¿Es Nariño el cordero del país?

Por: ALBERTO RUEDA

ALBERTO RUEDAEl departamento de Nariño pareciera ser el departamento donde se expían todas las culpas de la nación. Y no me refiero a la culpa en sentido religioso o psíquico, sino a la jurídica, es decir aquella que prevé una responsabilidad exigible.
La progresiva degradación en la seguridad, salubridad y disfrute de un ambiente sano en el departamento, no ha sido espontánea sino que son el resultado de acciones y decisiones emanadas directamente desde la administración central del Estado, la presidencia.

El ex gobernador Parmenio Cuéllar avizoró los peligros del Plan Colombia y expuso ante sus verdaderos patrocinadores, el congreso y el ejecutivo de los Estados Unidos, junto con otros cuatro gobernadores del sur del país, los peligros de este Plan. Su gestión no tuvo éxito, ni en Colombia ni en Estados Unidos. Pero sus preocupaciones hoy son dramática realidad.

Veamos los resultados entre el Convenio SIMCI/ONU y el Gobierno nacional, sobre los cultivos ilícitos en el departamento: “Los cultivos de coca en Nariño cobraron importancia en 2002, cuando estos disminuyeron en los departamentos vecinos de Putumayo y Caquetá. Entre 2001 y 2002 el cultivo de coca en Caquetá y Putumayo disminuyó en 40.000 hectáreas y se incrementó en 7.600 hectáreas en Nariño. La aspersión aérea en este departamento ha sido intensa desde el año 2000 y ha excedido las 30.000 hectáreas en 2003 y 2004 y en 2005 llegó a un récord de 57.650 hectáreas. En 2005 se encontraron cultivos de coca en 24 de los 64 municipios del departamento. Con un total de 13.875 hectáreas de cultivos de coca, Nariño es el segundo departamento en área sembrada con el 16% del total del país”. Y pensar que para 1999 Nariño era el octavo departamento dentro de los 12 afectados con estos cultivos, con una fumigación de apenas 312 hectáreas.

Este informe, en un Estado de Derecho, debería, como mínimo, ser el auto cabeza de un proceso del departamento contra la Nación. Me pregunto si en San Juan de Pasto sus habitantes y su cabeza administrativa del departamento, tienen plena conciencia de la gravedad del problema que tienen en 24 de sus municipios circunvecinos, o si se reproduce el modelo nacional, de una capital que le da la espalda a su país rural. Veo un departamento algo dormido y esperanzado, que desde la presidencia personas que no entienden el sur les solucionen los problemas, o quizás que la gran migración paisa en la región los redima.
El remedio ha sido peor que la enfermedad y Nariño tiene las herramientas jurídicas y democráticas para parar esta devastación. El papel de cordero no le queda bien a un departamento tan importante y lleno de historia para el país.

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