MARCHEMOS CONTRA EL SECUESTRO

MAURICIO VARGAS GONZALEZ.

Militante POLO JOVEN Risaralda.

Recientemente opositores y oficialistas cerraron filas en defensa de la soberanía nacional y en rechazo a la injerencia de Chávez sobre nuestra nación, como de su apoyo abierto a las Farc y al Eln. Hoy la mayoría de compatriotas y sus fuerzas políticas principales, han coincidido en el rechazo a los violentos. Es misión y responsabilidad hacerlo frente a un pueblo agobiado y arrinconado por la guerra entre aparatos militares diversos, que en nada reflejan ni por sus ideas y sus métodos, un desarrollo y desenlace tendiente a mejorar la vida miserable de las gentes, ni remediar las injusticias económicas y sociales.

La actual convocatoria ciudadana es espontánea y civilista, no lo que pregonan paranoicos o mal intencionados, una estratagema del gobierno para aumentar popularidad, es la realización de un viejo llamado que planteó la izquierda democrática desde hace treinta años, el de oponerse a la denominada “combinación de todas las formas de lucha”, su accionar a forzar la población a participar en una guerra ajena para la cual no está preparada ni interesada.

La revolución, forzando las condiciones reales de cambio, o por contrato, no pasan de ser entelequias que echan por la borda y desechan toda participación del pueblo en tal empresa, pregonan la idea metafísica que tal proeza es obra exclusiva de hombres predestinados, aparatos militares o del mismo sistema injusto y despiadado. Una seria calamidad que ha llevado a la muerte a innumerables líderes populares, cuando quienes efectúan acciones aisladas de las masas dan disculpa y oportunidad al establecimiento para arremeter en contra del conjunto de patriotas y fuerzas democráticas. Los de abajo, los principales perjudicados, trastocan sus nociones generales de cambio, revolución y emancipación, por imágenes diametralmente opuestas; el atentado, la extorsión, el secuestro, bandolerismo y el abuso etc. En resumen, concepciones y prácticas que han creado grandes tropiezos para los cambios democráticos que requiere este país.

Es evidente que la sociedad colombiana viene ubicándose en la derecha (gracias a la “izquierda” violenta) y que actualmente se encuentra relegada de sus vecinos latinoamericanos. Que ésta priorice la seguridad sobre el resto de intereses fundamentales de vida, salud y trabajo, explica la popularidad de Uribe.

Desarrollar la consigna, “rechazamos la violencia venga de donde venga”, es el llamado más urgente a todos los colombianos, no solo para evitar ser blanco de ataques y operativos bélicos sino y fundamentalmente para tener la autoridad y el derecho de pugnar por la reconciliación nacional y la paz. Dicha frase consagrada en los Estatutos del POLO DEMOCRATICO coincide con el objeto de la movilización contra el secuestro. Toda iniciativa popular que tenga como propósito desarrollar actividades contra la violencia, no se contraponen con nuestros postulados, todo lo contrario, coinciden plenamente con nuestra causa.

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