Solidaridad con Gustavo Petro
El senador Gustavo Petro y demás compañeros del Polo amenazados por grupos ilegales, recibieron el respaldo y la solidaridad de los miembros de la Dirección Nacional. Vea la moción aprobada por unanimidad en la plenaria.
Polo Democrático Alternativo
Lunes 29 de enero de 2007
Manifestamos al compañero Gustavo Petro, Senador y dirigente del PDA nuestra SOLIDARIDAD INCONDICIONAL, ante el plan de asesinato que el paramilitarismo y la parapolítica, tiene en curso contra él y su familia. De tiempo atrás este plan incluye al también senador del Polo, Alexander López, Wilson Borja, la compañera Gloria Cuartas, dirigentes sindicales, el director de Voz Carlos Lozano, defensores y defensoras de derechos humanos, activistas políticos y sociales, que ejercen el derecho de oposición al Gobierno.
El gobierno del presidente Álvaro Uribe es indolente frente a la gravedad de las amenazas y anuncia protocolarias declaraciones para lavarse las manos, que recuerdan las del presidente Virgilio Barco frente a las amenazas que terminaron en el crimen del líder Luis Carlos Galán.
El silencio, la impunidad y la tolerancia del gobierno justo cuando se develan sus vínculos con el paramilitarismo, hacen más gravosa esta amenaza.
El PDA exige una declaración y acciones efectivas contra los que están fraguando el crimen. La fiscalía, DAS y las autoridades, están guardando una actitud que los hace corresponsables por acción u omisión de lo que se anuncia.
Llamamos a todos los militantes del Polo, a los demócratas de todos los partidos, a los jueces y fiscales patriotas, al altivo pueblo colombiano a derrotar el crimen.
Llamamos igualmente, a los pueblos y gobiernos de la comunidad internacional a ser vigilantes, a rechazar y condenar las amenazas contra la vida de nuestro compañero GUSTAVO PETRO y demás dirigentes sociales y políticos del POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO.



14 May, 2007 — Jorge Arbeláez — Escribió
La cultura tiene mucho que aportar en la construcción de la paz en nuestra querida patria. Es por ello que creo que puede resultarles de interés el conocer de una novela tìtulada “Y, ¿por qué no?. que trata sobre la paz en Colombia.
A continuación les envio la dirección electrónica donde se encuentran las reseñas que algunos medios (entre otros: Le Monde Diplomatique, sipaz.net, la esquina regional) han realizado de la novela.
www.jorgeenriquearbelaezv.blogspot.com
Cualquier duda al respecto gustoso la atenderé
Jorge Arbeláez
ADJUNTO RESEÑA DE LE MONDE DIPLOMATIQUE mayo 2005
Sin duda alguna pocas novelas Colombianas contemporáneas se desarrollan en un contexto rural. Esta novela contando una historia en el departamento del Tolima. Este estilo de prosa nos recuerda la corriente literaria nacional costumbrista que resalta los valores regionales, sus paisajes y su gente. Cosa muy rara en el mercado literario de nuestro país en la actualidad.
La diferencia de este escrito con la corriente costumbrista radica en incluir como personajes principales a los desplazados, aquellas personas que son obligadas a salir de sus terrenos por los actores armados.
Aristipo es un campesino que vive su soledad en la casa que heredó de sus padres una vez muertos; él se encarga de mantener la vivienda en pie, pero la ausencia de los viejos le comía sus pensamientos. Su única compañía es su perro, la burra y el fantasma de su padre con una extraña señal. Aristipo anhela organizar una familia con su novia desde la infancia: Flor. En esta historia personal, el pueblo donde ellos viven es atacado por la guerrilla; su incursión destruye la estación de policía. Este ataque toma por sorpresa a todos y anonadados por las primeras manchas de sangre, que pronto empañaran a toda la población.
Con este ataque muchas personas son acusadas de apoyar a la guerrilla. Su delito, haber brindado obligadamente comida y bebida; la ola de violencia poco a poco se acrecienta porque después del ataque de la guerrilla se escuchan murmuraciones de la arremetida paramilitar, tal presagio ocurre el mismo día del matrimonio de Flor y Aristipo. Obligan a todo el pueblo a salir para que presencien el escarmiento de las personas, allí tenían una lista señalando a quienes tenían. Con ambos actores presentes, el pueblo pacifico se convierte en escenario de la guerra. Y en la mitad esta el pueblo que no sabe qué hacer. La espiral de la violencia los va envolviendo y quienes no se vinculan a ella, tienen que irse. Con este panorama, se organiza una marcha para garantizar la vida y la no vinculación al conflicto pero nadie los escucha.
Como desplazados los personajes viven toda la cruel realidad de miles y miles de personas que llegan a la ciudad con incertidumbre y donde encuentran como bienvenida: la miseria y exclusión.
El autor realiza una novela que tiene en cuenta la historia de la violencia en Colombia y la reseña por boca de sus personajes; parte de las historias del padre de Aristipo cuando llegaron los chulavitas y tuvieron que esconderse entre los matorrales durante toda la noche. Se debe recordar que con la violencia política ya comenzó a existir el fenómeno de los desplazados que nutrió las ciudades y no esa idea exportada de modernización y progreso en la que creen algunos urbanistas históricos. Ahora la violencia irregular que dicen alguno analistas es la tormenta que azota a quienes solo quieren un terreno para cultivar y una familia tranquila y en paz.
Es una novela que contribuye con sentimientos de solidaridad y compromiso, sirve para sensibilizar con un tono más humano en forma de crónica y liberarnos de convertirnos en una cifra más de esta nación. Esto es el fin del autor: desvelar esa cotidianeidad de nuestros hermanos y depende de la sensibilidad del lector que le llegue o no.
Cómo se podria poner fin a esta historia tan compleja y cruel. El autor opta por la expresión del titulo, en imaginarse un mañana mejor donde el sol puede brillar para quienes cultivan nuestra tierras en paz. Puede ser para algunos muy irreal, pero para quienes luchamos por un futuro diferente es el aliento que nos nutre para seguir en la pelea. Por qué no pensar que sí habrá una solución a tanto derrame de sangre. El problema es el precio que tendremos que pagar para realizar dicha fantasía, no abordado por el autor. Pero cuando uno termina toda la novela, queda en la mente la expresión del libro. Y ¿por qué no?
Edwin Guzmán