Reflexiones de Carlos Andres Echeverry y Humberto Gutiérrez
Pereira, marzo 25 de 2008.
Compañeros:
POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO
Ciudad.
Asunto: Reflexiones sobre el devenir del Partido.
Cordial saludo estimados compañeros:
Las consideraciones que a continuación realizamos deben tomarse como aportes fraternales que lejos de buscar atizar una confrontación personal o de tendencias al interior de nuestra colectividad, ponen a consideración un punto de vista que intenta ser debatido para descartarse, revaluarse o aprobarse con el fin de fortalecernos en nuestra estructura interna y destacarnos en la proyección hacia el exterior como fuerza política activa en lo local. Asimismo, esperamos de aquéllos que no compartan algunos de nuestros fundamentos fácticos o nuestras apreciaciones personales, o disientan completamente del contenido general de este modesto documento, se sirvan responder en forma escrita y respetuosa sus tesis o consideraciones razonablemente sustentadas, para así descartar las inconsistencias teóricas que este documento pueda presentar o para mejorar el análisis propuesto.
I. Sobre la Marcha del 29 F.
Luego de acompañar la marcha que convocó el movimiento político MIRA para el 29 de febrero de 2008, manifestación que tenía por objeto la expresión pública de rechazo ante la denominada actualización catastral que hiciera en forma ilegal la empresa ATESA de Occidente, nos encontramos ante un cambio inusitado de realidad política en la ciudad sobre el cual es necesario pronunciarnos, ya que toca negativamente con la naturaleza del Polo Democrático Alternativo en Pereira y afecta seriamente el futuro de nuestro Partido en lo que se refiere a la indispensable tarea de liderar la reivindicación de las luchas populares. Esperamos que estas apreciaciones sirvan de excusa para iniciar una disputa de argumentos que propenda por el fortalecimiento de los principios que expone el Polo en sus Estatutos y en su Ideario de Unidad y valgan como oportunidad de rectificar el camino para no quedar anulados por otros movimientos que no tienen la trayectoria de movilización de masas que tienen las tendencias que conforman el PDA, ni la historia de oposición democrática, racional y justa que ha caracterizado la personalidad política de una gran parte de los militantes y líderes de nuestra colectividad.
Una de las vetas más importantes que ha tenido la izquierda en Colombia para replicar sus ideales de democracia y de crítica al modelo económico neoliberal ha sido aquella de los servicios públicos domiciliarios. Harto conocido es el hecho que el PDA a nivel nacional, ha aprovechado diferentes escenarios para denunciar los atropellos que sobre los usuarios y sobre el patrimonio público produce la política de privatización del modelo económico imperante, situación que le ha representado al Partido una credibilidad significativa frente a los usuarios y organizaciones sociales que también rechazan el estado del arte en esta materia.
Empero, todo este trabajo parece diluirse rápidamente en el caso de Pereira, la representación política del PDA en el Concejo municipal dejó perder una importante oportunidad de liderar un movimiento ciudadano inconforme con el actuar de ATESA de Occidente, entregando las banderas al MIRA, movimiento político que pese a fomentar la resistencia civil frente a ATESA de Occidente, está aún lejos de comprender, o mejor aun de aceptar la visión correcta u objetiva del problema, esto es, asumirla en forma integral como aspecto interdependiente del modelo económico neoliberal y no como un elemento aislado que simplemente se soluciona al disminuir la tarifa en algunos pesos o eliminando el cargo fijo en determinados servicios. La justificación que hiciera el MIRA de su marcha, esto es, el rechazo de la actualización catastral que dio con el aumento de tarifas a las unidades residenciales que tenían pequeños establecimientos comerciales, no cuestiona el verdadero inconveniente representado en la privatización de la Empresa de Aseo y en el injusto despido de obreros que prestaban allí sus servicios.
La situación descrita tiene dos repercusiones importantes, por un lado confunde a la ciudadanía haciéndola pensar que solucionado el asunto de la actualización catastral desaparecen las causas estructurales del problema de los servicios públicos domiciliarios, configurando así la falacia de la falsa causa, o dicho en otras palabras, simplificando una realidad compleja al reducirla a sólo un aspecto del asunto y, por el otro, desplaza del imaginario colectivo a la figura del Polo Democrático Alternativo como fiel escudero y defensor de estas empresas sociales, limitando en este campo su accionar político a futuro.
Pese a no liderar este movimiento ciudadano de inconformidad, la representación del PDA en el Concejo de Pereira también obvió masificar la invitación a participar en esta marcha a sus militantes y simpatizantes, haciendo así nugatoria la posibilidad de que los usuarios y algunos miembros del Polo viéramos al Partido con ánimos de recuperar su liderazgo en esta materia para equipararnos con el MIRA en esta lucha y no pasar desapercibidos como efectivamente ocurrió.
II. Sobre la realidad política local.
Debido a la presión de sectores de opinión nacionales, especialmente afectos a la política uribista, de que el Polo Democrático Alternativo no ha sido claro en su condena a la combinación de todas las formas de lucha, en especial a la que representa la guerrilla de las FARC, ciertos dirigentes de nuestro Partido han evadido tratar problemas que tienen un impacto directamente proporcional con las condiciones sociales y económicas de los colombianos, cayendo así en aquella trampa consistente en anular toda labor de oposición democrática al modelo de gobierno que ha profundizado las disparidades sociales y económicas en Colombia, con el propósito de dirigir la atención a una parte del problema, fracción ésta que pese a representar gran incomodidad y rechazo en la mayoría de los ciudadanos, está lejos de ser el núcleo esencial de las desigualdades e inequidades de nuestra Patria.
Hemos caído en el equívoco de salir en cada momento que demandan los medios y el establecimiento a decir algo que está claro desde el momento mismo de formación del Polo Democrático Alternativo, esto es, que el Partido rechaza el empleo de las armas para la solución de los conflictos del país[1]. Pareciera que la posición política del PDA no la traza sus Estatutos o su Ideario de Unidad sino la banalidad de los índices de opinión o la agenda impuesta por los grandes medios de comunicación.
La posición de los voceadores del “éxito” de la política de la seguridad democrática en el PDA ha dado al traste con el debate interno de temas importantes como aquel de los impactos que pueden presentarse en materia ambiental y social con la discusión de la reforma del Código de Minas, o los reparos a las consideraciones del Procurador General de la Nación frente a la Ley que trata el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, o el tema de la liquidación de la EPS Rita Arango Álvarez de Pino, entre otros.
Esta situación también se refleja en lo local. El PDA en Risaralda no ha analizado ni debatido formalmente temas de trascendencia como el futuro de la Empresa de Energía o el aeropuerto Matecaña, la corrupción política manifestada en asuntos como el constreñimiento que hiciera recientemente el concejal Peterson Lopera a la gerente del aeropuerto para que le fuese entregado a su padre la administración del parqueadero que maneja este ente descentralizado, o los ilegales cobros que realiza Atesa de Occidente a todos los usuarios, etc. Lo anterior lleva a que se formulen serios interrogantes frente al conformismo político del PDA o mejor aún, frente al silencio ensordecedor del Partido en algunos de estos asuntos. La timidez y el temor en demarcarnos como colectividad que rechaza los centros de poder autocráticos y que aboga por la reivindicación de la representación de los intereses populares, conducen a una pérdida progresiva de legitimidad del Partido como principal abanderado en esos dos propósitos y lo llevan a un estado de inercia en el cual ni moverá las aguas de la reforma ni desencadenará la tempestad de la revolución.
III. A manera de conclusión
Resta decir, con ánimo constructivo, que estamos en mora de realizar un debate al interior de nuestra colectividad que apunte a establecer qué cometido debe jugar el Polo en el contexto local. Determinar si el PDA en consonancia con su naturaleza debe ser un Partido de oposición a una alcaldía de raigambre uribista, cuestión que de cumplirse obligaría a rectificar el camino recorrido con el fin asumir un papel protagónico en escenarios sociales y políticos que lo requieran, o si por lo contrario le corresponde asumir un papel pasivo o de sumatoria a los sectores que apoyan a la administración municipal, asuntos éstos últimos que de darse, estaríamos rechazando de plano por encontrarlos contrarios a nuestros principios.
Por último, como lo hemos manifestado en varias oportunidades, estamos en disposición de apoyar y respaldar cualquier decisión encaminada a fortalecer al PDA siempre y cuando tal iniciativa apunte al robustecimiento de la resistencia civil contra los efectos del modelo económico neoliberal, contribuya a la masificación del ejercicio democrático, o apunte a volver al Partido como el referente local más importante de oposición en este extenso y profundo mar de unanimismo uribista.
Atentamente:
CARLOS ANDRÉS ECHEVERRY RESTREPO
HUMBERTO GUTIÉRREZ PELÁEZ.










