Risaralda y la economía regional
EDITORIAL DE LA TARDE
26-10-06
Recientemente, el Centro de Estudios e Investigaciones Socioeconómicas de la Cámara de Comercio, presentó una investigación sobre el comportamiento de la economía de Pereira y Risaralda, en el que hay varios puntos a destacar, unos positivos y otros no tanto.
La evaluación se centra en el primer trimestre del presente año, y en ese período la economía regional creció 4.7% -el resultado más alto para Pereira desde 1997-, pero fue levemente inferior al nacional, que fue del 5.2%.
Dicho crecimiento está explicado mayoritariamente en la dinámica interna de la economía, porque las exportaciones han tenido un preocupante declive.
Lo anterior se evidencia en la caída de las compras de Estados Unidos en prendas de vestir, que cayeron 46,5% en el período analizado. Por efectos de esta situación se perdieron por lo menos 7.500 empleos en la industria manufacturera.
Pero contrario a lo que ocurre con el comercio hacia Estados Unidos, las exportaciones hacia Venezuela y Ecuador aumentaron desde Risaralda en 210% y 290%, respectivamente. Los renglones de envíos se sitúan en motocicletas y transformadores, en mayor medida, y con más bajos rangos pero no por ello menos importantes, alimentos de harina, azúcar y papel.
Llama la atención que China, supera por primera vez a los Estados Unidos, como el origen de las importaciones hacia Risaralda. En el primer trimestre del año, el departamento importó U$9 millones de ese país, 2 millones más que productos de origen estadounidense, y el tercer lugar lo ocupa Tailandia.
En cuanto al estado de las finanzas públicas, las noticias son poco halagüeñas. Los gastos corrientes del municipio de Pereira crecieron 102.6%, mientras que los ingresos sólo lo hicieron en un 18.5%. Fue significativo el aumento en los gastos de funcionamiento.
Del total de la deuda pública del departamento ($72.273 millones), sólo la empresa Aguas y Aguas concentra el 41.6% ($29.645 millones). Y empresas como la de Aseo, prácticamente son inviables económicamente, aunque se sigue sosteniendo que se le van a seguir inyectando dineros, que no está tan mal como se anuncia, cuando práctiamente ya está tomada la decisión de venderla.


