“La marcha del 4F fue decisiva”: Beltrán
Tomado de EL PAIS
Por: Mauricio Andrés Aragón, enviado especial de Colprensa a Caracas
El recién liberado luego de seis años de secuestro habló en exclusiva con Colprensa y reveló el indudable impacto que causó en la selva la multitudinaria movilización civil del pasado 4 de febrero, al punto de que no duda en atribuir a ella su liberación y la de sus otros tres compañeros en el calvario del secuestro.
¿Cómo encontró a su familia?
Encontré una familia solidaria, una familia unida, que de verdad me ayudó desde la otra orilla, cuando uno estaba en una actitud angustiante llegaban los mensajes de aliento que me permitían sobrevivir. La verdad es que las cosas son muy diferentes ya en la libertad. Estoy muy complacido, muy dichoso, de poder disfrutar el infinito agrado que produce el estar junto a ellos.
¿Cómo fue esa primera noche en libertad?
Fue un impacto muy grande porque es, en primer lugar, la emoción de salir de un estado muy crítico, nosotros no creíamos de verdad que se fuera a producir este gesto unilateral, estábamos en un estado de depresión muy alto porque veíamos insolidaridad por todos lados y no le veíamos una salida al cautiverio. Esto fue una inmensa sorpresa, cuando nos comunicaron que habíamos sido seleccionados.
¿Cómo y cuándo se enteró de que iba a ser liberado?
Hace aproximadamente 20 días estábamos escuchando un programa de mensajes a media noche, cuando dieron la noticia que las Farc habían sacado un comunicado en el cual me incluían a mí, al igual que a Gloria Polanco y al senador Luis Eladio Pérez, para un gesto unilateral. Fue una impresión muy grande, porque no estaba dentro de nuestros presupuestos esa liberación. Al día siguiente comenzamos la marcha. Recorrimos casi 300 kilómetros por ríos, montañas, día y noche, hasta llegar a un lugar en el corazón del departamento del Guaviare, al sitio del que dieron las coordenadas para entregarnos.
¿Cómo recibieron en la selva la inmensa movilización del 4 de febrero en donde se condenaba el secuestro y se le decía no más a las Farc?
Supimos que fue una manifestación multitudinaria en la que muchos sectores expresaron todo su repudio hacia el flagelo del secuestro. Así no pareció que lo entendieron ellos (las Farc), como una expresión popular de rechazo. Ellos no fueron ajenos a eso e inmediatamente procedieron a liberar a cuatro personas más. Es muy importante cuando un pueblo se pronuncia. Esa marcha fue decisiva.
Las prueba de supervivencia y los testimonios demuestran la forma inhumana como las Farc tratan a los secuestrados…
El cautiverio es muy difícil, muy dramático. Nos amarran el cuello y nos atan con una cadena a un árbol. Permanecemos todo el tiempo en condiciones infrahumanas. Son condiciones de absoluto dolor. Es imposible que alguien que esté por fuera llegue a entender cómo un ser humano vive en esas condiciones.
Ya lo denunció Luis Eladio Pérez que la asistencia médica es inexistente o muy precaria…
Uno sabe que si se enferma allí, se muere, porque no existe ningún tipo de tratamiento ni las condiciones técnicas para atender a una persona. Uno tiene que estar preparado permanentemente para enfrentar esa lucha constante contra la muerte, superar todas las dificultades que se presentan en el camino, se trata de sobrevivir y ver si existe la posibilidad hacia futuro de un acuerdo para que se dé una liberación. Es imposible poder narrar lo que se siente, el inmenso dolor, la inmensa angustia en que permanecen los secuestrados en las selvas colombianas.
¿Cuál era la rutina que le permitía hacer más llevadero el cautiverio?
Cuando podía hacer ejercicio, lo hacía. Y también, cuando podía, leía. Uno vive permanentemente atento a ver qué puede contribuir al proceso de sobrevivir. Además, uno siempre permanece en movimiento. Son desplazamientos que complican la situación porque se sufre mucho en ellos. Hay que trasladarse de día y de noche, en medio de la lluvia, con muchas dificultades. La pregunta que uno se hace es: ¿hasta cuándo podré resistir? La lucha es con el ánimo para que no decaiga. Es la oportunidad de seguir sobreviviendo.
¿Con cuáles otros secuestrados estuvo y cuál es su condición?
Inicialmente, estuve con todos los militares, los 42 o 43, y más de diez civiles, incluidos los tres americanos y la doctora Ingrid Betancourt. La situación es muy difícil. Estar en la selva, sin atención médica y en medio de tantas dificultades, implica grandes riesgos. Hay personas que ya completan diez años secuestradas en las que se ve el impacto que ha causado el cautiverio. Es muy fácil encontrar una persona totalmente loca, sin ninguna coherencia, desubicada totalmente. La última vez que vi a la doctora Ingrid, tenían que transportarla en una hamaca por efectos de la hepatitis que padece. Ella no podía comer, ni tenían la droga con qué atenderla.
¿Usted es portador de mensajes para las familias de algunos de los secuestrados?
No pudieron entregarme mensajes escritos, pero sí me recomendaron llamar a sus familias, tarea en la que me pondré en las próximas horas con el propósito de contarles en qué estado están. Además en la charlas que sostuve con ellos antes de mi liberación, nos comprometimos a seguir trabajando para conseguir el acuerdo humanitario.
¿Y cuál es el camino para llegar al acuerdo humanitario?
Hay unos resultados que hablan por sí solos. Conmigo ya son siete personas que estábamos en completa incertidumbre, no había ninguna posibilidad de acuerdo, las partes en conflicto estaban completamente polarizadas, prácticamente estábamos condenados a muerte, no veíamos ninguna salida, pero que gracias a Dios la doctora Piedad Córdoba puso sus ojos en el presidente Chávez y se fue abriendo el camino y el resultado es total.
¿Y qué opinión tiene sobre la posición del presidente Álvaro Uribe?
Yo me tengo que reunir con él. No se puede aceptar que estas personas se mueran en la selva, todo lo contrario, hay que exigirle al Gobierno nacional que tiene que hacer todos los esfuerzos para un acuerdo humanitario.
¿Qué viene para usted y su familia ahora?
Vamos a contribuir sacando adelante un proceso de paz, vamos a hacer propuestas. El país no puede seguir en guerra.


