Otra pata que le nace al cojo
Por: Julio César Londoño
Tomado de EL PAIS
La captura de Jorge Noguera es el golpe más duro contra el Gobierno dentro del cisma conocido como la ‘parapolítica’, a su vez, el escándalo político más grave desde el 8.000. Las capturas de los congresistas de la bancada uribista también significaron un golpe fuerte, claro, pero éste es peor, porque se trata de un alto funcionario nombrado directamente por el Presidente, del ex director del máximo organismo de inteligencia, la pieza central de la Política de Seguridad Democrática.
El calvario de Jorge Noguera comenzó en marzo del 2006 con las declaraciones de Rafael García, su jefe de informática, quien reveló que agentes del DAS escoltaban a algunos jefes paramilitares, les suministraban listados de sindicalistas y activistas de organizaciones de derechos humanos, y los apoyaban en una gigantesca empresa de fraude electoral que cubría cuatro departamentos de la Costa: Córdoba, César, Magdalena y Atlántico. Es decir, el 8.000 multiplicado por 8.000.
Cuando la revista Semana destapó esta olla, Uribe se salió de los chiros, habló varios días por todos los medios, dijo que conocía a Noguera desde chiquito, que había dormido en su casa, lanzó rayos y centellas contra la revista y les aconsejó que mejor se dedicaran a jugar muñecas, en una clara alusión a la juventud de su director Alejandro Santos.
Las declaraciones de García fueron recibidas con reserva por provenir de un sujeto acusado de borrar expedientes de algunos ‘narcos’, pero después apareció el computador de ‘Jorge 40’ y las piezas del rompecabezas encajaron de manera macabra. En especial, se encontró que varios de los líderes mencionados por García aparecían en una lista muy ordenada de más de 50 personas asesinadas por los sicarios de las AUC, con los respectivos honorarios del pistolero al frente. Entre las víctimas estaba el sociólogo Alfredo Correa de Andreis, que investigaba el despojo de tierras a los campesinos por parte de las AUC.
El jueves se supo, en el curso del programa Hora 20, que la hoja de vida de Noguera revoloteó por todos los despachos de Palacio con una recomendación de puño y letra del Presidente, pero nadie le encontraba ‘coloca’ al muchacho. Al final, le dieron la jefatura del DAS para premiar su dirección de la campaña de Uribe en el Magdalena en el 2002. Como veis, meritocracia pura.
A estas alturas, seguir pensando que un señor tan avispao como Uribe y dueño de una gran hacienda en pleno territorio Marlboro no sabía nada del asunto es una candidez que no se la traga nadie. Con todo, los colombianos seguirán creyendo en él porque no quieren renunciar a la esperanza, porque ningún náufrago quiere soltar la tabla y Uribe ha demostrado una capacidad de flotación admirable. También, todo hay que decirlo, por su compromiso con el país y por sus resultados macro en economía y seguridad (en lo micro, la gran mayoría seguimos llevando del arrume).
¿O será que nos hemos vuelto cínicos (pragmáticos, dicen los elegantes) y ya no nos importa el color del gato con tal de que cace ratones? El problema es que este gato está cazando también patos, gallinas, palomas y cuanta criatura nade, repte, camine o vuele.


