Colombia y la crisis del sistema internacional de lucha contra las drogas
ALBERTO RUEDA
Tomado de Diario del Sur- Pasto-
El sistema internacional del control de los estupefacientes y sustancias psicotrópicas, esta en crisis desde hace un buen tiempo. Dentro de su problemática está la perdida de independencia del órgano supremo mundial encargado de la vigilancia del cumplimiento de las tres convenciones internacionales de lucha contra las drogas ilícitas; me refiero, a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes –JIFE.
Colombia, a nivel mundial, interpreta el mejor estudio de caso que evidencia la perdida de independencia, que por los tratados internacionales goza el mencionado organismo, con las consecuentes y graves resultados que ello acarrea para el país mismo y para el mundo.
La JIFE no solo ha eludido su responsabilidad de pronunciarse si la erradicación aérea de los cultivos de coca con glifosato y otros componentes químicos que se hace únicamente en Colombia, viola y desconoce abiertamente derechos humanos y ambientales fundamentales de la convención de 1988; sino que, uno de sus trece miembros, es un médico toxicólogo colombiano que ha sido contratista de la Embajada de los Estados Unidos en Colombia dentro de su programa de fumigación.
El doctor Camilo Uribe Granja, ha sido parte de la fumigación y ahora en la JIFE, juez de la misma. En el pasado, la Junta tenía por lo menos la ética de guardar la formalidad de su independencia, pero ahora ni siquiera hace este esfuerzo, afectando la legitimidad de sus pronunciamientos y reputación. Para ilustrar la importancia que la JIFE le daba a su independencia se registra como en 1998, decidió de manera incluso excesiva, pedirle la renuncia a uno de sus miembros, el Fiscal Alfonso Gómez Méndez, propio por que ejercía como Fiscal General.
Que la JIFE en 1998 hubiera decidido abrir un cuasi proceso a unos de sus miembros, cuyo labor estaba en total sintonía con el mandato de las tres convenciones contra las drogas ilícitas, no tiene consecuencia con mantener hoy, como a uno de sus miembros, al médico toxicólogo que participó en uno de los programas más polémicos de erradicación, como es la fumigación química aérea de los cultivos de coca. Una demostración de que la JIFE no está cumpliendo con su deberes, está en que ha sido otra entidad de las Naciones Unidas, la que ha debido pronunciarse frente a este vacío, contra esta estrategia, a través del relator especial para la protección de la salud, sobre los graves efectos que la fumigación ocasiona a los pobladores en la frontera de Ecuador con Colombia.
La JIFE ha privilegiado, a la luz de los hechos, la estrategia de los Estados Unidos de la erradicación forzada de los cultivos ilícitos, por fuera de la integralidad del esfuerzo de la erradicación, que consagra la normativa internacional a través del desarrollo alternativo, los acuerdos políticos multilaterales de más alto nivel y, de las recomendaciones de los grupos de expertos que sobre la erradicación se han dado en el marco de la Comisión de Estupefacientes y de la convocatoria del Programa de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Este vació de la JIFE la hace corresponsable del fracaso de la lucha contra las drogas que acusa el mundo hoy.


