Un año más para nosotros, uno menos para ellos
Un año más para nosotros, uno menos para ellos
Claudia López. Columnista de EL TIEMPO.
Debemos proponermos que este año haya sido el último de la parapolítica, la guerra y el secuestro
|Un año más para los que tenemos la fortuna de estar vivos y libres. Un año menos de vida y libertad para los que siguen secuestrados. Otro año sin acuerdo, ni liberación, ni solución, ni nada que parezca humanitario. Un año más padeciendo la crueldad de una guerrilla criminal, carente de norte y sumergida en el narcotráfico. Un año más de una seguridad democrática que, si bien ha protegido la vida de muchos, hasta ahora lo único que ha asegurado a los secuestrados es la muerte. Un año más de discursos, de improvisaciones.
Deberíamos proponernos que fuera el último año perdido.
Tenemos que seguir condenando el secuestro y a sus perpetradores. Tenemos que exigirles a las Farc que respeten la vida de los secuestrados, que no los acribillen, que permitan su libertad. Tenemos que exigirle al Presidente que defina una política y unos interlocutores capaces de concretar por una vía negociada la libertad con vida de los secuestrados. Tenemos que rodearlo para que juntos asumamos los riesgos y costos que implique esa política. Tenemos que fijarnos como propósito nacional no permitirnos un año más de vida sin darles a los secuestrados un primer año de libertad.
Un año más de paramilitarismo y parapolítica. Un año de confesiones parciales, escabrosas, pero alentadoras. Un año de evidencia de tantos abusos, de cientos de fosas, de miles de muertos. Otro año sin un solo acto público del Presidente para honrar a esas víctimas. Un año en que la Corte Suprema defendió la justicia y la verdad, a pesar de complots contra sus jueces e investigadores, mientras que, en sentido contrario, el Consejo de Estado declaró compatibles los intereses del paramilitarismo con los intereses públicos de los congresistas. Vendrá un año de retos para la Corte Constitucional, que tendrá que pronunciarse frente a exabruptos como ese. Un año más de evidencias sobre vínculos de políticos, agentes de la fuerza pública, jueces y demás dirigentes nacionales con el paramilitarismo y el narcotráfico.
Tenemos que exigirles que desistan de la justificación e impunidad de sus crímenes y se desmovilicen voluntariamente. Desde hace mucho debimos haber tenido como propósito nacional el desmonte del paramilitarismo. Seguimos sin tenerlo, ni el propósito ni el desmonte. O hay desmonte del paramilitarismo y certeza de verdad, justicia, reparación y no repetición en los estrados de Colombia o los habrá en la justicia internacional.
Un año de elecciones. El primer año electoral de los últimos diez en que los partidos y dirigentes de la narco y la parapolítica no crecen escalonadamente, gracias a que millones de ciudadanos nos movilizamos para defender la democracia. Un año de grandes triunfos en algunas ciudades, muchas derrotas en municipios y rotaciones en departamentos. Un año de regocijo para Cartagena, Medellín, Bucaramanga, Villavicencio y Bogotá, para Nariño y Santander. Un año con otra oportunidad perdida para Córdoba, Sucre, Magdalena, Meta y Casanare. Un año de retroceso para el Departamento de Antioquia y el Valle del Cauca. Un año de esperanza para Cali, Barranquilla, Boyacá, Bolívar y Atlántico. Un año de reivindicación y esperanza para el Departamento del Cesar y su gobernador electo. Otro año de viejos agresores y nuevas amenazas. Un año más en el que los partidos uribistas siguieron creciendo, capitalizando los votos de la parapolítica.
Un propósito nacional que sigue pendiente es castigar electoralmente a quienes crecen gracias a sus vínculos con la criminalidad. Otro es rodear a los nuevos mandatarios y mantenernos vigilando su gestión. Sin el apoyo y el control ciudadano pueden ser presa fácil de corruptos y criminales. Censurarles esa tentación y abrirles otros caminos es también nuestra responsabilidad.
Un año de viejas frustraciones, logros significativos y nuevas ilusiones. Un año más de gratitud por las oportunidades, el afecto, el apoyo y la crítica recibida. Una oportunidad más para desear a todos una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.
Claudia López


