¿Qué está en juego en Medellín y Antioquia?
Por
León Valencia
Tomado de EL COLOMBIANO
¿Cómo decidir el voto en Medellín y en Antioquia en las próximas elecciones? Para mí hay unos criterios simples: apoyar a los candidatos más alejados de la parapolítica, comprometidos con banderas de transformación social, decididos a continuar proyectos de modernización de la ciudad y del departamento. Hay también una posición de tipo práctico: que tengan algunas posibilidades de triunfo.
Mis amigos del Polo Democrático me dirán que sus candidatos a la Alcaldía de Medellín: Guillermo Pardo y a la Gobernación: Rodrigo Saldarriaga, son quienes cumplen a cabalidad con los requisitos atrás esbozados, y yo no tengo la menor duda de ello. Desde hace muchos años los conozco y sé que son líderes políticos de un gran valor y congratulo a este movimiento político por tener en sus filas a estas personas y a otra gama de dirigentes honestos y capaces.
Pero quiero llamar la atención del Polo Democrático, de otros movimientos y de los propios electores, sobre un hecho: en las pasadas elecciones fue una reacción inesperada de la opinión pública la que salvó a la ciudad y al departamento de la exaltación a la Alcaldía y a la Gobernación de personas que luego han sido mencionadas en los medios de comunicación y en investigaciones judiciales con vinculaciones con fuerzas ilegales.
La elección de Sergio Fajardo y de Aníbal Gaviria en el 2003 fue prácticamente un milagro. Era difícil entender cómo una ciudad y un departamento, tan dolorosamente afectados por la violencia y con una presencia generalizada de actores ilegales que no sólo tenían en sus manos un poder armado para presionar a los electores sino grandes sumas de dinero para alterar la competencia política, lograron elegir a dirigentes tan independientes y tan comprometidos con la democracia y la transparencia.
Ahora Medellín y Antioquia están ante el mismo reto. Tienen la posibilidad de elegir a personas como Alonso Salazar y Eugenio Prieto para darle continuidad a la labor que han realizado Fajardo y Gaviria, pero no va a ser fácil. Los grandes aparatos políticos que se han organizado alrededor de las campañas de Pérez y Ramos sólo pueden ser derrotados por una reacción de la opinión pública similar a la de 2003.
Sé que no es de buen gusto invitar a candidatos y movimientos a deponer aspiraciones para contribuir a que tengamos nuevamente a la cabeza de la ciudad y del departamento a personas que le ponen un dique de contención a los actores ilegales y a la vez impulsan la negociación, la paz y la reconciliación. Pero fuerzas como el Polo Democrático deberían reflexionar sobre el asunto.
Con un apoyo del Polo a Salazar y a Prieto se pondría un granito de arena al propósito de continuar la batalla por transformar el escenario político de Antioquia. Una decisión de éstas requiere sacrificios personales y colectivos que son difíciles de realizar. Siempre es más halagador para un partido tener candidatos propios.
La izquierda, no obstante, debe actuar con realismo. No está a la vuelta de la esquina el día en que Antioquia se vuelque a votar por opciones decididas a realizar cambios profundos en la vida del departamento y en el país. En todos los estudios sobre las inclinaciones ideológicas y políticas de la población colombiana, Medellín y Antioquia aparecen como los más tendientes a la derecha y a las tradiciones.
He oído el argumento de que es muy importante ahora para la izquierda hacerse contar. Pero ya las encuestas para la Alcaldía y para la Gobernación han dado una primera muestra del potencial que tienen y las elecciones para concejos y para asambleas acabarán de señalar el número de seguidores del Polo en esta región del país.
Candidatos como Mauricio Zapata a la Asamblea de Antioquia y Oswaldo Gómez al Concejo de Medellín por el Polo Democrático, o como mi amigo Alonso Tobón, postulado por la Alianza Social Indígena, al Concejo de Medellín, representan igualmente una alternativa política inteligente y limpia para el departamento.
lvalencia@nuevoarcoiris.org.co


