Un Primero de Mayo en Colombia con eco en E.U.
Germán Jiménez Morales
Tomado de EL COLOMBIANO
Este año los ecos de la conmemoración del Día del Trabajo en Colombia llegan en línea directa a Washington. La razón es que en la capital norteamericana los legisladores definen si aprueban o no el Tratado de Libre Comercio negociado en febrero de 2006 y el partido demócrata, muy influenciado por la poderosa Federación Americana del Trabajo (AFL), se ha mostrado muy sensible al panorama sindical pintado por las centrales obreras y la oposición.
Luciano Sanín Velásquez, director de la Escuela Nacional Sindical, explica los tres temas de mayor controversia. Desde el miércoles este diario solicitó la opinión del Ministerio de la Protección Social sobre estos y otros asuntos, pero sus respuestas nunca llegaron.
Obstáculos a la sindicalización
Un tercer punto resaltado por Luciano Sanín Velásquez, y que también forma parte de la coyuntura laboral, se relaciona con los obstáculos a la libertad y el derecho sindical.
A manera de ejemplo cita los escollos al momento de tramitar el registro de los sindicatos y sus actos en el Ministerio de la Protección Social.
En el 2005, último año para el cual tienen información, les negaron en ese Ministerio 71 solicitudes sobre diversos asuntos.
A la lista de inquietudes se añaden las bajas coberturas en materia de seguridad social que existen en Colombia.
En el caso de riesgos profesionales la cobertura es del 32 por ciento, según la ENS, mientras que en pensiones ese amparo solo beneficia al 26 por ciento de los trabajadores.
A manera de corolario, el analista ilustra las brechas laborales en Colombia de esta manera: Un trabajador afiliado a un sindicato, que negocia convención colectiva gana, en promedio, 920.000 pesos mensuales, que le sobran para comprar la canasta familiar para ingresos bajos, que es de 847.000 pesos. Quien gana el mínimo se queda corto y para acceder a esa canasta debe sumar el aporte de otro miembro de su familia.
La precarización del trabajo
Las cooperativas de trabajo asociado (CTA) están en el centro de la polémica sobre la precarización del trabajo. “En Estados Unidos las ven como una forma de dumping”, anota Luciano Sanín Velásquez, porque sirven para que los empresarios bajen costos laborales.
Un estudio de la ENS en seis ciudades colombianas, entre las cuales sobresalen Medellín, Bogotá, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, encontró que el número de CTA pasó de 732 en el 2000 a 2.980 en el 2005. En ese mismo período el número de trabajadores asociados saltó de 55.000 a 378.000, multiplicándose por cerca de siete veces.
También se han analizado casos especiales en actividades como el cultivo de caña, el Puerto de Buenaventura, la producción de palma africana y las confecciones. Eso les refuerza su criterio de que, siendo muy loables las CTA para promover la libre asociación para el trabajo, han derivado en conductas perversas. Sanín comenta un modelo nuevo y “feroz”: Para evadir la seguridad social, un empleador les dice a dos cortadores de caña que conformen una sociedad de hecho y la registren en la Cámara de Comercio; firma con ellos un contrato de, por ejemplo, cinco millones de pesos, y les dice que para ejecutarlo pongan al que quieran.
2.515 asesinatos desde 1986
El director de la Escuela Nacional Sindical (ENS), Luciano Sanín Velásquez, cita las cifras que dan cuenta de la muerte violenta de sindicalistas, las mismas que dan pie para que, en este frente, también exista un proceso de Verdad, Justicia y Reparación.
Las cuentas de la ENS indican que desde 1986 han sido asesinados 2.515 sindicalistas, a manos, presuntamente, de paramilitares, guerrilla y organismos del Estado.
De esos 2.515 casos hay 2.000 en los cuales no existen evidencias sobre los autores materiales e intelectuales. En 464 hay más claridad sobre los presuntos responsables, que se distribuyen así: 285 muertos por las autodefensas; 147 por la guerrilla; 21 por organismos del Estado; y 10 por la delincuencia común.
Decantando más las cifras, se concluye que apenas 40 casos están en proceso de judicialización.
El fenómeno inquieta, porque Colombia queda ubicada como el país que concentra entre el 70 y el 80 por ciento de las muertes violentas de sindicalistas. La ENS reconoce que hay una rebaja en las muertes violentas, con estabilización en los últimos años: El período más oscuro fue 1996, con 275 asesinatos. En 2002 el número cayó a 186; al año siguiente pasó a 94; bajó a 70 en el 2005 y en el 2006 cerró en 72 víctimas.



22 April, 2009 — carmelina acosca cion — Escribió
Es lamentabla como es afectado el sector sindical por el tema de la violencia, pero desafortunadamente es de los sectores menos afectados, si analizan la problemática de niños, mujeres y sectores vulnerables. La problemática de nuestro país nos afecta a todos, ricos y pobres, no se hagan las únicas víctimas.
Si lo vemos desde otro punto de vista, son ustedes los sindicatos los que han obligado al cierre de muchas empresas y al inicio del fracaso de otras por el desbordamiento de exigencias, lo que ha generado el desempleo y alimentado la violencia. No estoy de acuerdo con el abuso laboral pero veo que a pesar de los logros los sindicatos han aportado muchísimo a esta violencia.