, la asamblea general de estudiantes UDEA, se debata y se establezca la movilización civilista y pacifica como método exclusivo de manifestación pública de la asamblea. Rechazando a su vez todo acto violento que a nombre de las causas estudiantiles que se lleven a cabo. Y adicionalmente, que se decida el impulso sistemático de organizaciones estudiantiles de base por facultad, incluso por carrera. Teniendo como un fin la conformación de una organización gremial estudiantil democrática y representativa de los estudiantes de la UDEA.
Rechacemos la violencia
Rechacemos la violencia como método táctico en nuestros actuales esfuerzos. Por que antes que acercar y vincular más a los estudiantes en los espacios de debate y dirección política, se tiene el efecto contrario. Ocasionando desarticulación de las iniciativas estudiantiles, satanización de los espacios, antipatía del pueblo y lo que es aun peor, el poner masas inermes de estudiantes en el objetivo militar del fuego cruzado entre paramilitares y guerrilleros. A parte de que brinda variadas excusas a los enemigos del movimiento estudiantil, para denigrar de el ante la opinión.
No podemos aceptar la tesis de que tales métodos son complementarios a la movilización de los estudiantes, en la medida en que precisamente la posibilidad de organizar y movilizar a los estudiantes entra en contradicción con el rechazo y el miedo que estos tienen de las acciones violentas y la asociación que hacen con los espacios asamblearios. Tampoco aceptamos que la presencia de encapuchados en las manifestaciones sea garantía de seguridad, pues es precisamente cuando llegan encapuchados que las manifestaciones se disuelven. Los estudiantes no simpatizan con los encapuchados, al contrario, les temen.
Proponemos que hay muchas más alternativas de expresión de nuestro pensamiento y nuestra inconformidad, como estudiantes que somos siempre seremos capaces de idear formas aun mas efectivas e inteligentes. Llamamos a los compañeros que han decidido tomar estos métodos a que se vinculen de una manera más efectiva a la real construcción de crítica y debate, de organización y movilización entre los estudiantes. Para quebrar la satanización de los espacios políticos estudiantiles es fundamental que ellos demuestren claramente su deslinde de quienes optan por las acciones violentas, y en ese sentido deben pronunciarse las asambleas.
Impulsemos la Organización.
Los estudiantes universitarios nunca nos hemos quedado conformes ante las circunstancias difíciles. Siempre hemos llevado la iniciativa para empezar a construir las soluciones y los cambios que se han requerido, pensándonos los rumbos a seguir, planteado los problemas y las soluciones. Tratamos de contribuir al mejoramiento de nuestras condiciones como estudiantes, de nuestras universidades y nuestro país. Y para ello nos hemos tomado los espacios académicos, culturales y políticos que nos ha sido posible. Pese a esto, históricamente la injerencia de los estudiantes en los asuntos de la universidad ha tenido muchos obstáculos. El primero de ellos radica en la estructura organizativa de las universidades, la cual excluye a la comunidad académica. Pero también enumeramos el poco avance que a través de los años han logrado las organizaciones estudiantiles, que se traduce en más bien poca efectividad y alcance del accionar de los estudiantes frente a sus iniciativas y planteamientos respecto al conjunto de la comunidad académica, de la administración de la universidad y el país.
Por una organización gremial estudiantil independiente democrática y representativa.
La legitimidad es la capacidad de una organización que le permite tomar decisiones por encima de los individuos sin necesidad de ejercer ningún tipo de coerción violenta. Toda organización o persona que pretenda tomar decisiones sobre los demás debe ser considerada legítima para que sus decisiones sean asumidas. Por ello la legitimidad de las organizaciones gremiales de estudiantes tiene mucha importancia, dado que las propuestas estudiantiles que surgen del análisis de los problemas antes mencionado se caracterizan por ser estructurales y de muy largo alcance, lo cual requiere de un amplio acompañamiento, no solo de la comunidad académica, sino de la opinión pública.
Cabe mencionar algunas de las más importantes propuestas de los estudiantes, como lo es la defensa del presupuesto de las universidades, y aun más, la exigencia de una verdadera política de estado que exprese la voluntad de invertir estratégicamente en la educación superior y de vincularla activamente al aparato productivo nacional. Para avanzar en ese objetivo se propone además relacionar y coordinar las organizaciones gremiales de estudiantes con movimientos políticos de mayor escala que recojan esta y otras propuestas, lo cual es ni más ni menos que convertir las organizaciones gremiales estudiantiles en fuerzas políticas a favor de la causa de los estudiantes, de las universidades públicas y del desarrollo de la nación.
A través de los años las organizaciones estudiantiles han logrado hacer amplios movimientos de denuncia y protesta, pero han fallado en impulsar efectivamente propuestas de solución o cambio. Y no por que dichas propuesta no existan, sino por la desarticulación en el tiempo y en el espacio de las iniciativas que desde todos los espacios estudiantiles se hacen constantemente. Tampoco se han logrado consolidar procesos democráticos que otorguen reconocimiento y legitimidad a las organizaciones, exceptuando los procesos asamblearios, pero ellos siempre han tenido poca duración. Todo esto no ha permitido sumar en la solides de las ideas ni en la legitimidad de las acciones emprendidas por los movimientos de estudiantes, limitando los alcances.
Se han desarrollado infinidad de iniciativas organizativas, siguiendo ideales muy variopintos, pero que tienen en común buscar el mejoramiento de la efectividad y el alcance del accionar de los estudiantes. Sin embargo, dichos esfuerzos se seguirán quedando en formas muy precarias, con pocos resultados y con alcances limitados respecto a los problemas estructurales, hasta que se tenga la voluntad de avanzar en el desarrollo de organizaciones gremiales que garanticen la articulación de las iniciativas, que sean democráticas, que tracen objetivos de gran envergadura, que construyan consensos en torno a planes de acción y se ganen el reconocimiento y legitimidad por parte del estudiantado y el resto de la comunidad académica.
Una de las soluciones organizativas que se han llevado a cabo por parte de los estudiantes es la de constituir redes de grupos, entre los cuales se logra la coordinación de esfuerzos en torno a un objetivo cercano, casi siempre de manera espontanea y como resultado de un evento coyuntural en el interior de la universidad. Pero dichas coordinaciones no han podido perdurar en el tiempo, lo cual no ha permitido trazar políticas de largo alcance; Por que nadie asume responsabilidades, ni los grupos que confluyen, ni los estudiantes individualmente. Por su carácter espontaneo, su asociación libre, la falta de reglas de juego. Estas redes no permiten que efectivamente todas las expresiones estudiantiles confluyan, por el temor de unos y otros al no saber a que están jugando, por que los objetivos cercanos de unos no se parecen a los de los otros en un momento coyuntural, pese a que los objetivos fundamentales sean comunes, o viceversa. Además muchos grupos de estudiantes limitan su relación libre con otros por razones políticas, o meramente personales, por lo que incluso el nivel de legitimidad que logran ganar es siempre mínimo y cortó en el tiempo y el espacio.
Una evolución natural de este modelo organizativo ha sido la convocatoria de grandes asambleas, sobre todo en momentos álgidos de agitación, que logran congregar, entusiasmar y comprometer a multitudes. El consenso de una asamblea logra dotar de legitimidad las acciones de una coordinación de estudiantes libremente asociados, e incluso llega a otorgar responsabilidades concretas sobre individuos. Sin embargo, se ha llegado a depender de una asamblea multitudinaria para legitimar cada decisión, desde las fundamentales hasta las intrascendentes. Lo que lastimosamente las a convertido en un mecanismo muy desgastante y poco eficiente, que en el peor de los casos, no es capas de tomar decisiones urgentes con la rapidez necesaria.
Una de las razones principales que han impedido que las organizaciones gremiales de estudiantiles se consoliden, es que no han avanzado en la generación de reglas y en el otorgamiento de responsabilidades individuales, como los cargos de representación y dirección. Hay rechazo por parte de algunos grupos de estudiantes hacia cargos de responsabilidad de cualquier tipo, y a cosas tales como reglas estatutarias, por considerar que se tratan de mecanismos burócratas. Acusación por el temor a la corrupción hacia el sistema político del estado y del concepto falso de que la burocracia es mala per se. Y en este sentido, muchos llaman abiertamente al anarquismo, el no querer que se instituya ninguna organización por encima de los individuos que sea capas de tomar decisiones por ellos. De aquí que sea necesario superar estos temores ciertos.
Por ello y pese a ello, se plantea la necesidad de empezar a discutir con un mayor interés, una mayor iniciativa y una mayor voluntad en los círculos académicos, políticos, y entre los estudiantes en general, acerca de la construcción de una organización gremial de estudiantes, partiendo de las valiosísimas experiencias que históricamente se han desarrollado. Proponemos que tal organización a de ser una estructura política independiente de la administración universitaria, que debe contar con unas reglas, unos principios y unos objetivos básicos consensuados muy claros. En ella se deben ver representadas las iniciativas estudiantiles en todos los campos, desde grupos de investigación, grupos culturales hasta las fuerzas políticas sin importar su procedencia. Y por último ha de ser capaz de tomar decisiones políticas fruto de procesos democráticos; la organización debe otorgar responsabilidades concretas sobre individuos o grupos de personas con base a la representación política.
Se propone que la organización estudiantil sea independiente de la administración universitaria, y de cualquier otro tipo de instancia organizativa, como por ejemplo, cualquier movimiento político. Lo primero tiene que ver con las grandes limitaciones que tienen los órganos colegiados de dirección de las universidades para dar cabida a las iniciativas estudiantiles, por su estructura antidemocrática. Y lo segundo y más importante, para garantizar que los rumbos tomados por la organización estudiantil correspondan efectivamente con el querer de los estudiantes, evitando que esta caiga en presiones de cualquier tipo por parte de intereses ajenos. En esta orientación general a habido gran acuerdo entre los estudiantes, sin embargo más adelante se harán algunas anotaciones respecto al papel de los estudiantes elegidos en cargos de representación dentro de los órganos de dirección colegiados de la universidad, sobre lo cual hay más controversia.
Las organizaciones gremiales estudiantiles deberán constituirse en fuerzas políticas que coordinen esfuerzos de manera consensuada en torno a las propuestas comunes de los estudiantes. El proceso de llegar a consensos implica que las puertas del debate deben estar permanentemente abiertas, sin perder de vista el momento en que se deben tomar las decisiones. Se debe garantizar la legitimidad política ante el estudiantado para que dichos consensos y decisiones sean asumidos por toda la organización. Por ello se propone avanzar en la construcción de un sistema de toma de decisiones en la forma de una estructura democrática representativa, donde los representados son los estudiantes o grupos de estudiantes que integran la organización y sobre la base de representaciones programáticas. En las que a los representantes se les otorga una responsabilidad concreta, y deben corresponder sus acciones a un acuerdo previo con sus representados. De manera que no ejerzan su voluntad impunemente, sino que estén atados a un programa, a unas ideas, que recogen en acuerdo el consenso de quienes les otorgaron la representación.
En las organizaciones gremiales de estudiantes, cada quien debería representar realmente, explícitamente, a alguien más. Donde ese alguien más podría ser una organización política, o un grupo de estudio, o un grupo de investigación, o un grupo cultural. O bien, los estudiantes de una facultad, de una carrera, de un semestre, y así de muchas otras maneras. La forma de implementar el sistema tendría que estar de acuerdo a las condiciones particulares que estén viviendo los estudiantes.
Las Representaciones en los Órganos Colegiados.
Ahora bien, la representación estudiantil en los órganos colegiados de las universidades fue una de las grandes conquistas del movimiento estudiantil a través de los años. En especial desde el movimiento de 1971 y 1972, en que se logro clausurar los Consejos Superiores Universitarios de algunas universidades, expulsando a los representantes de los gremios económicos y de la iglesia. Dicho movimiento logró instaurar cogobiernos universitarios, en el que las mayorías las conformaban docentes y estudiantes. Hoy sigue el debate en muchas comunidades académicas de cual es el papel de estas representaciones, Y se tendría que discutir además cual es su papel en el esquema organizativo de una organización gremial, que se propone como un ente independiente de la institución universitaria. Es un debate de mucha importancia, pues en el seno mismo del los estudiantes existe una contradicción entre quienes plantean las representaciones como la única manera a través de la cual los estudiantes debieran manifestarse, y entre quienes las desprecian absolutamente. Pasando por muchas posiciones intermedias.
La significación real de una representación estudiantil no es mucha por la configuración de los órganos directivos, en que los estudiantes son uno o dos entre muchos. A esto hay que agregar la altísima abstención que históricamente caracteriza a los estudiantes a la hora de votar. Esta baja participación propicia casos de desarticulación entre los intereses del representante y los de la mayoría de estudiantes, y ello conlleva a múltiples debates acerca de legitimidad. Es frecuente por ejemplo, que en un momento de coyuntura política en la universidad, quienes llevan la bandera del movimiento estudiantil son los grupos de estudiantes organizados políticamente, o grupos académicos, que en cualquiera de los dos casos, no tienen relación alguna con el representante, y este puede no vincularse al movimiento, o peor aun, se pone en contra de el.
Seria un poco pretencioso decir que el movimiento estudiantil gire en torno a los representantes en los órganos directivos, dado que su influencia real en las decisiones importantes es mínima. Sin embargo, los estudiantes deben tener para si estos cargos, sobre todo en altas y definitivas instancias, como los Consejos Superiores Universitarios, aun cuando en ellos la comunidad académica esta en minoría y su sola presencia en el espacio parezca legitimar la precaria democracia. Una importante razón es que desde estos cargos se puede proveer a los estudiantes con información veraz, oportuna y detallada, la cual es una trascendental herramienta en la confrontación política. Por esta razón entre el común de los estudiantes se puede observar que prestan mayor atención a un representante en un organismo de la universidad, que a un estudiante perteneciente a cualquier otro tipo de organización. Los órganos colegiados de dirección son un espacio a través del cual se discute y tramita toda la información que tiene que ver con la dirección de la universidad, lo que hace que la presencia de los estudiantes allí sea imprescindible. Dicha información de otra manera será difícil obtener.
La presencia de estudiantes en esos espacios posibilita además una interacción más directa con quienes son responsables y tienen el poder de llevar a cabo una buena o mala decisión en la universidad. Lo cual permite también un grado de cooperación mayor, o dado el caso, un primer punto de obstaculización y protesta frente lo que desde los estudiantes se considere inconveniente. Por otro lado, es posible que ante el abandono de las representaciones por parte de las organizaciones estudiantiles, otro tipo de fuerzas se tomen premeditadamente las representaciones, como podría ser el caso en que la misma dirección de la universidad promueva sus propios estudiantes a las representaciones, para verse favorecida.
Por estas razones, la organización gremial de los estudiantes, aunque sea independiente de la administración de la universidad, debe usar los espacios de dirección institucionales. Y debe prever dentro de sus reglas de juego, como debe ser la participación en dichos espacios y que función deben cumplir en la organización gremial aquellos representantes que sean elegidos para integrarlos. Sin olvidar que estos representantes deberían regir los mismos principios ya descritos: las responsabilidades concretas y la representación programática.
Comentarios finales
Impulsemos decididamente la evolución hacia formas de organización estudiantil más elaboradas, capaces de articular todas las expresiones políticas, y aun, otros tipos de iniciativas de tipo académico y cultural, en torno a unos objetivos y unas acciones a largo plazo, y que además sea legítima a los ojos de todos sus integrantes. Sea democrática, civilista y desligada de acciones violentas.
Considerando el gran pico de movilizaciones alcanzadas por los estudiantes en tiempos recientes. Y a sabiendas que los niveles de agitación y movilización de los sectores populares han tendido a aumentar en los últimos años en el contexto nacional, y aun más, en Latinoamérica y el mundo. Nos lleva a concluir la gran importancia que tiene desarrollar este debate en el seno de los estudiantes, pues esta al orden del día. Ojala y de el surjan y se realicen exitosamente nuevas y más elaboradas propuestas de organización de los estudiantes, que nos permitan superar nuestro sin numero de dificultades y actuar prontamente por todo lo que siempre nos hemos propuesto.


