Procesión: Requiescat in pace

Por: CARLOS ANDRÉS ECHEVERRY RESTREPO

Carlos Andres EcheverryMi padre solía repetirme con insistencia dos cosas. Una, que yo sería el heredero de sus deudas y la otra, que debía ser un buen católico, apostólico, romano. Frente a la primera, él ya sabe que no seré yo, sino su futuro nieto, el heredero no sólo de sus obligaciones monetarias, sino de las mías y frente a la segunda, acepta a regañadientes, que mi imagen seguramente no estará en estampitas religiosas al lado del Padre Marianito, sino tal vez en alguna ilustración de los más renombrados deudores en la historia de Datacrédito.

Pese a tener profundas diferencias con ciertos dogmas de la Iglesia Católica, considero importantes muchos principios cristianos como el amor, la reconciliación, el perdón, la solidaridad y el respeto a las buenas costumbres, que esta y otros cultos profesan a sus fieles, así como la observancia y participación de los creyentes en antiguas tradiciones que buscan reafirmar la fe y los valores cristianos comentados. Sin embargo, la pervivencia de las prácticas y hábitos que aún mantienen aferrados estos caros principios, se ve amenazada por la racionalidad económica neoliberal, por ese “antivalor” del cual nos dicen los apóstoles del capital debemos sentirnos Megaorgullosos.

Tal es el caso de la incierta suerte que hoy corren las tradicionales procesiones de Semana Santa, correrías religiosas que intentan unificar a sus fieles en torno a la creencia -respetable como todas- de la reafirmación de Jesús como manifestación humana de Dios, por culpa de la veneración al dios dinero que hacen Mónica Vanegas, Francisco López y otros paganos de Megabús S.A. Así se desprende de las declaraciones de la gerente de Megabús dirigidas a representantes de la Iglesia Católica en Pereira, en donde manifiesta su oposición a que se realicen las procesiones de Semana Santa por las vías donde transitan los buses articulados, por cuanto sus utilidades se varían menguadas durante las dos o tres horas que duran estas peregrinaciones.

El mensaje de la señora Vanegas es claro: las vías que privatizó Megabús sólo deben utilizarse para el tránsito de los buses articulados y para las diligencias de levantamientos de cadáveres que deja la muerte verde, pero no pueden emplearse para la manifestación de las creencias, valores o principios de una sociedad: una procesión, una marcha de protesta social, una maratón, una ciclovía o el simple paso por un espacio que consideramos público. No debemos sentirnos orgullosos de nuestro civismo, no podemos dar manifestaciones de inconformidad política, menos nos incumbe mantener acendrados caros principios éticos, sólo debemos sentirnos Megaorgullosos de alimentar las crecidas arcas de los grandes accionistas de Megabús y las de los “pequeños” baúles de sus más fieles escuSotos, ¡perdón!, escuderos.

Aparte de heredar las obligaciones monetarias de mi padre y las mías, mi futuro vástago y los de mis demás conciudadanos tendrán que heredar las deudas morales que nos deja esta rancia dirigencia. Datacrédito y yo estaremos tranquilos, se sumarán más imágenes a la ilustración de sus más ilustres deudores.

caer75@gmail.com

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