LA PARAPOLÍTICA SE LE QUEMÓ EN EL HORNO AL PRESIDENTE


Alberto Rueda

DIARIO DEL SUR DE PASTO 25 DE ABRIL DE 2008

Que la crisis de legitimidad institucional generada por la parapolítica en Colombia se haya convertido hoy en un escándalo mundial, es mérito de la incapacidad del presidente Uribe para conjurarla. El Mandatario colombiano es el primer responsable, como jefe político del país, de no haber afrontado a tiempo este atentado contra la democracia. Su responsabilidad no es penal, como se pretende enredar a la opinión pública para distraer el verdadero debate nacional, con acusaciones temerarias contra el Presidente como coautor de masacres; sino que el presidente Uribe debe responderle al país por no haber estado al nivel de las circunstancias, cuando tenía todo el apoyo popular y político, es decir, la oportunidad histórica para enfrentar la parapolítica, sin hacerlo.
Su consabida sentencia que profiere a sus colaboradores cuando se viene un problema de “¡anticípese!” se le quebró en el momento que su liderazgo político no le podía fallar al país.
Se debe señalar con claridad el gran vacío que acusa Colombia en la dirección política que el Presidente ha tenido de esta crisis que completa ya seis años, y con la silla vacía no se soluciona ni legitima lo actuado por el Congreso en estos años.
Veamos como el presidente Uribe ha esquivado y liderado erróneamente (mislead, en inglés) a la opinión pública: En reunión con un gremio económico del país en 2006, el Presidente le pidió a los congresistas que aquellos que no han sido detenidos, que por favor acudan y apoyen la agenda legislativa. Qué mensaje tan equivocado el que se le da a todas las nuevas generaciones y qué manera de distraer y subestimar tan grave atentado a la democracia. Este ha sido un hecho claro como el Mandatario más seguido popularmente ha contribuido a mover la frontera de los valores éticos y morales del país.
Otra situación que generó un regaño suyo al vicepresidente Santos y al primo de éste en la cartera de Defensa, Juan Manuel Santos, fue cuando estos anunciaron con toda la resonancia, hace ya un año, que eran muchos los congresistas que terminarían en la cárcel, que podrían llegar hasta 40.
Pero la gravedad de la infiltración del paramilitarismo en la política no es nueva. Ya en las elecciones de 2002, en las que fue elegido por primera vez Alvaro Uribe, el gobierno de turno reconoció la parapolítica en dichas elecciones legislativas, situación que coincidía con la afirmación de las autodefensas que anunciaron su primer éxito político al haber obtenido un 35% de los escaños en el Congreso. Y esa afirmación del 35% en poder del paramilitarismo (cerca de 90 congresistas) se ha venido repitiendo incesantemente en diversas declaraciones públicas y judiciales de los jefes de las Auc. Entonces ¿por qué políticamente el presidente Uribe no actuó con toda la severidad y allanó el camino hacia la legitimidad política del país?

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