Tres propuestas
Por EDMUNDO LÓPEZ GÓMEZ
Tomado de EL NUEVO SIGLO
ENTRE las tres propuestas: la de la Constituyente, del PDA, en los términos concebidos por el exmagistrado y presidente de ese Partido, Carlos Gaviria; la del Referendo para revocar el Congreso, sugerida por el expresidente Samper, y la de la Consulta Nacional Popular, presentada por la senadora Marta Lucía Ramírez, prefiero la de esta última por las razones que expondré más adelante, pero considero del caso decir por qué no me parecen viables las otras dos.
En cuanto a la propuesta del presidente del PDA, de convocar una asamblea constituyente para que se ocupe de cumplir funciones previamente definidas, debo recordar cómo la que se convocó en 1991 tenía también alcances limitados y, no obstante, se desbordó y se declaró omnipotente. Como en la propuesta del PDA no se señalan los controles para que la voluntad del constituyente primario no se pueda alterar o distorsionar -como ocurrió en aquella oportunidad-, me parece que se podrían correr riesgos con implicaciones contra la estabilidad política de la Nación; riesgos que deben prevenirse por el interés latente de dos de nuestros vecinos pendencieros de fomentar situaciones incendiarias en nuestro territorio y que nos obliga -por ahora- a abrir “guardafuegos” en nuestras fronteras …
Es decir, no hay “un sentido de oportunidad” en la propuesta del Polo, así nos haya gustado en un principio.
En relación con la propuesta del expresidente Samper, limitada a un referendo para revocar al Congreso, me parece inconveniente, como en el mismo sentido lo expresé cuando la hizo el expresidente Andrés Pastrana. En esa oportunidad escribí un libro, Referendo, revocatoria y otras yerbas, en el cual, además de hacer la historia de los plebiscitos y los referendos, formulé mis críticas sobre la apelación a este último medio para revocar el Congreso de la República.
Prefiero, entonces, alinearme con la propuesta de la Consulta Nacional Popular hecha por la senadora Marta Lucía Ramírez. Me parece la más sensata, en cuanto la plantea como mecanismo institucional apropiado para que el Presidente de la República lidere un consenso, con participación de todos los partidos y los sectores sociales, sobre cambios estructurales y de funcionamiento de nuestros poderes públicos, los cuales, una vez aprobados por el pueblo, en los términos del artículo 104 de la Constitución Política, generarían una relación vinculante para todos los colombianos, y, con esta fuerza, se llevarían al Congreso para su trámite y final adopción legislativa.
Cuando yo imaginé algo semejante en 1996 en tiempos del gobierno del presidente Samper, la Registraduría certificó que la Consulta podía prepararse en 3 meses.
Celebro, en consecuencia, la juiciosa propuesta de la senadora Ramírez.
PD. La iniciativa del Comisionado para la Paz, doctor Restrepo, de disolver los partidos que apoyan al gobierno, fue rechazada por sus voceros en el Congreso, como era de esperar, pero quedará como el diagnóstico político de un respetable siquiatra que acaso los tuvo como pacientes…
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