Semblanza del Inolvidable Francisco Mosquera (1941-1994)

Por Guillermo Alberto Arévalo

Francisco Mosquera Sánchez nació en Piedecuesta, Santander, el 25 de mayo de 1941. Desde su infancia hasta el día de su muerte dejó impreso el testimonio de su inquebrantable vocación revolucionaria, y sembró a lo largo de su fructífera vida entre sus familiares, sus amigos y sobre todo entre sus copartidarios y discípulos, la simiente de la insumisión, de la lealtad con los desposeídos y de la fe indeclinable en el triunfo de los ideales proletarios que supo encarnar como nadie, hasta el punto de haberse convertido en el más grande marxista-leninista que haya conocido la historia de Colombia.

Un rebelde precoz
Nuestro Pacho fue el mayor de los cuatro hijos, tres varones y una mujer, de don Francisco Mosquera Gómez y doña Lola Sánchez. Su padre, un educador, autor de varios textos y manuales pedagógicos, también se desempeñó como visitador escolar. razón por la cual la familia se trasladaba casi anualmente de lugar en lugar del departamento: San Gil, Vélez, Málaga, Barrancabermeja, Socorro, Zapatoca, Floridablanca, fueron las poblaciones que lo vieron crecer y estudiar la primaria. Su primera maestra, la que le enseñó a leer y a escribir, se llamaba Carmen de Tirado. Los cuatro años iniciales del bachillerato los cursaría en Tunja, en los colegios de los jesuítas y de los padres salesianos.

De regreso a Bucaramanga, Mosquera estudió los últimos dos años de secundaria en el Colegio Santander. En sus aulas inició la carrera de dirigente político, cuando se puso al frente de una huelga estudiantil que logró involucrar a muchos otros colegios y hasta a la Universidad Industrial de Santander, UIS. Fue tal la trascendencia de esta batalla, que lo convirtió, con apenas dieciocho años de edad, en líder de las juventudes liberales santandereanas; en orador, junto a Carlos Lleras Restrepo y Augusto Espinosa Valderrama, en la concentración realizada como homenaje a la memoria de Jorge Eliécer Gaitán; en candidato a la Cámara de Representantes y en columnista diario del periódico Vanguardia Liberal, que orientaba Alejandro Galvis Galvis, en cuyas páginas publicó durante un par de años la columna “Ocurrencias”, en la que siempre apeló a la opinión pública como respaldo a los conceptos que planteaba.
Tenía apenas veinte años y ya encaraba su vida como un compromiso profundo con el futuro de su nación y de su pueblo.

El MOEC, su Primera Batalla
Tan pronto como los guerrilleros de la Sierra Maestra se tomaron el poder en Cuba, el 1º de enero de 1959, en toda América Latina brotaron los grupos que quisieron emularlos. Era evidente el carácter conciliador y revisionista de los llamados partidos comunistas, y nuevas fuerzas, provenientes de la pequeña burguesía, querían recorrer otros senderos para acelerar la revolución. El primero de ellos surgió en Colombia, seis días más tarde, en un momento en el cual se agudizaba el desprestigio del Frente Nacional. Se trataba del Movimiento Obrero Estudiantil Campesino 7 de Enero, MOEC, fundado por Antonio Larrota, que despertó el entusiasmo de amplios sectores de la juventud estudiantil. En 1963, Francisco Mosquera fue admitido como su militante. Unos meses después lo enviaron a Cuba, al frente de un grupo de diez personas, para recibir un entrenamiento político-militar que, en verdad, resultó ser sólo militar. Al regreso puso de manifiesto su desacuerdo frente al gobierno de Fidel Castro, frente a su promoción del foquismo, así como frente a los farragosos y poco sustanciales discursos de Fidel, que pretendían sustituir la política y la teoría revolucionarias.

Surgimiento del MOIR
Desde ese momento, Mosquera cumple una vez más con lo que pregona: se vincula como funcionario al Sindicato de las Empresas Públicas de Medellín, y desde ese cargo comienza a difundir su pensamiento; el bautizo de fuego de su experiencia sindicalista lo tuvo en la huelga de una mediana empresa productora de calzado, Creaciones Italianas. De escaramuza en escaramuza, va asimilando a las condiciones del país los postulados del marxismo-leninismo, y pronto logra el prestigio necesario para crear un movimiento, inicialmente limitado a Antioquia, pero que cuenta con destacamentos obreros tan importantes como los de Coltejer y Vicuña, movimiento que enfrenta el manejo gremial y proimperialista de la UTC y la CTC, por entonces enseñoreadas de las organizaciones sindicales. Bajo su dirección, el Bloque Sindical Independiente de Antioquia sienta un ejemplo que muy pronto halla eco en el Valle y en Santander, e inclusive en la Unión Sindical Obrera, USO, a la cual muchos años más tarde Mosquera calificaría como “la niña de mis ojos”.
Entre el 12 y el 14 de septiembre de aquel año se realizó en Medellín, en la sede de la Universidad Autónoma Latinoamericana, el Encuentro Nacional del Sindicalismo Independiente, al cual concurrieron representantes de todas las fuerzas políticas de la izquierda, personalidades democráticas y hasta los trotskistas y algunos delegados sindicales del guerrillerismo. Al término de este Encuentro se protocolizó la fundación del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, que aglutinó al Bloque antioqueño, al de Santander, al Frente Sindical Autónomo del Valle, a la USO, a Fenaltracar y a Fedepetrol, con el carácter de “organización obrera a escala nacional, surgida de la necesidad de la participación y el desarrollo políticos de importantes organizaciones sindicales, cuya lucha reivindicativa se enfrenta cada vez más con el Estado bajo el dominio del imperialismo: petroleros, carreteras, servicios públicos, etc.
En medio de todas estas contiendas, el Partido logró determinar cómo en Colombia existe una burguesía nacional, y estableció el carácter progresista de misma, en virtud de las contradicciones objetivas que tal clase tiene con el imperialismo norteamericano. Esta tesis, aplicada a las condiciones del país, es un desarrollo de la teoría marxista de nuestra revolución, pues abrió una nueva ruta en el proceso revolucionario democrático, particularmente a través, de la estrategia de la conformación de un frente único.
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En 1971 estalla a nivel nacional el movimiento estudiantil más importante de la historia nacional, de carácter resueltamente antimperialista, al cual Pacho logra orientar en denodada batalla contra los oportunistas de derecha y de “izquierda”, con quienes al mismo tiempo se efectuaron alianzas, imponiendo la consigna de luchar por una cultura nacional, científica y de masas. Las fuerzas de la entonces naciente Juventud Patriótica, JUPA, organización de los jóvenes moiristas, resultan elegidas para los cargos en los organismos de dirección de las más importantes universidades del país. Igualmente se organizan contingentes de intelectuales y de artistas, que publican manifiestos y se suman a las lides revolucionarias de las masas. Muchos de los dirigentes de aquellas jornadas se convirtieron en cuadros que han cumplido destacado papel en la historia del MOIR.

Con los Pies en la Tierra
En 1975, después de la campaña de la UNO, Mosquera captó que había llegado el momento de consolidar la influencia del Partido en el campo, y diseñó entonces la política que conocemos como “de pies descalzos.” En virtud de ella, decenas de camaradas abandonaron las ciudades y se instalaron en los más estratégicos lugares del país, con el objetivo de servir a las masas, vincularse a su producción material, conocer y sopesar la importancia estratégica de zonas y poblaciones, determinar los sectores sociales más significativos para la construcción y desarrollo del Partido, y desplegar nuestra política de frente único. Con los “pies descalzos” el MOIR amplió su influencia y su extensión, echando profundas raíces en las clases fundamentales de la sociedad colombiana.

Sin embargo, la polémica que se había entablado con el Partido Comunista, que inicialmente se mantuvo dentro del campo de las ideas, se tornó violenta a medida que la Unión Soviética desplegaba su política de expansión socialimperialista. Primero fueron pequeñas batallas callejeras, durante la campaña electoral de 1977; vinieron luego verdaderas broncas en las asambleas sindicales, y finalmente varios de nuestros más queridos camaradas, destacados en regiones campesinas, fueron intimidados por las armas, y algunos asesinados. Comenzaba, pues, en los albores de la década de los ochentas, el paso del desierto para nuestras huestes.
Durante los ochentas, igualmente, concurrimos a unas y otras elecciones, con resultados magros, pero siempre llevando adelante la política de frente único, desenmascarando el expansionismo soviético y sus repercusiones en Colombia; lo hicimos en alianza con liberales, conservadores y con los más diversos sectores sociales del país. En 1983 nos negamos a formar parte de la “Comisión de Paz” en la cual se nos asignó un cupo de manera inconsulta, desconociendo que el MOIR nunca ha estado levantado en armas.

En otros campos, Mosquera organiza con científicos militantes o cercanos al MOIR, médicos, biólogos, físicos, en fin, los Ateneos de Medellín y Cali, donde se discute acerca de astronomía, una de sus aficiones, biología, medicina, ingeniería genética, los nuevos aportes de la ciencia, la dialéctica de la naturaleza.
Para que pudiésemos vislumbrar “la luz al final del túnel”, Francisco Mosquera trazó en la segunda mitad de la pasada década un programa de cuatro puntos necesarios para la conformación del frente único. Tales aspectos eran la defensa de la actividad productiva nacional frente a las imposiciones del Fondo Monetario Internacional y los consorcios extranjeros; el apuntalamiento de la autodeterminación nacional frente a Estados Unidos, las otras metrópolis occidentales y las acechanzas del expansionismo soviético; el rechazo al terrorismo, la coacción y el asesinato como herramientas de la lucha política, y la atención a las demandas de las masas trabajadoras y del pueblo en procura de libertades públicas efectivas y de mejores condiciones de existencia.
Resistencia Civil por la Soberanía Económica

Antes que cualquier otro pensador latinoamericano, Francisco Mosquera detectó, analizó y previno acerca de las nefastas consecuencias de la teoría “neoliberal” y de la llamada “apertura económica”, una estrategia trazada por Washington y desarrollada por los mandatarios de los países de su “patio trasero” para procurar el máximo beneficio de los intereses de las multinacionales yanquis y para sumir a los países sometidos a su órbita neocolonial en una mayor miseria. A esta situación se le dio paso en Colombia mediante la Constitución de 1991. Pacho señala, simultáneamente, que con el hundimiento del imperio del Kremlin se inicia una nueva etapa, la de una sola superpotencia, la del Pentágono.
Mosquera, al establecer las consecuencias de la apertura económica en todos los campos, destacó que ésta da paso a la extensión sin fronteras de las relaciones capitalistas, a la explotación aún mayor de la mano de obra, a la ruina de la industria y la agricultura de los países sometidos, y que constituye la razón para los cambios institucionales que se están produciendo por doquier. Pero que con la pronta saturación de los mercados se desencadenarán las luchas proletarias.
Pronosticó, como inevitablemente habrá de suceder, el derrumbe del imperio. En su última intervención pública, el 25 de noviembre de 1993, advirtió: “A medida que el imperialismo alarga sus tentáculos se debilita afuera y adentro. Su derrumbe será inevitable; ayudémoslo a que su desaparición sea rápida. Pese a los obvios apremios la situación actual es excelente. Yo les aconsejaría que no pierdan la marea alta”.

Mosquera en la Memoria
Pacho nos aportó un nuevo estilo y una nueva forma en la lucha contra el revisionismo; nos inculcó la teoría desarrollada por Mao Tse-tung en lo referente a las revoluciones democráticas del Tercer Mundo; enseñó al proletariado de Colombia principios básicos para la construcción del partido obrero que habrá de transformar nuestra realidad; asombró con sus decisiones tácticas probadamente acertadas gracias a su instinto de clase, a su clarividencia y a su rigor teórico. Trabajó en los campos de la filosofía, la historia, las ciencias naturales, el arte, generando cada vez nuevas dudas, encontrando facetas inimaginadas, resolviendo problemas que sólo un auténtico discípulo de Marx podría haber afrontado con tal consagración y honestidad. Fue un hombre universal, el más grande que nos haya sido dado conocer.

8 Comentarios »

  1. 18 March, 2009 — alberto — Escribió

    malditos usando el nombre del heroe Francisco Mosquera y pensando en entregarsen a uribe poruribistas.

  2. 7 April, 2009 — Augusto — Escribió

    Alberto, no creo que merescamos esa maldición, es una lastima que expreses la mentira simplista que el Moir hoy vocifera contra sus detractores, la mentira de que queremos vender el partido, queriendo negar cualquier posibilidad de interlocución valida entre nuestras posiciones políticas. La política del sector democrática obedece a analizis más profundos, y simepre lo decimos claramente, un efecto de esta política es verse obligados a contar con la participación del establecimiento. Por que es que el punto de la amenaza de la dictadura constitucional no ha obligado a correr la raya entre aliados y enemigos, para incluir a los neoliberales. Este es pues, el verdadero punto de discución. ¿Exageramos con el cuento de la dictadura? ó por el contrario ¿El uribismo va hacia el desgaste? ese es el punto de discución entre la orilla del Moir y del PTC y sectores democráticos.

  3. 17 April, 2009 — reyitos — Escribió

    Las opiniones del señor alberto reflejan la posicion del moir,el asunto es de fondo no de maldiciones,el deliz del moir hacia las posciciones del pc cada dia es mas claro,tienen en la mente el supuesto de que el polo va a ser la segunda fuerza politica del pais y tomarse posiblemente el poder en las proximas elecciones,nada mas alejado de la realidad,el polo ha ido hacia atraz,sus practicas cada vez lo acercan a las posturas de los partidos tradicionales,corrupcion,clientelismo,inaccion,su politica aislacionista lo hara retroceder irremediablemente,los escandalos del personero proximo a parar en la picota,el mal manejo que se ha dado a la capital van a revertir con la perdida del botin electoral en bogota.Al final señor alberto quedaran con su cascaron y sus maldiciones,de mosquera hay que poner en practica sus enseñanzas no hacerlo dogmaticamente como lo presenta robledo y sus aulicos.

  4. 22 April, 2009 — leonardodavid jimenez — Escribió

    la discusion esencial radica no he proferir epitetos o falacias ad hominen .la discusion central se sucita porque ustedes considera que atraves de la retorica inocuo e oprobiosa del doctor peytro debemos consolidar una alianza con el doctor gaviria el perieco del neliberalismo cuya consecuencias dantescas la sociedad colombiana todavia subyuan,relativizae el debate con el subterfugio que nosotros nos abrogamos absolutamente todas las tesis del pc es un vilipendioso argumento carente de sustentcion racional,el aspecto medular ha discutir es sin el polodemocratico se constituiye en el partido que pude segregar las lacras que flagela anuestra republica ,como lo ahela ustedes consagramos un contubernio falaz y opurtunista con aquellos que noson antiuribista sino posuribistas que comulgan con engendros como el tlc y son servilesy obsecuentes con el fmi,bm,bid aid,y no comprende que doctor gaviria preconiza las banderas que onda el senor del uberrimo,por supuesto si con el senor gaviria trujillo colombia perdio un millon de hectareas de cultivo transitorio,se incrementaron las importaciones segun dr eduardo sarmiento de 150millonenes de dolares a 15800millones de dolares se genero un deficit comercial de 7000 mil millones de dolares que represento en ese momento un 7 porciento del pib,hubo una caida de la produccion industrial del 20 porciento,caida del ingresos tributarios en un 20 porcientomerma del ingreso en es sector agricola del 12 porciento,el sector finaciero arrojaba perdidas del 250mil millones de pesos mensuales tasa desempleo del 20porciento y con este benemerito colombianos debemos hacer alinza ustedes aproferido su auiecencia al señor petro que esta imbuido en un afan egolatra y vestusto por obten el poder acualquier precio no importa que si para lograr su propositos tiene que sacrificar sus principios

  5. 22 April, 2009 — leonardodavid jimenez — Escribió

    POR SUPUSETO SU DISCUSION Y DELIBERACION ESTA SUPEDITADA A UN OBJETIVO Y ES LA OBTENCION DEL PODER NO ARTAVES DE LA FORMULACION DE PROPUESTAS I8DEOLOGICAS QUE PERMITAN QUE COLOMBIA NO IMPERA LA POBREZA Y LA MISERIA LAS DESIGUALDA SOCIAL ,NO A USTEDES QUE EMANCILLA EL EGREGIO NOMBRE DE FRANCISCO MOSQUERA,AL NOCOMPRENDE Y APLICAN EL MAGNANIME LEGADO DE NUESTRO FUNDADOR,FARON INSPIRADOR DE LOS VERDADEROS REVOLUCIONARIOS Y NO DE CARICATURAS COMO EL SEÑOR PETRO QUE LO UNICO QUE DEMUESTRA ES SU AMBIVALENCIA Y SU CONTRADICCIONES ,POR SUPUESTO COMPRESIBLE SIENDO UN HOMBRE CARENTE DE PRINCIO Y MAS BIEN AMANTES IRRESTRICTO DEL OPORTUNISMO

    VIVA EL MOIR

  6. 15 April, 2011 — Espartaco Rodriguez — Escribió

    Señores de palabra todo es muy bonito, la palabra requiere consecuencia practica, cuando las personas le repetiam a Francisco Mosquera frases de Marx para sonar marxistas, Mosquera les respoandia y marx para que, invitando a ser practicos en la lucha y no diletantes, de que les sirve citar tanto a Mosquera si siguen siendo inconsecuentes con el pensamiento mosquerista y se fraccionan del Moir cuando existen discrepancias internas mas de tipo economico que Ideologico, la ruptura del Moir con el pensamiento de Mosquera se dio cuando aceptaron el discurso de Marcelo Torres en la despedida del camarada, luego se cambia el concepro de neocolonialismo por colonialismo y se la juagaron a fondo por Samper, desconocieron la politica de apertura y la cambiaron por el PLan colombia y el neoliberalismo a lo que llamaron la piedra angular de la politica de dominacion gringa, sin contar la participacion en la privatizacion de empresas estales, luego se volvieron intimos cargaladrillos del mamertismo y vociferaban contra el uribismo. Si les corre un apice de dignidad deberian hacer una autocritica antes de hablar del culo ajeno y ser mas consecuentes con la clase trabajadora y mas aguerridos contra el mamertismo y la oligarquia. Pareciera que ddespues de viejos les tiembla hasta la cabeza.

    Espartaco

  7. 26 April, 2011 — santiago — Escribió

    ¿Que viva, el MOIR?, ¿cuál de los 8 MOIR que hay? Todos sin un rumbo fijo, sin bandera que ondear, mamertos peleando entre sí, por migajas; el MOIR murió con Francisco Mosquera; tristemente era el único que pensaba (ese fue el problema). Pero porque no siguen su legado, si nos ha dejo un legado único para Colombia, en cuatro postulados muy certeros y ambiciosos: 1-Luchar por la soberanía económica y contra todo acuerdo que impida el libre desarrollo de las fuerzas productivas, 2-Defender la producción nacional tanto en el campo como en la ciudad, en aras de desarrollar el mercado interior, 3-Atender las innumerables necesidades de la población, propiciando toda política que ayude a aumentar el empleo, y 4-unirnos contra cualquier método criminal, para que se respeten las normas y se extirpen para siempre los métodos criminales que impiden el ejercicio libre del debate de ideas, posiciones y planteamientos. Los invito a hacer una reflexión y enarbolar las banderas que propuso en su tiempo Francisco Mosquera.

  8. 27 April, 2011 — Mauricio Vargas — Escribió

    ¿No es Petro actualmente un líder que esta agitando dichas consignas? Aunque no mencione a Mosquera y no reivindique el marxismo formalmente, su práctica política es lo más cercano a la aplicación del frente único y a la lucha por la democracia como una escuela para el socialismo.

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