¿UN POLO DE PUERTAS CERRADAS? (I)

Por: JAIME VARGAS RAMIREZ
20-04-07

Jaime Vargas R
He venido insistiendo en la importancia que el Polo Democrático de Risaralda, sobre la base de un análisis profundo de la realidad política regional, defina una instancia exploratoria con miras a mirar la posibilidad de acometer alianzas o coaliciones que contribuyan a colocar al mando del departamento fuerzas democráticas en oposición a las que actualmente están empotradas en el poder.

Por estatutos y por conveniencia política el partido debe contemplar siempre esa posibilidad. Creer que sólo en Polo están todos los sectores y personalidades democráticas o progresistas de el departamento no pasa de ser una treta o una candidez. No por creer que miremos esa posibilidad debe entenderse que inexorablemente tenemos que hacerlo, se trata de acercarnos a la realidad política del departamento sobre la base de un análisis serio , profundo, desprovisto de dogmas y de sectarismo para encontrar el mejor camino para fortalecer el partido y los sectores democráticos. Una cosa es el Polo en Nariño y otra en Risaralda.

La política es un juego de fuerzas para la toma del poder que entraña el conocimiento cierto de las propias y las contrarias para definir la táctica y la estrategia; nuestra franca debilidad departamental no es la misma en lo nacional, en algunas regiones somos más fuertes y en otras menos, aunque en el conjunto nacional aparecemos como los contradictores más fuertes de Uribe. De hecho Carlos Gaviria Díaz presidente del PDA, en entrevista concedida al periódico Voz de la semana pasada, dice que ve con más optimismo las elecciones presidenciales que las locales y regionales de octubre, debido a que la competencia local es mucho más difícil en Colombia que a nivel nacional por que hay mucho voto amarrado y problemas de orden público.

La actitud no puede ser de ‘puertas cerradas’, de entrada vamos a hacer un gran esfuerzo para posicionarnos en los cuerpos colegiados como las JAL, Concejos y asambleas; para alcaldías y gobernación miremos con más detenimiento las posibilidades para no equivocarnos en materia grave. Claro que el llamamiento lo es también para los sectores democráticos de Risaralda para que conjuntamente busquemos salidas, no solo electorales sino políticas a los grandes problemas que nos aquejan. ¿Quién toma la iniciativa?

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