Mejor que alabar, practicar más las enseñanzas de Francisco Mosquera

Intervención del Secretario General del PTC (moirista), Marcelo Torres, en el aniversario del fallecimiento del fundador del moirismo en Bogotá el 1º de agosto de 2007
* Cuando se cumple el treceavo aniversario del fallecimiento del camarada Francisco Mosquera nos encontramos inmersos en una lucha política de gran alcance y significado para el futuro inmediato del país: las elecciones de octubre de 2007. Por ello, más allá de lo que podríamos denominar los reconocimientos y homenajes rituales de cada año a su memoria, lo que se impone es una concienzuda aplicación de su enfoque sobre la época neoliberal y de la táctica general que de este se desprende. Entendemos que en este momento este es el interés principal de la clase, del pueblo, de la nación, y por tanto, es el mejor de los homenajes al más grande de los líderes de la clase obrera colombiana.
* La importancia de la lucha política que hoy se libra en Colombia va más allá de las ordinarias modificaciones de la correlación de fuerzas que implica habitualmente una u otra elección. Hemos advertido que lo que se juega en ellas tiene un peso y unas repercusiones que pueden resultar decisivas para el rumbo del país. Lo que nos jugamos en estas elecciones es nada menos que la posibilidad de que se realice el proyecto de consolidación del proyecto paramilitar auspiciado por el gobierno, elevando el poder y la influencia de los cabecillas paramilitares a la categoría de rasgo permanente de la dirección del Estado. O por el contrario, la posibilidad de que tan siniestro plan sea derrotado por las fuerzas democráticas y progresistas del país con el Polo a la cabeza y de que, por consiguiente, se alcancen mejores condiciones que abran la perspectiva de un cambio democrático en Colombia para el 2010.
* La situación se caracteriza porque aunque las dificultades que enfrenta el gobierno son múltiples y crecientes, el Polo no hace todo lo que podría. Son rasgos salientes de la situación: 1) no obstante los partes de victoria oficiales sobre el aumento del PIB, el desempleo vuelve a aumentar y sube el número de empleos temporales, es decir, prosigue el empeoramiento de las condiciones de vida del pueblo; 2) las dificultades del gobierno Uribe derivadas de los reparos demócratas del Congreso norteamericano a su política se han traducido en la anunciada disminución de la fumigación aérea y el aplazamiento de la aprobación gringa del TLC; ante la disminución de los fondos de Estados Unidos para el Plan Colombia hubo un considerable aumento del gasto militar que tiene que ser financiado con más impuestos a los contribuyentes colombianos; 3) el llamado “efecto teflón'’ del gobierno se empieza a eliminar: Uribe baja en las llamadas encuestas de popularidad. Las últimas revelaciones comprueban los profundos nexos del Ejército con el paramilitarismo y el narcotráfico; 4) Uribe decide frentear la defensa del status político de los paramilitares como no lo había hecho antes enfrentándose abiertamente a la Corte Suprema. Una evidencia clarísima de la naturaleza antagónica de la política uribista contra el Estado de derecho. Otras dos características de la situación merecen capítulo aparte.
* El asesinato de los diputados secuestrados en poder de las Farc implicó un nuevo obstáculo para el acuerdo humanitario en cuanto suministra un nuevo argumento a Uribe, pero la ofensiva de opinión pública nacional contra el secuestro, positiva, habría podido ser aprovechada por el Polo para defender dicho acuerdo y para acentuar su deslinde con la lucha armada y la guerrilla, pero no lo fue. De hecho, el asesinato de los diputados le permite al gobierno lanzar la teoría de que murieron a causa de ‘’fuego amigo'’ de las Farc. El comunicado del Polo repudia la ‘’muerte atroz'’ de los diputados pero no señala la responsabilidad de sus autores. La carta de Gustavo Petro sí llena esta omisión y tiene razón cuando señala que con pronunciamientos como este ‘’la ciudadanía no percibe nuestro absoluto y categórico rechazo a ese movimiento (las Farc) ‘’. Y si el Polo sigue incurriendo en esta omisión ello terminará afectando la influencia y la credibilidad pública del Polo. Petro metió en los palos tanto a Carlos Gaviria como a Robledo con su anuncio de que abrirá el debate en el Senado sobre el asesinato de la familia Turbay por las Farc en el Caquetá y de que espera el respaldo de la bancada del Polo. Con las marchas y con la ola de propaganda nacional de repudio contra el secuestro el gobierno buscó afirmar su política de represión fascista y presentar argumentos contra el acuerdo humanitario pero el Polo hubiera podido, sin renunciar a la defensa del acuerdo, unirse resueltamente a la protesta nacional contra el secuestro. Y no lo hizo.
* La política de alianzas del Polo deja mucho que desear: 1) se quedó corta ante el partido liberal; podría haber tomado la iniciativa, y se abstuvo de hacerlo, en la propuesta de un candidato de toda la oposición en Bogotá y en las principales ciudades y especialmente en las extensas comarcas de dominio paramilitar (mejor lo hizo el sector serpista ofreciendo su apoyo a Samuel Moreno); 2) conocidos sectores de cuño extremoizquierdista han obstruido la vinculación de sectores y figuras democráticos al Polo, y aún la posibilidad de candidaturas de estas características con respaldo público, y otorgado un trato sectario a contradicciones con dichos sectores y personajes, simplemente porque no les parecen de izquierda; 3) los mismos sectores prefirieron promover el lanzamiento de candidatos del Polo sin respaldo de masas antes que buscar candidaturas de coalición antiuribistas para enfrentar los candidatos del neoliberalismo y el paramilitarismo.
* Insistiendo en que las tareas de campaña son lo principal, hay que plantear estos desacuerdos en el seno del Polo, en la ocasión adecuada y en la forma conveniente. En este treceavo aniversario del fallecimiento del camarada Francisco Mosquera podemos adoptar la divisa de Lenin frente a los elogios de los partidos comunistas del mundo a la revolución de octubre, en relación con las enseñanzas de Mosquera: “Alabémoslas menos y practiquémoslas más'’.


